Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina. Ezequiel 47:12
Jesús, quiero verte, porque ningún otro rostro puede mostrarme al Padre, y ninguna otra luz puede revelar Su imagen. Quiero saber lo que verdaderamente significa tener los ojos de mi corazón abiertos para ver la belleza del Señor, y admirar Tu gloria. Revelame la gracia de sobre Tu rostro, el gozo dentro de Tu espíritu, y el amor que mueve Tu corazón hacia el mio.
Señor, busco acercarme más, ver con más claridad, y ser atraído más cerca de Ti--donde hay brechas en mi entendimiento de quien eres Tú, ciérralas; donde hay vacíos, llénalos; donde hay falta de claridad, trae mayor luz.
Jesús, se que en Ti no hay carencia, pues soy completo en Ti; no hay vacio, pues soy lleno en Ti; no hay fragmentación, pues soy hecho entero en Ti. Gracias por ser la imagen de Dios que puedo ver, y la luz de Dios que puedo seguir.
Que puedas hallar en mi una fe creciente, una confianza que edifica, y un amor que se profundiza día a día.
Jesús, espero en Tí, ven a mi; te escucho a Ti, háblame; te miro a Ti, muéstrame; Descanso en Ti, cuídame.
Te agradezco por ser la esperanza de mi corazon, el gozo de mi vida, y la razón por la cual vivo.
Me pides que te diga cual es el mejor método a ser usado por un joven, para prevenir el mundo, con todas sus abiertas y atrapantes escenas, que arrebatan al corazon lejos de Dios. Es una pregunta importante; pero he aprendido que tu propio corazon te dirá, que ya posees toda la información concerniente a ello, la cual bien podrás también esperar de mí. Sólo puedo intentar responderte desde la Biblia, que yace abierta para ti también. Si tu corazon es cómo el mio, debes confesar, que cuando se aparta de Dios, rara vez es por que ignoremos los medios o motivos adecuados que debían mantenernos cerca de Él; es más bien por el maligno principio interior, que prevalece en contra de un mejor juicio, y nos hace infieles a la luz ya recibida.
Pudiera ofrecerte reglas, advertencias, y concejos en abundancia; pues lo encuentro comparativamente fácil cuando se trata de predicarle a otros. Pero si me preguntaras luego, cómo pudieras efectivamente llevarlos a la practica, siento que soy tan deficiente, y tan desubicado en éste asunto yo mismo, que no sabría bien que decirte. Sin embargo algo debe decirse.
En primer lugar, entonces, haría la observación, que aunque sea nuestro ineludible deber, y el mas alto privilegio que podamos proponernos a nosotros mismos--el tener nuestros corazones cerca al Señor, no debemos esperar que esto sea absoluto o perfecto, y mucho menos que funcione todo de una vez: debemos mantenernos cerca a él, en proporción a estar sólidamente convencidos de la disparidad infinita entre él y las cosas que presumirían competir con él, y la locura, al igual que la ingratitud, de apartarnos de él. Pero estos puntos solo pueden aprenderse por experiencia, y al ser atribulados bajo una serie de dolorosas decepciones en nuestras expectativas de las criaturas. Nuestros juicios podrán ser rápidamente satisfechos en saber que Su favor es mejor que la vida, pero no obstante, es bajo el poder de una mera tontería que nos alejamos de Él.
El Señor nos permite sentir nuestra debilidad, para que seamos sensibles a ella; pues aunque estemos listos en palabras a confesar que somos débiles, aún no lo sabemos como debemos, hasta que ése secreto--de que tenemos una prohibida dependencia en alguna fuerza en nosotros mismos, sea puesto a prueba, y nos falle. Para ser humildes, y cómo un niño--temerosos de dar un paso solos, y tan conscientes de las trampas y los peligros a nuestro alrededor, y así clamemos a Él continuamente para que nos cargue en su regazo para que podamos estar a salvo--he ahí, ciertamente, el infalible, el único secreto de caminar en unión con Él.
Cuando Dios nos hace preguntas Él no nos está haciendo un examen intelectual. Dios no está tratando de ver que tan inteligentes somos o que tan bien podemos estudiar o atiborrarnos de información para un examen. Sus preguntas usualmente son cortas, simples, y directas. Dios nos hace preguntas, no para probar nuestro CI, sino para probar nuestros corazones, para que examinemos nuestros caminos, y para traer cambio a nuestras vidas.
Aquí hay 5 preguntas hechas por Dios. Aunque Dios hizo estas preguntas a otros, todos nosotros podemos pensar en cómo responderíamos a estas preguntas si Dios las dirigiera a nosotros.
1. Mas el SEÑOR Dios llamó al hombre, y le dijo: "¿Dónde estás tú?" Génesis 3:9
Dios le hizo esta pregunta a Adán, no porque no supiera donde Adán se escondía, sino porque Él quería que Adán enfrentara su desobediencia. Dios le estaba preguntando a Adán, "¿Donde estas en tu relación conmigo?" Esa es la pregunta que Dios quiere que cada persona responda. ¿Nos estamos escondiendo o estamos caminando en la luz?
2.Y el SEÑOR dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y él le dijo: ¿Qué has hecho? Génesis 4:9-10
Las preguntas de Dios a Caín tienen que ver con el área de la responsabilidad personal. Hoy día, es común para las personas echar la culpa de todo lo que está mal con ellos a alguien más. Si las personas tienen problemas en el trabajo, culpan al jefe; si tienen problemas en el hogar, culpan a sus padres o hermanos; si tienen problemas en la escuela, culpan a sus maestros o compañeros de clase. La pregunta de Dios a Caín no fue, "¿Qué te hizo Abel a ti?" sino, "¿Que le has hecho a Abel?"
3. Entonces el SEÑOR dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Génesis 18:13-14
Esta era una pregunta que se dirigía a esa área de duda a la promesa que Dios dio acerca de Sara dando a luz en su vejez. Dios responde Su propia pregunta con otra pregunta, diciéndole a Abraham que no hay ninguna razón para dudar de Sus promesas porque nada es demasiado difícil o maravilloso para el Señor. Para el creyente en Cristo, la actitud del corazon hacia las promesas de Dios no debería ser, "Esta promesa es demasiado buena para ser cierta," sino, "Esta promesa es demasiado buena para no ser cierta."
4. Y el SEÑOR dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Éxodo 4:2
Al hacer esta pregunta, Dios nos está haciendo mirar, no a las grandes cosas que creemos que poseemos, sino a la realidad de nuestro propio vacío y nuestra inhabilidad de llevar a cabo Su plan para nuestras vidas a través de las cosas que poseemos. La pregunta de Dios hizo que Moisés viera a la vara muerta que él sostenía en su mano, un palo sin vida en si mismo. Desde el momento en que Dios le hizo esta pregunta a Moisés, Moisés supo que si algo iba a suceder que redimiera al pueblo de Dios, sería el poder de Dios que lo haría, no sus propias habilidades o esfuerzos.
5. Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Éxodo 14:15
Ésta pregunta pone a Moisés lejos de sus oraciones de suplica y lo encausa directo a la acción. Algunas veces Dios necesita movernos del lugar de doblar rodillas al lugar de mover los pies. Es algo bueno para nosotros el llamar al Señor y esperar en el Señor, pero cuando Dios dice "Ve!" es tiempo de moverse y poner en acción lo que El nos ha dicho que hagamos.
6. El Señor dijo a Elí, "¿Por qué has honrado a tus hijos más que a mí?"1 Samuel 2:29
Todos debemos guardarnos contra el pecado de honrar algo o alguien por encima del Señor en nuestras vidas. Quienquiera o cualquier cosa que tenga el primer lugar en nuestras vidas ha tomado el lugar equivocado en nuestros corazones. A menudo escuchamos la declaración, "____ es mi vida." Este espacio en blanco puede ser llenado con palabras tales como "mis niños", "mi carrera", "mi ministerio." Pablo dijo, "Cristo es mi vida." Ese es el lugar a donde todos debemos llegar si vamos a honrar al Señor por encima de todo.
7. Y se le apareció el SEÑOR a Salomón una noche en sueños, y le dijo Dios: "¡Pide! ¿que quieres que yo te de?"(adaptación del autor) 1 Reyes 3:5
Ésta pregunta sería un reto para cualquier de nosotros. Salomón la respondió a la perfección y en una forma que el Señor pudo honrar. A menudo no conocemos nuestros propios corazones o lo que sea mejor para nosotros. A menudo, podemos pedirle cosas a Dios que esperamos que El responda con un "sí", y luego nos decepcionamos cuando descubrimos que Su respuesta es "no". Su "no" es un "No" de sabiduría. Es por su misericordia con nosotros que no responde a cada oración con un "sí." Un día conoceremos completamente que tan bendecimos fuimos cuando Dios respondió a ciertas oraciones con un "no" y así nos guardo del daño y la ruina.
8. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? 1 Reyes 19:13
¿Has escuchado alguna vez la voz del Señor haciéndote esta pregunta? Es una importante que debemos reconocer y responder. Debemos saber que no solamente estamos en el lugar que Dios quiere que estemos, haciendo lo que Dios quiere que hagamos, sino que también debemos saber que estamos haciendo Su voluntad en una forma y con una disposición que es agradable a El.
Una mujer llamada Linda, recientemente comentó, "Ayer en la iglesia Dios me hizo la pregunta, '¿Que estabas haciendo en la cueva de la duda la semana pasada?' Podemos estas ocupados con un montón de cosas pero no ser obedientes a la cosa especifica que Dios nos ha pedido que hagamos. Podemos estar con la actitud incorrecta o entregados a una emoción errada que nos ha permitido ser vencidos con desanimo, duda, o desesperación. Como seguidores del Señor debemos ser cuidadosos en guardar nuestros corazones de no ser vencidos con abatimiento, conmiseración, o depresión.
9. El Señor dijo a Job, "¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia." Job 38:4
Algunas veces Dios nos hace preguntas para limpiar nuestra perspectiva y ayudarnos a ver las cosas claramente desde Su punto de vista. Es algo bueno apartarnos de nuestro propio sentido de importancia y darnos cuenta que Dios es Dios y está al control. Quitará un gran peso de nuestros hombros cuando dejamos de tratar de controlar las cosas y a las personas; cuando dejamos de pensar que somos indispensables y que otros no pueden vivir sin nosotros; cuando reconocemos que es solo por la gracia de Dios que somos lo que somos.
10. Oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Isaías 6:8
Esta pregunta nos revela el corazon del Señor de la cosecha que está buscando obreros para enviar a Sus campos de cosecha. Esta pregunta continuará siendo preguntada hasta que el Evangelio sea predicado por toda la tierra y el Señor regrese para establecer Su reino. S.D Gordon nos recuerda, "Dios tiene un plan para cada vida. La única condición que El requiere es que, le sigamos completamente, no sólo en nuestra elección del bien, sino en nuestra elección de Sus planes."
Roy Lessin Tomado del sitio Meet Me in the Meadow, Devocionales de Roy Leesin y traducido del ingles al español.
A la pregunta: “SI MUERO AHORA, ¿CÓMO PUEDO SABER QUE ESTOY BIEN CON DIOS?”
La Respuesta Está en un Poderoso Mensaje:
Hay un mensaje más poderoso que cualquier otro. Ha liberado a borrachos, roto cadenas de odio, y ha llenado corazones con vida donde sólo la muerte espiritual había reinado antes. Ha tomado a los pecadores que iban hacia el infierno, y los ha colocado firmemente en el camino hacia el Cielo. A través de este mensaje increíble, la gente ha encontrado el perdón de Dios por los pecados más groseros y más terribles. Otros que estaban atados por la religión muerta han encontrado la verdadera vida espiritual. Puede liberar, dar vida, y transformar para siempre. Una mujer vietnamita de 70 años de edad escuchó este mensaje sencillo –y su vida cambió. Empezó a hablarle a la gente. La policía ordenó que se detuviera, porque era contra la ley en Vietnam decir este mensaje. Las personas son encarceladas y muchas son torturadas. Ella se negó a detenerse y fue arrestada. No podía dejar de hablar con los demás presos. Los guardias trataron de impedírselo. La metieron en una caja pequeña con poco o ningún espacio para moverse. Un pequeño agujero le permitia la entrada de aire. Pasaron unas semanas, y su piel comenzó a caerse por falta de luz.La soltaron, pero su terrible experiencia no pudo detener su celo. Ella no podía dejar de hablar a los presos sobre el mensaje que le cambió la vida. Después de un tiempo, ella salió de la cárcel con una advertencia – pero esto no la detuvo. Este mensaje asombroso enseña a la gente a encontrarse con Dios, y estar seguros del Cielo. Se llama EL MENSAJE DEL EVANGELIO. ¡Es la voluntad de Dios que TU lo oigas!
Evangelio significa "Buenas Noticias". Fue predicado por Jesús, Pablo y muchos otros, 2000 años atrás. A través de los siglos se ha predicado a la humanidad. Tú puedes preguntar: “¿Por qué necesito yó estas buenas noticias? ¿Cómo me afecta?” He aquí una breve guía para el mensaje del evangelio. Que TUvida cambie para siempre.
En primer lugar: ¿Por qué es necesario el mensaje?
A) ¡TODOS TENEMOS EL MISMO PROBLEMA!
Tal vez no piensas que este mensaje es necesario, porque no te das cuenta de quién eres y lo que has hecho. Conforme a la Biblia, el primer hombre (Adán) pecó contra Dios (desobedeciendo el mandamiento de Dios al comer del árbol prohibido del conocimiento del bien y del mal), y por lo tanto se convirtió en un pecador. Eso es terrible, porque la ira santa de Dios está dirigida contra todos los pecadores. Nosotros, como descendientes de Adán, nacimos todos con su naturaleza pecaminosa. Nacemos espiritualmente muertos. Lo hemos heredado de Adán. No sólo nacemos pecadores, sino que hemos cometido el pecado. Muchas personas creen que son buenas ante los ojos de Dios, porque son buenas en sus propios ojos. Porque ellos no han asesinado a nadie, ¡y disfrutan de la iglesia!
La siguiente ilustración muestra por qué todos tenemos el mismo problema: Había una vez un concurso de tiro con un arco. Se iba a dar un gran premio a cualquier persona que pudiera dar en el blanco, el centro de un círculo redondo. Muchos participaron, y hubo mucha expectativa de que alguien iba a ganar. El concurso se redujo a los últimos dos arqueros, y nadie había dado en el centro del blanco –de hecho, todos ellos estuvieron lejos de darle al punto medio. El penúltimo arquero sacó su arco y disparó. La flecha cayó al suelo, muy por debajo de la meta. El arquero último sonrió. Señaló su arco, con el objetivo cuidadosamente, y le disparó. Su flecha voló magníficamente por el aire. Parecía atraído por el centro de la meta, pero, fallo por poco. Sonrió con carácter confidencial. Pensó: “Los otros arqueros dispararon tan patéticamente. Mi flecha aterrizó tan cerca del centro; seguramente voy a ganar.” El heraldo se puso de pie, y leyó: “Nadie gana; las reglas de la competencia son que QUIENQUIERA QUE TIRE AL CENTRO del cirlulo, gana. Nadie califica para el premio.” La Biblia declara: “...porque no hay diferencia; por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” No importa qué tanto hayas cumplido las leyes de Dios, no eres diferente a la persona que no mantiene ninguna de las leyes de Dios. Eres un transgresor de la ley y mereces la ira eterna de un Dios santo. El estándar de Dios es la perfección. Ese es un problema, porque todos están destituídos de la norma de Dios, quebrando su santa ley. Es tan difícil para muchas "buenas" personas que van a la iglesia, ver que están destituídas del estándar de Dios. Ellos piensan que van a entrar al Cielo porque son mucho mejor que otros, sin embargo, no hay diferencia. No han alcanzado el objetivo de la norma de Dios de la perfección.
Ninguna persona irá al Cielo por su propia bondad, aunque la mayoría de la gente piense que es buena. La Biblia dice: “Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad” –Proverbios 20:6. Tenemos que dejar de compararnos con los demás (el hacer esto nos hace sentir bien), y medirnos por la norma de Dios. Luego veremos que no hay diferencia, y que todos somos pecadores sucios, mereciendo una eternidad en las llamas del infierno terrible. La ley demuestra que todos nosotros hemos pecado y no hemos alcanzado los estándares de Dios. Hay suficiente espacio para todos nosotros en el infierno.
La gente buena no se cree ser pecadores sucios. ¿Eres como el hombre que no creía que su rostro estaba sucio? Volvió a casa, y su esposa le dijo: “Tu cara está sucia.”Pensaba que estaba bromeando. Se sentía limpio. Después de mucho discutir, su esposa trajo un espejo, y él vio la verdad. Habia una mancha grande repartida en su cara. Ya no podía argumentar que él estaba limpio. Esa es la función de la ley de Dios. Es como un espejo para mostrar a las "buenas" personas que están sucios ante los ojos de Dios, y detiene sus bocas. Ya no podemos discutir y decir que somos buenos ante los ojos de Dios, porque vemos en el espejo que no hay diferencia entre los que son fieles en ir a la iglesia, a los que asesinan, beben y hablan groserías. Algunos son más sucios que otros, pero todos han quebrantado las leyes de Dios.
Dios dice que Él vendrá a juzgar. Después de la muerte, o en la segunda venida de Jesucristo (es decir, Dios el Hijo), los que no conocen a Jesús serán juzgados de acuerdo a las normas de Dios (no por las del hombre). Hay muchas cosas que las personas han hecho, creen que “no son tan malas”, pero ante los ojos de Dios, son extremadamente sucias y dignas de Su ira eterna. ¡Dios juzgará a todos los que no lo conocen, en el Día del Juicio, por LOS 10 MANDAMIENTOS! Esto significa que todos somos pecadores. Todos hemos quebrantado las leyes de Dios.
Si crees que eres una buena persona, y que no mereces el infierno debido a tu religión, buenas obras, por ir a la iglesia, porque rezas y oras, porque das el diezmo, etc. ¡miremos en el espejo para ver si eres bueno ante los OJOS de Dios! ¡Ten en cuenta que todas tus buenas obras y la religión nunca podrán quitar el castigo merecido por quebrantar las leyes santas de Dios! Por favor, considera cuidadosamente las normas de Dios, que nadie ha alcanzado.
MANDAMIENTOS 1 y 2
Está mal tener otros dioses, excepto a Él. Esto puede ser una imagen o cualquier cosa que amas más que a Dios: Ej. el dinero, el deporte, o el deseo incontrolado de los alimentos.
MANDAMIENTO 3
Dios considera que es pecado cuando usas su nombre como una mala palabra, o cuando lo usas a la ligera en una broma. Hasta si has visto una película que hace esto, y no la apagaste, eres culpable.
MANDAMIENTO 4
La ley de Dios declara que debemos guardar el dia séptimo como un día de descanso - exentos de trabajar por dinero. Pocas personas están dispuestas a dar aunque sea un solo día de la semana a Dios.
MANDAMIENTO 5
Debes honrar, respetar y obedecer a tus padres.
MANDAMIENTO 6
¡El asesinato, incluso el odio (el no perdonar), es pecado!
MANDAMIENTO 7
El adulterio, incluyendo la lujuria (por ejemplo, ver pornografía), y el sexo antes del matrimonio, es pecado.
MANDAMIENTO 8
Robar (incluso cosas pequeñas), es pecado.
MANDAMIENTO 9
¡Mentir es un pecado!
MANDAMIENTO 10
La codicia, es decir, desear celosamente lo que pertenece a otros (esposa o propiedad); es pecado.
Como puedes ver, todos somos transgresores de la ley. Esto no es poca cosa. Si tú preguntaras a las almas en las llamas del infierno: “¿Por qué estás aquí?” muchos dirían: "Si tan sólo me hubieradado cuenta cuán serio era Dios con Su ley. Nunca hice mucho mal. Iba a la iglesia. Yo era tan bueno y creía que Jesús me amaba, y que nunca me iba a mandar al infierno; yo le cantaba a Jesús, pero nunca lo conocí. Nunca me di cuenta que necesitaba que Él me salvara. ¡Pensé que estaba en camino hacia al cielo!" Los pecadores en el infierno están recibiendo el pago por lo que eran y lo que hicieron. Todo el mundo muere. Después de la muerte viene el Día del Juicio (Hebreos 9:27) en el que tendremos que rendir cuentas por todo lo que hicimos en nuestro cuerpo en la tierra. El castigo del pecado es la muerte eterna en un lago de fuego (Apocalipsis 20:14). Ninguna cantidad de buenas obras, ni el asistir a la iglesia, ni el ser bautizado, ni el haber nacido en un hogar cristiano, puede salvar a NINGUNA PERSONA del castigo que merece por desobedecer la ley de Dios. Diez millones de años de ir a la iglesia, cantar himnos, y ayudar a los pobres, no pueden comprar el perdón de una sola mentira (Noveno Mandamiento). (Efesios 2:8,9).
B) TU VIDA BUENA NO SIGNIFICA NADA EN EL DÍA DEL JUICIO
¿Vas a ser como este jugo de naranja en el Día del Juicio?: Imagínate una naranja buena, brillante que fue pelada y puesta en una licuadora, y una naranja podrida se añadió. Los gusanos se movían por los agujeros. Babas verdes, podredumbre líquida cubrió el resto. Se prendió la licuadora. ¡Salió una mezcla podrida que ningún dueño de una tienda estaría de acuerdo en vender! ¿La buena naranja hizo que se hiciera buena la mala naranja? ¡NO! Y así, nuestras buenas obras NO PUEDEN hacer buenas nuestras malas obras (el pecado). El pecado es quebrantar la ley de Dios - 1 Juan 3:4, y "todos han pecado" - Romanos 3:23.
No podemos salvarnos a nosotros mismos. No tenemos la fuerza ni el poder para cumplir con los requisitos de Dios de ser perfectos y santos, ¡y es por eso que necesitamos desesperadamente buenas noticias de algún otro lugar! Estamos espiritualmente "muertos en delitos y pecados" (Efesios 2:1) "sin esperanza y sinDios en el mundo". Somos pecadores dignos del fuego eterno. NO somos dignos de vivir en la presencia de Dios, ni por un momento - y por lo tanto no podemos entrar al Cielo. Somos dignos del infierno como infractores de la ley (Efesios 2:12). ¡Hasta que nos demos cuenta de nuestro estado ante Dios, no estamos preparados para el mensaje del Evangelio! La ley es nuestro ayo, para llevarnos a Cristo. Eso significa que nos muestra que ante los ojos de Dios, somos pecadores impíos, trapos de inmundicia, dignos de ser arrojados a la hoguera eterna de Dios (¡no importa lo religioso o lo bueno que pensemos que somos, ni lo que los hombres digan que somos!) Nos muestra que somos dignos de las llamas del infierno, y que necesitamos desesperadamente a Jesús.
Una muy buena persona empezó a darse cuenta de que era pecadora ante los ojos de Dios. Ella se desesperó. Su ministro vino y le dijo que él sabía que era hija de Dios, y por eso debía dejar de preocuparse. Se despidió de él, y fue a su habitación. Allí oró y dijo:“Dios, el ministro dice que yo soy Tu hija, pero ¿qué dices Tú?” Ella buscó, y se encontró con Dios. En el Día del Juicio no va a importar si los hombres dicen que eres bueno. Lo único que importará es si tú estás bien ante los ojos de Dios.
Una vez le pregunté a una niña si ella era cristiana. Ella sonrió y dijo que creció siendo cristiana. La miré con cariño y le dije: “Si la Biblia dice que todos nacemos muertos espiritualmente, y que todos nosotros también pecamos, ¿en qué punto empezaste a vivir? ¿De repente empezaste a vivir, en algún momento, simplemente porque te criaste en un hogar cristiano? ¡La Biblia dice que tenemos que llegar a un punto en el que Dios nos perdona y nos hace espiritualmente vivos Es decir, cuando vamos a Jesús como pecadores (lamentándonos de nuestro corazón pecaminoso y de nuestras obras), pidiéndole que nos perdone y nos haga espiritualmente vivos.” Ella me miró y dijo: “¡Es precisamente eso, simplemente no estoy viva!” Mi amigo, ¿estás vivo?
Jesús sabía que aquellos que creyeron en Él y obedecieron Su palabra enfrentarían dificultades. En el libro de Juan, Jesús dijo, "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo." Juan 16:33
Quienes siguen a Cristo siempre han tenido que enfrentar pruebas, dificultades, y persecuciones. Cuando Jesús habló acerca de los tiempos en los que estamos viviendo Él dijo éstas cosas acerca de cómo debían permanecer nuestros corazones:
♥No estéis temerosos ♥No eséis atribulados ♥No dejéis que vuestro corazón se llene de preocupaciones ♥No estéis dormidos espiritualmente
Dios quiere que vivamos como personas de fe. Debemos ser un pueblo que vive en medio del temor, pero que tiene paz; que vive en medio del dolor, pero tiene gozo; que vive en medio de los problemas, pero tiene consuelo; que vive en medio de incertidumbre, pero tiene esperanza.
La gente de fe no son las personas que han encontrado la manera de evadir incertidumbres o escapar de los problemas. Son personas que han aprendido a vivir en éste mundo, pero no a ser parte de él; son personas que han aprendido a enfrentar las dificultades y a superarlas; son personas que han aprendido a enfrentar tribulaciones y a caminar a través de ellas.
La gente de fe no son personas que han puesto su fe en su fe, sino personas que han puesto su fe en la fidelidad de Dios. Dios es su escudo, su refugio, su torre fuerte, y su defensor. Ellos confían en el carácter de Dios, su confianza está en los caminos de Dios, y sus esperanzas están en las promesas de Dios.