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viernes, 4 de marzo de 2011

La Preocupación del Diablo


La Preocupación del Diablo & Otras Frases Sobre la Oración

"La oración no nos capacita para el trabajo más pesado, la oración es el trabajo más pesado." ~Oswald Chambers

"Cuando un Cristiano evita la comunión con otros Cristianos, el diablo sonríe. Cuando deja de leer la Biblia, el diablo se ríe. Cuando deja de orar, el diablo grita de gozo."~Corrie Ten Boom

"La preocupación del diablo es hacer que los Cristianos no oren. Él no tiene temor de los estudios sin oración, los trabajos o la religión sin oración. El se ríe de nuestro trabajo, se burla de nuestra sabiduría, pero tiembla cuando oramos."~Samuel Chadwick

"El negar la oración es el mayor obstáculo para la santidad." ~John Wesley

"La oración no es tanto un acto si no mas bien una actitud, una actitud de dependencia, dependencia a Dios."~Arthur W. Pink

"La razón por la que muchos sufren en la batalla es porque ellos esperan hasta la hora de la batalla. La razón por la que otros triunfan es porque han ganado la victoria sobre sus rodillas mucho antes de la batalla... Anticipa tus batallas; peléalas sobre tus rodillas antes de que llegue la tentación, y siempre tendrás la victoria." ~R. A. Torrey

"Ora a menudo, pues la oración es un escudo para el alma, un sacrificio a Dios, y un azote para Satanás."~John Bunyan

"La verdadera oración es un ejercicio costoso pero recompensa mucho mas de lo que cuesta. No es trabajo fácil, pero es el trabajo más lucrativo de todos. Podemos alcanzar más al invertir tiempo y fuerza en la oración de lo que pudiéramos lograr al poner la misma cantidad de tiempo y fuerza en cualquier otra cosa."~R. A. Torry

"El poder de la oración nunca ha sido probado en su completa capacidad. Si queremos ver obras poderosas de Divino poder y gracia forjadas en el lugar de la debilidad, fracaso y desilusión, respondamos al duradero reto de Dios, "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces."(Jeremias33:3)."~Hudson Taylor



domingo, 20 de febrero de 2011

Esperando en el Señor por la Venida de Su Hijo



Esperando en el Señor por la Venida de Su Hijo

Una Reflexión de Andrew Murray


"Y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a su Señor" (Lucas 12:36)

"Hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores." (1 Timoteo 6:14-15)

"Os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo" (1 Tesalonicenses 1:9-10)

Esperar en el Dios del cielo, y esperar por Su Hijo del cielo, ambas cosas Dios ha ligado, para que estén juntas, y ningún hombre las separe. El esperar en Dios por Su presencia y poder en la vida diaria será la única verdadera preparación para esperar a Cristo en humildad y verdadera santidad. Esperar que Cristo venga del cielo para llevarnos al cielo, le dará a la espera en Dios su verdadero sentido de optimismo y gozo. El Padre quien en Su propio tiempo revelará a Su Hijo del cielo, es el Dios que, mientras esperamos en Él, nos prepara para la revelación de Su Hijo. La vida presente y la gloria venidera están inquebrantablemente conectadas en Dios y en nosotros.

Muchas veces existe el peligro de separarlas. Siempre es mas fácil involucrarse con la religión del pasado o del futuro que ser fieles en la religión del hoy. Mientras miramos lo que Dios ha hecho en el pasado, o hará en el por venir, la demanda personal del deber presente y de la sumisión presente a Su trabajo puede perderse. El esperar en Dios debe siempre guiarnos a esperar a Cristo como la consumación gloriosa de Su obra. Y esperar a Cristo debe siempre recordarnos del deber de esperar en Dios, como nuestra única prueba de que el esperar a Cristo es algo que hacemos en espíritu y en verdad. Existe tanto peligro en el estar más ocupados con las cosas que vendrán que con Aquel que está por venir. Hay tanta amplitud en el estudio de los eventos futuros para la imaginación y la razón y la ingenuidad humana, que sólo una profunda y humilde espera en Dios puede salvarnos de confundir el interés y placer del estudio intelectual con el verdadero amor por El y por Su aparición. Todos ustedes que dicen que esperan por la venida de Cristo, asegúrense que están esperando en Dios ahora. Todos ustedes que buscan esperar en Dios ahora para que revele a Su Hijo en ustedes, miren que lo hagan como hombres que esperan la revelación de Su Hijo en el Cielo. La esperanza de esa aparición gloriosa les fortalecerá en esperar en Dios para lo que El está haciendo en ustedes ahora. El mismo amor omnipotente que está por revelar esa gloria eterna está trabajando en ti aún ahora para prepararte para ella.

"La esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tito 2:13), es una de las mayores ligaduras de unión dada a la Iglesia de Dios a traves de las edades. "El vendrá en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron" (2 Tes. 1:10). Entonces todos nos encontraremos y la unidad del cuerpo de Cristo será vista en su divina gloria. Será el lugar de reunión y el triunfo del amor divino. Jesús recibiendo a los Suyos y presentándolos al Padre. Los Suyos viéndole a El y alabando en inexpresable amor aquel bendito rostro. Los Suyos conociéndose unos a otros en el éxtasis del propio amor de Dios. Esperemos, deseemos, y amemos la aparición de nuestro Señor y nuestro Novio celestial. Tierno amor a El y tierno amor entre nosotros es el verdadero y único espíritu nupcial.

Me temo profundamente que esto es algo que se olvida muy a menudo. Un querido hermano en Holanda estaba hablando sobre la expectativa de la fe siendo ésta la verdadera señal de la novia. Yo me aventuré a expresar mis dudas al respecto. Una novia indigna, pronta a casarse con un príncipe, puede sólo estar pensando en la posición y en las riquezas que ella quiere recibir. La expectativa de la fe puede ser algo fuerte, y el amor verdadero estar totalmente ausente. Por eso es el amor en el espíritu nupcial. No es cuando estamos mas ocupados en asuntos proféticos, sino cuando en humildad y en amor estamos aferrándonos cerca a nuestro Señor y a Sus hermanos, que estamos en el lugar de la novia. Jesús se niega a aceptar nuestro amor excepto que éste sea amor a Sus discípulos. Esperar por Su venida significa esperar por la venidera manifestación gloriosa de la unidad del cuerpo, mientras buscamos aquí mantener esa unidad en humildad y amor. Aquellos que aman más son los más preparados para Su venida. El amarse los unos a los otros es la vida y la belleza de Su novia, la Iglesia.

¿Y cómo se lleva ésto a cabo? ¡Amado hijo de Dios! Si vas a aprender correctamente a esperar por Su Hijo del Cielo, vive aún ahora esperando en Dios en el Cielo. Recuerda cómo Jesús vivió siempre esperando en Dios. Él no podía hacer nada en sí mismo. Fue Dios quien perfeccionó a Su Hijo a traves del sufrimiento y luego le exaltó. Es sólo Dios quien puede darte la profunda vida espiritual de uno que está verdaderamente esperando por Su Hijo. Espera en Dios por ello. Esperar a Cristo mismo es, ah, ¡tan diferente de esperar por las cosas que pueden suceder! Lo último es algo que cualquier Cristiano puede hacer; pero lo primero, es algo que Dios debe trabajar en ti cada día mediante Su Santo Espíritu. Por lo tanto, todos ustedes que esperan en Dios, búsquenlo a El para recibir gracia para esperar por Su Hijo del cielo en el Espíritu que es del Cielo. Y ustedes que esperarán por Su Hijo, esperen en Dios continuamente para que revele a Cristo en ustedes.

La revelación de Cristo en nosotros, cómo le es dada a aquellos que esperan en Dios, es la verdadera preparación para la completa revelación de Cristo en gloria. Es Cristo en nosotros quien es la esperanza de gloria.

"¡En Dios solamente espera mi alma!" (Salmo 62:1)

REFLEXIÓN
Una preocupación con el fin de los tiempos es un error común de muchos Cristianos de nuestro día, e inevitablemente nos distraerá de un servicio fiel y de santa espera en Dios como Él quiere de nosotros en el aquí y ahora. "Todos ustedes que dicen que esperan la venida de Cristo, asegúrense de que están esperando en Dios ahora."


~Andrew Murray




lunes, 7 de febrero de 2011

Qué Orar


Qué Orar



Más de una vez he escuchado a Cristianos decir que no pueden orar largamente hasta que sienten que ya no tienen cosas por las cuales orar. No saben por qué más orar. Ciertamente, aprender experiencialmente a orar es un proceso y requiere la ayuda del Espíritu Santo. Uno debe ser enseñado por Dios a realmente orar.

Pero existen grandes ayudas en la Biblia acerca de qué orar y qué pedir. Las oraciones de Pablo son excelentes ejemplos para nosotros en ese aspecto. Pablo, desde el principio de su conversión, oraba. Lucas, en el libro de los Hechos, dice de Pablo, "He aquí, él ora."

En Colosenses 1, vemos un ejemplo de lo que él específicamente oraba por los Cristianos de Colosas. Sin duda, él oraba estas peticiones especificas para si mismo regularmente, de la misma manera que las oraba por las mismas iglesias que él amaba y nutría.

Cuando examinas la oración de Pablo en Colosenses 1:12, estás teniendo acceso al oratorio secreto de Pablo, viendo lo que Dios puso en su corazón para orar. ¿Que oraba Pablo por otros? ¿Qué clase de cosas pedía Pablo en la oración?

1."que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual" -vs.9

2. "para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo" -vs. 10

3. "llevando fruto en toda buena obra" -vs. 10

4. "y creciendo en el conocimiento de Dios" - vs. 10

5. "fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria" - vs. 11

6. "para toda paciencia y longanimidad; con gozo" - vs. 11


La oración de Pablo no era-- "Señor, bendice a los Corintios; provee a sus necesidades; guíalos, dirígelos, ayúdalos, anímalos" --no hay nada malo en orar de esta manera por los demás, cuando tu corazón es serio y claro y sabe lo que esas cosas significan. Pero nos metemos en un circulo de oración con nuestras palabras, diciendo las mismas cosas a menudo una y otra vez, sin realmente estar frescos y sintonizados con el Señor.

Recuerdo el primer año luego de mi conversión, habían 2 hombres en nuestra iglesia que siempre dirigían la oración matutina y vespertina en la iglesia antes de que el plato de las ofrendas fuera pasado. Ambos siempre parloteaban la misma oración semana tras semana--

"Señor, te damos gracias por tus bendiciones; oramos que bendigas este don y al dador; perdona todos nuestros pecados--dirige, guía y encaminanos, en Tu nombre oramos--amen."

Ahora, estos eran buenos hombres que parecían sinceros. Pero se hacia obvio que ellos no tenían ni idea acerca de la realidad de la oración y de lo que significaba aferrarse a Dios e implorar Sus promesas.

Cuando miras el contenido de las oraciones de Pablo, resulta increíble las cosas por las que él oraba. ¿Oramos de esa manera por nosotros y por otros regularmente?


-Quiero ser lleno del conocimiento de tu voluntad

-Quiero crecer en entendimiento espiritual y en sabiduría

- Quiero agradarte en todo

- Fortaléceme con todo poder

- Permíteme crecer en un verdadero conocimiento de Ti

- Hazme fructífero en toda obra

- Llévame a tener una real longanimidad y paciencia y gozo sin límites


Engordemos nuestras oraciones; crecientemente oremos la Palabra, oremos los Salmos, y las oraciones de los santos encontradas en las Escrituras, y las oraciones de Pablo halladas en sus epístolas. Nunca debemos leer las cartas de Pablo sin orar esas oraciones para nosotros mismos y para los santos con los cuales caminamos.

Cuando las oramos, estamos orando la perfecta mente y voluntad de Dios. Estamos orando por la mas grande y posible realidad y estamos creciendo en nuestro entendimiento y capacidad en relación a la oración.

Señor, enséñanos a orar, como enseñaste a Pablo.

~ Mack Tomlinson


jueves, 27 de enero de 2011

El Caminar Cristiano



(
James Smith, "El Caminar Cristiano")

www.gracegems.org

Caminemos diariamente mirando a Jesús. El es nuestro adorable Redentor. El es la fuente de nuestra provisión. Mirándole a El seremos...
iluminados en la oscuridad,
animados en la soledad,
fortalecidos en la debilidad,
fortificados en el conflicto,
envalentonados en el peligro,
consolados en el pesar, y
hechos mas que vencedores sobre cada enemigo.

Caminemos diariamente recostados en Jesús. Él estará a nuestro lado, El nos recostará en su brazo, si, ¡su pecho! La postura de la Iglesia debe ser la nuestra, "¿Quién es ésta que sube del desierto, Recostada sobre su Amado?" Mientras nos acercamos a Jesús--¡nos alejamos del mundo! El mundo pierde su atractivo--los viejos y pecaminosos hábitos pierden su poder.

Caminemos diariamente en comunión con Jesús. El ama conversar con nosotros. Hablemos con el de nuestros enemigos, temores, aflicciones, privaciones, penas, y problemas. Contemosle todo lo que nos prueba y atribula. El dice, "¡hazme oír tu voz!" Sí, oh Salvador, escucharás mi voz; pues traeré todas mis penas y gozos, mis pruebas y triunfos, mis dudas y victorias--¡a Ti!

Caminemos diariamente imitando a Jesús. Él nos ha dejado un ejemplo, debemos seguir sus pasos. En la familia, en el mundo, en la iglesia--esforcémonos en imitar a Jesús. Y que podamos recibir la gracia para conformar nuestra conducta a la Suya, que todos cuantos nos vean puedan ver que nosotros, hemos aprendido de El quien es "manso y humilde de corazón;" quien fue "santo, manso, puro, y separado de los pecadores."

¡Que nuestro espíritu, temperamento, curso, y conducta--conspiren juntos para dar testimonio de que estamos caminando con Jesús!


martes, 23 de noviembre de 2010

Ven a Cristo

¿Donde estás esta mañana, tu que estás convencido de pecado y quieres un Salvador, a donde te has arrastrado? ¿Te has escondido a donde mis ojos no pueden verte? De cualquier manera, deja que éste dulce pensamiento te alcance. No necesitas estar temeroso para venir a Jesús, pues "todo él es deseable." No dice que todo él es terrible--ese es tu definición errónea de él; no dice que él es de alguna manera deseable, y que algunas veces desea recibir cierta clase de pecador; sino que "todo él es deseable," y por tanto siempre está pronto para traer hacia Sí mismo al más vil de los viles.

Piensa en Su nombre. Es Jesús, el Salvador. ¿No es ésto deseable? Piensa en Su obra. Él vino a buscar y a salvar a aquellos que se habían perdido. Ésta es Su preocupación. ¿No es esto deseable? Piensa en lo que él ha hecho. Él ha redimido nuestras almas con su sangre. ¿No es esto deseable? Piensa en lo que está haciendo. El está abogando ante el trono de Dios por los pecadores. Piensa en lo que él está dando en este momento--él ha sido exaltado en lo alto para dar arrepentimiento y remisión de pecados. ¿No es esto deseable? Bajo todo aspecto, Cristo Jesús es atractivo al pecador que le necesita. Ven, entonces, ven, bienvenido, no hay nada que te aleje, todo él te ofrece entrar.

~ C. H. Spurgeon


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La Cruz de Jesucristo

¿Estas Listo?



miércoles, 10 de noviembre de 2010

Benditos los Mansos


Una reflexión sobre cómo responder al enojo...


Cuando los métodos de la Providencia son oscuros e intrincados, y nos hallamos realmente perdidos respecto de lo que Dios está por hacer con nosotros, 'En el mar fue tu camino, Y tus sendas en las muchas aguas; Y tus pisadas no fueron conocidas,' nubes y oscuridad le rodean; un espíritu manso y apacible allana con certeza, de que todas las cosas obrarán para bien para nosotros, si amamos a Dios, aunque no nos podamos apercibir de cómo ni cual sea el camino. Nos enseña a seguir a Dios con una fe implícita, como Abraham hizo cuando salió, no sabiendo 'hacia donde iba,' pero sabiendo muy bien a quien seguía. Heb. XI.8. Nos calma con esto, que lo que hace él · no lo sabemos ahora, sin embargo · lo sabremos después,' Juan XIII.7. Cuando el pobre Job fue reducido a esa triste sumisión, que él no pudo rastrear las huellas de la divina providencia, sino que casi se pierde en aquel laberinto (Job XXIII. 8,9.) cuán calladamente se sentó él, vers.10, con éste pensamiento, 'Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro.'

2. Ahí hay mansedumbre hacia nuestros hermanos, hacia todos los hombres, (Tito. III.2.) y así lo definimos. La mansedumbre es especialmente versada acerca de los afectos del enojo, no para extirparlos completamente y erradicarlos fuera del alma; [Cuando de apagar un carbón hay algunas veces la ocasión, aún en el altar de Dios, y de despuntar el borde aun de nuestras armas espirituales, con las que tenemos que cargar en nuestra guerra espiritual;] sino que más bien su oficio es dirigir y gobernar este afecto, de manera que nos enojemos y no pequemos,' Efesios. IV.26.
—Matthew Henry “Mansedumbre y Un Espíritu Apacible”



lunes, 8 de noviembre de 2010

El Primer Mandamiento y la Cruz


Cristiano, ¿Alguna vez has meditado, y me refiero a, te has detenido a pensar, realmente pensar, contemplar, narrar para tus adentros, en el acto de amor más grande alguna vez hecho por ti...y por mi?
Cuando venimos a Cristo lo hacemos movidos por un profundo reconocimiento de nuestra terrible necesidad de él, abrumados por la perversidad de nuestros pecados, maravillados por la abundancia de Su perdón...sí, que hermosos y atesorables son esos momentos de profunda convicción, cuando vislumbramos un destello de esa misericordia sin comparación. Pero, hermano/a, ¿qué tan a menudo tenemos esa 'revelación' sobrecogedora, que nos roba el aliento, que nos deja sin palabras, que nos humilla y hacer callar de amor ante la inmensidad de Sus maravillas?

En los últimos meses de éste año, he pensado en mi 'experiencia de conversión', sí, ese momento señalado, con día y hasta hora para muchos hermanos, en el que experimentamos por primera vez en nuestra vida ese arrepentimiento profundo que nos trajo a los pies de nuestro Salvador, y que fue ese momento clave para volvernos de una vida de pecado y continua rebeldía. Bueno, yo no he tenido 'eso'.
...Pero antes de que pienses otra cosa :) déjame aclarar de una vez a que me refiero. Soy una de esas personas que creció escuchando acerca de Jesús, tuve padres creyentes, fui a un colegio cristiano donde aprendí himnos, memoricé versículos, y quizás fue allí donde tuve los mejores años de mi vida, le agradezco al Señor tanto por ello. Y sí, haber crecido escuchando la historia de Jesús, asistiendo a servicios dominicales, yendo a campamentos juveniles, teniendo grupos de oración, leyendo casi con regularidad la Biblia cada mañana -aunque entendiera poco- me hizo por mucho tiempo una 'cristiana por herencia'...algo así ;)

Pero Dios en Su infinita misericordia se reveló a mi como verdaderamente es él, mejor dicho, donde antes había un orgullo religioso, de esos que dicen 'Dios tuvo que haber visto algo muy bueno en mi para bendecirme y escogerme', ahora, la revelación de Su santidad, de Su justicia, de Su amor, me llevó sobre mis rodillas y me hizo clamar misericordia, y llorar mi pecado, y volverme de un camino de seguridad en las obras, de justicia propia y orgullo religioso, al camino de la gracia y perdón inmerecidos de mi sublime Salvador.
Pero, ésto no sucedió un día que recuerdo con fecha y hora, él sí ha cambiado mi corazón egoísta, egocéntrico, terrenal, de piedra y ha colocado un corazón de carne que responde, y anhela responder siempre a Su perfecta voluntad en confiada obediencia.

A veces escucho testimonios de conversión tan espectaculares y conmovedores, donde la obra redentora de Cristo es evidente en todo sentido para el ojo humano, y me gozo y alabo al Señor por tan impresionantes maravillas. Pero, ¿qué tanto hemos reducido el maravillarnos ante la revelación de la obra redentora de Cristo en la cruz a un único momento en que entregamos nuestras vidas a Jesús?

Hermano/a, ese asombro, esa experiencia sobrecogedora de la gloria de Dios continua siendo algo presente en tu vida?..aun después de años, o meses, o días, ¿todavía te encuentras de rodillas al pie de tu cama, maravillado, callado de amor o cantando de gozo, sólo contemplándole a Él, sólo pensando en él? O ¿te has acostumbrado a las rutinas de ésta vida, sí, no has vuelto al mundo, te has mantenido limpio, lees tu Biblia, tienes comunión con otros creyentes, oras, pero, de alguna forma la pasión que inundó tu corazón cuando le conociste, el asombro sobrecogedor de vislumbrar su gloria ya no hace parte de tu vida cristiana?
Mi intensión no es despertar en ti sentimientos de condenación, no, de ninguna manera, antes mi deseo es, si en alguna forma puedo, en la torpeza de mis palabras, hacerte pensar, moverte a anhelar de nuevo ese primer amor que experimentaste al conocerle a El. Hermano/a, no tiene porque acabar, no tiene porqué menguar tu amor por él, tu pasión por él. Y no, no me estoy refiriendo a una mera emoción, ni apelando solo a tus sentimientos, aunque estas cosas sin duda hacen parte, porque fuimos creados con ellas, para agradarle a El; entonces no es exagerado ni vano pensar que con todas ellas podemos -debemos- alabarle, que él es digno de que todo nuestro ser, no sólo en el espíritu dispuesto, no sólo en el cuerpo doblegado, sino también en el alma sobrecogida, sumergida en Él seamos hallados en la fe de Cristo.
Es cierto que la madurez nos hace sobrios, y con los años y la experiencia adquirimos una perspectiva mas práctica y modesta de las cosas que nos rodean, sin embargo eso no equivale a conformarnos con una fe 'vieja', el Cristianismo no se hace viejo, no es algo que va menguando o deshaciendo como lo hace el cuerpo físico, el apóstol Pablo se refiere a ésto cuando dice que nuestro carne se va desgastando, pero que nuestro hombre interior se renueva de día en día, o como de gloria en gloria!
"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. "2 Corintios 3:18
Hermano/a la fe cristiana nos otorga un carácter sobrio, una sabiduría que no necesariamente se relaciona con la edad física, ni con los años que pasaron luego de la conversión; pero también nos equipa con la fe de Cristo que nos conforma cada vez más a Su imagen, ¡vamos creciendo! ¿No es emocionante? ¡Yo creo que sí! Saber que día a día, a través de cada prueba, de cada circunstancia rutinaria de la vida, tengo la gran oportunidad de ser conformada a la imagen de Cristo, de cargar mi cruz, de decirle no a una carne perezosa y rebelde y decirle sí a un espíritu obediente y de servicio; todo esto me lleva a poner mi mirada en él, y pedirle una sola cosa, una única cosa, 'Señor, confórmame a tu imagen, glorficate a través de mi!, Señor, ¿cómo puede honrarte hoy?', y, el Señor escucha esa oración, a través de mis fracasos, y cuando las distracciones de esta vida temporal que vivimos absorben mi tiempo y mis pensamientos, él es fiel en revelarse una y otra ves a mi, en atraer mi mirada de nuevo a esa preciosa cruz, a ese momento 'crucial' del Golgota cuando él entregó su vida por mi, y por ti.

Piensa conmigo unos minutos, si en algo, con estas escasas palabras que poseo puedo pintarte ese sublime momento...medita en esta impresionante verdad:
Dios, siendo santo, todopoderoso, eterno, vino a este mundo, despojándose de toda su gloria y honor, se hizo hombre, como uno de nosotros...!!... vivió en medio nuestro, sufrió la cruz y el vituperio, la deshonra de hombres pecadores...¡sus criaturas! la burla de humanos arrogantes y malvados, la humillación pública, la muerte mas despreciable de la época, siendo crucificado junto a ladrones, hombres violadores de la ley. El Hijo de Dios, que anduvo sin pecado, que fue obediente hasta la muerte, que jamás se rebeló a la ley de Su Padre, sino que se deleitó en cumplirla, ése Jesús, que ha sido desde el principio, aquella Palabra que era con Dios y creó todas las cosas, la misma sustancia de la divinidad de Dios, murió como el peor de los hombres; y resucitó para darnos vida juntamente con él. Sí, para satisfacer la justicia de un Dios que es justo, y que aborrece el mal, sí, para la gloria de Su Nombre. Pero, no nos destruyó... ¿no es maravilloso? Él pudo haber decido acabar con la raza humana cómo lo hizo en los días de Noé, él pudo haber creado otra generación que reflejara continuamente Su carácter en la tierra, pero no lo hizo así, por su bondad, no fuimos consumidos. Hermano/a tuvo misericordia de nosotros, nos amó, nos proveyó de un Salvador que muriera en nuestro lugar, que pagara la cuenta que nosotros jamás podríamos pagar, para que nosotros le pudiéramos llamar Abba Pabre, para que pudiéramos ser llamados 'hijitos' por un Dios Santo que nos ve a través de Su Hijo....¿no te roba el aliento este profundo, increíble amor?

Ah, cristiano, vuélvete a enamorar de tu Señor, sacúdete de la fe vieja que te limita a una rutina y a cíclicas discusiones teológicas y que de alguna manera hacen parecer a veces esa fe que proclamas, como un método, como una cosa demasiado empaquetada, y muerta, que no deja lugar a que como un niño puedas sentarte a los pies del Maestro, a escuchar de él, a verle a El obrar, a admirarle a El y sólo contemplarle a El.

Como María, escoje la mejor parte; siéntate, escúchale, cántale, calla de amor, mírale, no pierdas tu primer amor. Cristo en nosotros es la esperanza de gloria, Su persona, Su carácter, Su fe es la que nos salva.... ¿estas enamorado de Cristo? ¿Todavía cuando ves a tu Amado, te quita el aliento, te pone de rodillas, te saca las lágrimas, te llena de alegría? ¿Sonríes sólo por que él te amó?
Quiero tener más momentos, no... quiero SIEMPRE tener una sonrisa en mi corazon, en mi rostro por aquel que me amó. Ha sido tan bonito gozarme en El y sonreír por El, cuando en las tareas cotidianas, mientras lavo los platos, o preparo el almuerzo, sí, durante esos pequeños momentos de mi día, que mi mente sólo se ocupa en una cosa, y ¡puedo sonreír por Su amor...!!

Hermano/a, piensa en esto, si nos emocionamos y sonreímos y nos gozamos, por un nuevo trabajo, por una carrera, por una persona especial en nuestras vidas, si todas esas cosas pueden sacarnos una sonrisa, y suspiros de alegría y expectación, ¿cuanto más no lo hará el Señor? Todas esas cosas, buenas y hermosas como son, son temporales, cesarán, pero El, Su Palabra que es Cristo NUNCA pasará, es Eterno, ¡y nosotros tenemos la inmerecida bendición de comenzar a conocerle desde ya! Ah! que él robe nuestros suspiros, que él llene de alegría nuestro corazon, que él ocupe nuestros pensamientos, EL, solo El, por se Quien es, no por lo que me da, sino por que Él es digno.

Recordemos las palabras que el Señor dice al ángel de la iglesia de Efeso en el Apocalipsis, permitamos que obre como 'diagnosticador' de nuestro corazón, y corramos a la fuente de agua de Vida Eterna.
"Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. " Apoc 2:2-4
Amados, fijemos nuestros ojos en El, y pidamosle que nos ayude a mantenerlos ahí; no importan cuales sean o no sean nuestras circunstancias. Que nuestro gozo dependa unicamente de El. Hermanos tenemos la maravillosa oportunidad de conocerle a El y de reflejar a los demás el gozo de Cristo, de vivir una vida Cristiana que habla más que las palabras, una vida que es una carta abierta a todos los hombres, una carta que testifique de las misericordias de Dios para con nosotros.

"Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón." 2 Corintios 3:3
"Por la misericordia del SEÑOR no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad."

"Amando al SEÑOR tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es tu vida, y prolongación de tus días." Deut 30:20

"Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios" 1 Juan 3:1

"Y amarás al SEÑOR tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas." Deut 6:5

martes, 19 de octubre de 2010

Venid, Comed




"Les dijo Jesús: Venid, comed." - Juan 21:12

En estas palabras, el creyente es invitado a una santa cercanía a Jesús. "Venid, comed" implica la misma mesa, y la misma carne; algunas veces significa sentarnos lado a lado e inclinar nuestra cabeza en el pecho de nuestro Salvador. Es ser traído a la casa del banquete, donde ondea la bandera del amor redentor. "Venid, comed" nos brinda una visión de unión con Jesús porque la única comida con la que podemos celebrar cuando cenamos con Jesús es El Mismo. Oh, ¡que unión ésta! Es la profundidad que la razón no puede sondar, que así nos alimentamos de Jesús. "El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él."


Es también una invitación a la unión de la congregación de los santos. Los Cristianos podréis diferir en variedad de puntos, pero todos tenéis un apetito espiritual; si no todos podemos sentir igual, podemos todos alimentarnos igual del pan de vida enviado del cielo. A la mesa de la congregación con Jesús somos un pan y una copa. Como la copa de amor rota al rededor, sentidamente brindamos unos con otros en El. Acercaos mas a Jesús y os hallareis a vosotros mas y mas ligados en espíritu a todos los que estáis sostenidos por el mismo maná celestial. Si estuviésemos mas cercanos a Jesús, debiésemos estar mas cercanos los unos a los otros.

Vemos de igual manera en las palabras la fuente de fortaleza para cada Cristiano. Ver a Cristo es vivir, pero para que la fortaleza le sirva, debéis "venid, comed." Trabajamos bajo gran incesante debilidad como para descuidad este precepto del Maestro. No uno de nosotros necesita ponerse bajo pobre dieta. Por el contrario, debemos engordar hasta la médula y gordura del evangelio para que podamos acumular fortaleza en Él, e instamos a todos los poderes a alcanzar su tensión total en el servicio del Maestro. Así que si experimentáis cercanía a Jesús, unión con Jesús, amor a su pueblo y fortaleza de él, entonces "venid, comed" con él por fe.


-- C. H. Spurgeon

miércoles, 13 de octubre de 2010

¿ESTÁS LISTO? (II Parte)

Para leer la Primera Parte haz clic AQUI


¿ESTÁS LISTO? (II Parte)

Por: Roy Daniel


A la pregunta: “SI MUERO AHORA, ¿CÓMO PUEDO SABER QUE ESTOY BIEN CON DIOS?”


La Respuesta Está en un Poderoso Mensaje:

Hay un mensaje más poderoso que cualquier otro. Ha liberado a borrachos, roto cadenas de odio, y ha llenado corazones con vida donde sólo la muerte espiritual había reinado antes. Ha tomado a los pecadores que iban hacia el infierno, y los ha colocado firmemente en el camino hacia el Cielo. A través de este mensaje increíble, la gente ha encontrado el perdón de Dios por los pecados más groseros y más terribles. Otros que estaban atados por la religión muerta han encontrado la verdadera vida espiritual. Puede liberar, dar vida, y transformar para siempre. Una mujer vietnamita de 70 años de edad escuchó este mensaje sencillo –y su vida cambió. Empezó a hablarle a la gente. La policía ordenó que se detuviera, porque era contra la ley en Vietnam decir este mensaje. Las personas son encarceladas y muchas son torturadas. Ella se negó a detenerse y fue arrestada. No podía dejar de hablar con los demás presos. Los guardias trataron de impedírselo. La metieron en una caja pequeña con poco o ningún espacio para moverse. Un pequeño agujero le permitia la entrada de aire. Pasaron unas semanas, y su piel comenzó a caerse por falta de luz. La soltaron, pero su terrible experiencia no pudo detener su celo. Ella no podía dejar de hablar a los presos sobre el mensaje que le cambió la vida. Después de un tiempo, ella salió de la cárcel con una advertencia – pero esto no la detuvo. Este mensaje asombroso enseña a la gente a encontrarse con Dios, y estar seguros del Cielo. Se llama EL MENSAJE DEL EVANGELIO. ¡Es la voluntad de Dios que TU lo oigas!

Evangelio significa "Buenas Noticias". Fue predicado por Jesús, Pablo y muchos otros, 2000 años atrás. A través de los siglos se ha predicado a la humanidad. puedes preguntar: “¿Por qué necesito estas buenas noticias? ¿Cómo me afecta?” He aquí una breve guía para el mensaje del evangelio. Que TU vida cambie para siempre.


En primer lugar: ¿Por qué es necesario el mensaje?



A) ¡TODOS TENEMOS EL MISMO PROBLEMA!

Tal vez no piensas que este mensaje es necesario, porque no te das cuenta de quién eres y lo que has hecho. Conforme a la Biblia, el primer hombre (Adán) pecó contra Dios (desobedeciendo el mandamiento de Dios al comer del árbol prohibido del conocimiento del bien y del mal), y por lo tanto se convirtió en un pecador. Eso es terrible, porque la ira santa de Dios está dirigida contra todos los pecadores. Nosotros, como descendientes de Adán, nacimos todos con su naturaleza pecaminosa. Nacemos espiritualmente muertos. Lo hemos heredado de Adán. No sólo nacemos pecadores, sino que hemos cometido el pecado. Muchas personas creen que son buenas ante los ojos de Dios, porque son buenas en sus propios ojos. Porque ellos no han asesinado a nadie, ¡y disfrutan de la iglesia!

La siguiente ilustración muestra por qué todos tenemos el mismo problema: Había una vez un concurso de tiro con un arco. Se iba a dar un gran premio a cualquier persona que pudiera dar en el blanco, el centro de un círculo redondo. Muchos participaron, y hubo mucha expectativa de que alguien iba a ganar. El concurso se redujo a los últimos dos arqueros, y nadie había dado en el centro del blanco –de hecho, todos ellos estuvieron lejos de darle al punto medio. El penúltimo arquero sacó su arco y disparó. La flecha cayó al suelo, muy por debajo de la meta. El arquero último sonrió. Señaló su arco, con el objetivo cuidadosamente, y le disparó. Su flecha voló magníficamente por el aire. Parecía atraído por el centro de la meta, pero, fallo por poco. Sonrió con carácter confidencial. Pensó: “Los otros arqueros dispararon tan patéticamente. Mi flecha aterrizó tan cerca del centro; seguramente voy a ganar.” El heraldo se puso de pie, y leyó: “Nadie gana; las reglas de la competencia son que QUIENQUIERA QUE TIRE AL CENTRO del cirlulo, gana. Nadie califica para el premio.” La Biblia declara: “...porque no hay diferencia; por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” No importa qué tanto hayas cumplido las leyes de Dios, no eres diferente a la persona que no mantiene ninguna de las leyes de Dios. Eres un transgresor de la ley y mereces la ira eterna de un Dios santo. El estándar de Dios es la perfección. Ese es un problema, porque todos están destituídos de la norma de Dios, quebrando su santa ley. Es tan difícil para muchas "buenas" personas que van a la iglesia, ver que están destituídas del estándar de Dios. Ellos piensan que van a entrar al Cielo porque son mucho mejor que otros, sin embargo, no hay diferencia. No han alcanzado el objetivo de la norma de Dios de la perfección.

Ninguna persona irá al Cielo por su propia bondad, aunque la mayoría de la gente piense que es buena. La Biblia dice: Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad” –Proverbios 20:6. Tenemos que dejar de compararnos con los demás (el hacer esto nos hace sentir bien), y medirnos por la norma de Dios. Luego veremos que no hay diferencia, y que todos somos pecadores sucios, mereciendo una eternidad en las llamas del infierno terrible. La ley demuestra que todos nosotros hemos pecado y no hemos alcanzado los estándares de Dios. Hay suficiente espacio para todos nosotros en el infierno.

La gente buena no se cree ser pecadores sucios. ¿Eres como el hombre que no creía que su rostro estaba sucio? Volvió a casa, y su esposa le dijo: “Tu cara está sucia.” Pensaba que estaba bromeando. Se sentía limpio. Después de mucho discutir, su esposa trajo un espejo, y él vio la verdad. Habia una mancha grande repartida en su cara. Ya no podía argumentar que él estaba limpio. Esa es la función de la ley de Dios. Es como un espejo para mostrar a las "buenas" personas que están sucios ante los ojos de Dios, y detiene sus bocas. Ya no podemos discutir y decir que somos buenos ante los ojos de Dios, porque vemos en el espejo que no hay diferencia entre los que son fieles en ir a la iglesia, a los que asesinan, beben y hablan groserías. Algunos son más sucios que otros, pero todos han quebrantado las leyes de Dios.

Dios dice que Él vendrá a juzgar. Después de la muerte, o en la segunda venida de Jesucristo (es decir, Dios el Hijo), los que no conocen a Jesús serán juzgados de acuerdo a las normas de Dios (no por las del hombre). Hay muchas cosas que las personas han hecho, creen que “no son tan malas”, pero ante los ojos de Dios, son extremadamente sucias y dignas de Su ira eterna. ¡Dios juzgará a todos los que no lo conocen, en el Día del Juicio, por LOS 10 MANDAMIENTOS! Esto significa que todos somos pecadores. Todos hemos quebrantado las leyes de Dios.

Si crees que eres una buena persona, y que no mereces el infierno debido a tu religión, buenas obras, por ir a la iglesia, porque rezas y oras, porque das el diezmo, etc. ¡miremos en el espejo para ver si eres bueno ante los OJOS de Dios! ¡Ten en cuenta que todas tus buenas obras y la religión nunca podrán quitar el castigo merecido por quebrantar las leyes santas de Dios! Por favor, considera cuidadosamente las normas de Dios, que nadie ha alcanzado.

MANDAMIENTOS 1 y 2

Está mal tener otros dioses, excepto a Él. Esto puede ser una imagen o cualquier cosa que amas más que a Dios: Ej. el dinero, el deporte, o el deseo incontrolado de los alimentos.

MANDAMIENTO 3

Dios considera que es pecado cuando usas su nombre como una mala palabra, o cuando lo usas a la ligera en una broma. Hasta si has visto una película que hace esto, y no la apagaste, eres culpable.

MANDAMIENTO 4

La ley de Dios declara que debemos guardar el dia séptimo como un día de descanso - exentos de trabajar por dinero. Pocas personas están dispuestas a dar aunque sea un solo día de la semana a Dios.

MANDAMIENTO 5

Debes honrar, respetar y obedecer a tus padres.

MANDAMIENTO 6

¡El asesinato, incluso el odio (el no perdonar), es pecado!

MANDAMIENTO 7

El adulterio, incluyendo la lujuria (por ejemplo, ver pornografía), y el sexo antes del matrimonio, es pecado.

MANDAMIENTO 8

Robar (incluso cosas pequeñas), es pecado.

MANDAMIENTO 9

¡Mentir es un pecado!

MANDAMIENTO 10

La codicia, es decir, desear celosamente lo que pertenece a otros (esposa o propiedad); es pecado.

Como puedes ver, todos somos transgresores de la ley. Esto no es poca cosa. Si tú preguntaras a las almas en las llamas del infierno: “¿Por qué estás aquí?” muchos dirían: "Si tan sólo me hubiera dado cuenta cuán serio era Dios con Su ley. Nunca hice mucho mal. Iba a la iglesia. Yo era tan bueno y creía que Jesús me amaba, y que nunca me iba a mandar al infierno; yo le cantaba a Jesús, pero nunca lo conocí. Nunca me di cuenta que necesitaba que Él me salvara. ¡Pensé que estaba en camino hacia al cielo!" Los pecadores en el infierno están recibiendo el pago por lo que eran y lo que hicieron. Todo el mundo muere. Después de la muerte viene el Día del Juicio (Hebreos 9:27) en el que tendremos que rendir cuentas por todo lo que hicimos en nuestro cuerpo en la tierra. El castigo del pecado es la muerte eterna en un lago de fuego (Apocalipsis 20:14). Ninguna cantidad de buenas obras, ni el asistir a la iglesia, ni el ser bautizado, ni el haber nacido en un hogar cristiano, puede salvar a NINGUNA PERSONA del castigo que merece por desobedecer la ley de Dios. Diez millones de años de ir a la iglesia, cantar himnos, y ayudar a los pobres, no pueden comprar el perdón de una sola mentira (Noveno Mandamiento). (Efesios 2:8,9).

B) TU VIDA BUENA NO SIGNIFICA NADA EN EL DÍA DEL JUICIO

¿Vas a ser como este jugo de naranja en el Día del Juicio?: Imagínate una naranja buena, brillante que fue pelada y puesta en una licuadora, y una naranja podrida se añadió. Los gusanos se movían por los agujeros. Babas verdes, podredumbre líquida cubrió el resto. Se prendió la licuadora. ¡Salió una mezcla podrida que ningún dueño de una tienda estaría de acuerdo en vender! ¿La buena naranja hizo que se hiciera buena la mala naranja? ¡NO! Y así, nuestras buenas obras NO PUEDEN hacer buenas nuestras malas obras (el pecado). El pecado es quebrantar la ley de Dios - 1 Juan 3:4, y "todos han pecado" - Romanos 3:23.

No podemos salvarnos a nosotros mismos. No tenemos la fuerza ni el poder para cumplir con los requisitos de Dios de ser perfectos y santos, ¡y es por eso que necesitamos desesperadamente buenas noticias de algún otro lugar! Estamos espiritualmente "muertos en delitos y pecados" (Efesios 2:1) "sin esperanza y sin Dios en el mundo". Somos pecadores dignos del fuego eterno. NO somos dignos de vivir en la presencia de Dios, ni por un momento - y por lo tanto no podemos entrar al Cielo. Somos dignos del infierno como infractores de la ley (Efesios 2:12). ¡Hasta que nos demos cuenta de nuestro estado ante Dios, no estamos preparados para el mensaje del Evangelio! La ley es nuestro ayo, para llevarnos a Cristo. Eso significa que nos muestra que ante los ojos de Dios, somos pecadores impíos, trapos de inmundicia, dignos de ser arrojados a la hoguera eterna de Dios (¡no importa lo religioso o lo bueno que pensemos que somos, ni lo que los hombres digan que somos!) Nos muestra que somos dignos de las llamas del infierno, y que necesitamos desesperadamente a Jesús.

Una muy buena persona empezó a darse cuenta de que era pecadora ante los ojos de Dios. Ella se desesperó. Su ministro vino y le dijo que él sabía que era hija de Dios, y por eso debía dejar de preocuparse. Se despidió de él, y fue a su habitación. Allí oró y dijo: “Dios, el ministro dice que yo soy Tu hija, pero ¿qué dices Tú?” Ella buscó, y se encontró con Dios. En el Día del Juicio no va a importar si los hombres dicen que eres bueno. Lo único que importará es si tú estás bien ante los ojos de Dios.

Una vez le pregunté a una niña si ella era cristiana. Ella sonrió y dijo que creció siendo cristiana. La miré con cariño y le dije: “Si la Biblia dice que todos nacemos muertos espiritualmente, y que todos nosotros también pecamos, ¿en qué punto empezaste a vivir? ¿De repente empezaste a vivir, en algún momento, simplemente porque te criaste en un hogar cristiano? ¡La Biblia dice que tenemos que llegar a un punto en el que Dios nos perdona y nos hace espiritualmente vivos Es decir, cuando vamos a Jesús como pecadores (lamentándonos de nuestro corazón pecaminoso y de nuestras obras), pidiéndole que nos perdone y nos haga espiritualmente vivos.” Ella me miró y dijo: “¡Es precisamente eso, simplemente no estoy viva!” Mi amigo, ¿estás vivo?

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