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jueves, 19 de mayo de 2011

El Gozo de mi Vida eres Tú



Oración para Ver a Jesús

Jesús, quiero verte, porque ningún otro rostro puede mostrarme al Padre, y ninguna otra luz puede revelar Su imagen. Quiero saber lo que verdaderamente significa tener los ojos de mi corazón abiertos para ver la belleza del Señor, y admirar Tu gloria. Revelame la gracia de sobre Tu rostro, el gozo dentro de Tu espíritu, y el amor que mueve Tu corazón hacia el mio.

Señor, busco acercarme más, ver con más claridad, y ser atraído más cerca de Ti--donde hay brechas en mi entendimiento de quien eres Tú, ciérralas; donde hay vacíos, llénalos; donde hay falta de claridad, trae mayor luz.

Jesús, se que en Ti no hay carencia, pues soy completo en Ti; no hay vacio, pues soy lleno en Ti; no hay fragmentación, pues soy hecho entero en Ti. Gracias por ser la imagen de Dios que puedo ver, y la luz de Dios que puedo seguir.

Que puedas hallar en mi una fe creciente, una confianza que edifica, y un amor que se profundiza día a día.

Jesús, espero en Tí, ven a mi;
te escucho a Ti, háblame;
te miro a Ti, muéstrame;
Descanso en Ti, cuídame.

Te agradezco por ser la esperanza de mi corazon, el gozo de mi vida, y la razón por la cual vivo.


Escrituras: Apocalipsis 4:11, Juan 1:3, Efesios 1, Colosenses 2:9-10, Hebreos 1, 12:2, Filipenses 3:8-13

~Roy Lessin
Meet Me In The Meadow


jueves, 3 de febrero de 2011

CÓMO PASAR EL DÍA CON DIOS


CÓMO PASAR EL DÍA CON DIOS

Richard Baxter

Una vida santa es propensa a hacer más fácil cuando sabemos la secuencia y método de nuestras responsabilidades con todas las cosas acomodándose en su lugar apropiado. Por lo tanto, os daré algunas breves directrices para pasar el día de una manera santa.

El Dormir

Mide apropiadamente el tiempo de tu sueño de manera que no malgastes tus preciosas horas de la mañana de forma lenta y pesada en tu cama. Que el tiempo de tu sueño se corresponda con tu salud y trabajo, y no con el placer perezoso.

Primeros Pensamientos

Haz que Dios tenga tus primeros pensamientos al despertarte; levantad vuestros corazones a Él de manera reverente y con acción de gracias por el descanso disfrutado la noche anterior y entregaos vosotros mismos a Él por el día que continúa. Familiarízate de manera tan consistente con esto que tu conciencia pueda inspeccionarte cuando los pensamientos comunes se entrometan de primeros. Piensa en la misericordia del descanso de una noche y de cuántos han pasado esa noche en el Infierno; cuántos en prisión; cuántos en alojamientos fríos y duros; cuántos sufriendo de dolores y enfermedades agonizantes, cansados de sus lechos y de sus vidas. Piensa en cuántas almas fueron llamadas de sus cuerpos esa noche para aparecer aterrados ante Dios y, ¡piensa en cuán rápidamente pasan los días y las noches! ¡Con cuánta rapidez se fue tu noche pasada y vendrá tu día de mañana! Pon atención de aquello que le está faltando a tu alma en preparación para tal tiempo y búscalo sin demora.

Oración

Que la oración que haces a solas (o con tu cónyuge) tome lugar antes de la oración colectiva de la familia. Si es posible que sea de primero, antes que cualquier trabajo del día.

Adoración en Familia

Que la adoración en familia se realice de manera consistente en un momento cuando sea más probable para la familia el estar libre de interrupciones.

Propósito último

Recuerda tu propósito último, y cuando te dispongas para tu día de trabajo o emprendas cualquier actividad en el mundo, que la SANTIDAD AL SEÑOR esté escrita en vuestros corazones en todo lo que hagan. No hagas ninguna actividad sobre la cual no puedas dar derechos a Dios, y di verdaderamente que Él te ha establecido en ello, y no hagas nada en el mundo para ningún otro propósito último que no sea agradar, glorificar y disfrutar de Él. “Hacedlo todo para la gloria de Dios.” – 1 Corintios 10:31.

Diligencia en Vuestro Llamado

Dedícate a las tareas de tu llamado de manera cuidadosa y diligente. De esta forma: Mostraréis que no sois perezosos ni siervos de vuestra carne (como aquellos que no pueden negarla con facilidad), y así fomentarás el poner a la muerte todos los deseos y pasiones carnales que son alimentados por la facilidad y la holgazanería.

Mantendrás alejados los pensamientos ociosos de tu mente, que pululan en las mentes de las personas frívolas.

No perderás tiempo precioso, algo de lo cual las personas frívolas son culpables diariamente.

Estarás camino de obedecer a Dios mientras que los perezosos se encuentran en constantes pecados de omisión.

Puedes tener más tiempo para pasarlo en deberes santos si te dedicas a tu ocupación de manera diligente. Las personas frívolas no tienen tiempo para la oración y la lectura porque pierden tiempo vagando en su trabajo.

Puedes esperar la bendición de Dios y su provisión confortable tanto para ti como para tu familia.

Esto también puede estimular la salud de tu cuerpo el cual incrementará su competencia para el servicio de vuestra alma.

Las Tentaciones y las Cosas que Corrompen

Mantente totalmente al corriente de tus tentaciones y de las cosas que puedan corromperte – y vigílalas durante todo el día. Debieses vigilar, de manera especial, las cosas más peligrosas que corrompen, y aquellas tentaciones que tu compañía o negocio inevitablemente pondrán ante ti.

Vigila los pecados dominantes de la incredulidad: la hipocresía, el egoísmo, el orgullo, la complacencia de la carne y el amor excesivo por las cosas terrenales. Ten cuidado de ser arrastrado hacia la mentalidad mundana y a las preocupaciones excesivas, o de planes codiciosos para descollar en el mundo, bajo la pretensión de diligencia en tu llamado.

Si has hacer tratos o comerciar con otros, sé vigilante en contra del egoísmo y todo lo que huela a injusticia o falta de caridad. En todos tus tratos con otros, mantente vigilante contra la tentación de la charla vacía y frívola. Vigila también a aquellas personas que te tentarán a la ira. Mantén la modestia y la limpieza del lenguaje que requieren las leyes de la pureza. Si conversas con aduladores, mantente en guardia contra el orgullo hinchado. Si conversas con aquellos que te desprecian y hieren, fortalécete en contra del orgullo vengativo e impaciente.

Al principio estas cosas serán muy difíciles, mientras el pecado tenga alguna fuerza en ti, pero una vez que hayas alcanzado una conciencia continua del peligro venenoso de cualquiera de estos pecados, tu corazón los evitará fácilmente y de buena gana.

Meditación

Cuando te encuentres solo en tus ocupaciones, mejora el tiempo con meditaciones prácticas y benéficas. Medita en la bondad y en las perfecciones infinitas de Dios; en Cristo y la redención; en el Cielo y en cuán indigno eres de ir allí y cómo mereces la miseria eterna en el Infierno.

El Único Motivo

Cualquier cosa que estés haciendo, acompañado o solo, hazlo todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31). De otra forma, es algo inaceptable para Dios.

Redimiendo el Tiempo

Asígnale un gran valor a tu tiempo, sé más cuidadoso de no perderlo como lo eres de no perder tu dinero. No dejes que las recreaciones sin valor, la televisión, la charla frívola, la compañía poco provechosa, o el sueño, te roben tu precioso tiempo.

Sé más cuidadoso en escapar de esa persona, acción o curso de vida que te robaría tu tiempo de lo que serías en escapar de ladrones y asaltadores.

Asegúrate que no estés meramente ocupado, sino más bien que estás usando tu tiempo en la manera más provechosa que puedas y no prefieras un camino menos provechoso ante uno de mayor provecho.

Comer y Beber

Come y bebe con moderación y agradecimiento por la salud, no por placer sin provecho. Nunca complazcas tu apetito por la comida o la bebida cuando sea propensa a perjudicar tu salud. Recuerda el pecado de Sodoma: “He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas” – Ezequiel 16:49.

El Apóstol Pablo lloraba cuando mencionaba a aquellos “enemigos de la cruz de Cristo… el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal” – Filipenses 3:18-19. Porque si vivís conforme a la carne, moriréis (Romanos 8:13).

Pecados Predominantes

Si alguna tentación prevalece en tu contra y caes en cualquier pecado además de las fallas habituales, laméntalo inmediatamente y confiésalo a Dios; arrepiéntete rápidamente cualquiera que sea el costo. Ciertamente que te costará más si continúas en el pecado y permaneces sin arrepentirte.

No trates de manera trivial tus fallas habituales, sino confiésalas y lucha contra ellas diariamente, teniendo cuidado de no agravarlas por la falta de arrepentimiento y el desprecio.

Relaciones

Acuérdate cada día de las obligaciones especiales de las varias relaciones: sea como esposos, esposas, hijos, jefes, siervos, pastores, magistrados, súbditos. Recuerda que toda relación tiene su responsabilidad especial y su ventaja para hacer algún bien. Dios requiere tu fidelidad en este asunto lo mismo que en cualquier otro deber.

Cerrando el Día

Antes de regresar a dormir, es sabio y necesario revisar las acciones y bendiciones del día que ya va pasando, para que podáis estar agradecidos por todas las misericordias especiales y humildes por todos tus pecados.

Esto es necesario para que puedas renovar tu arrepentimiento lo mismo que vuestra resolución de obedecer, y para que podáis examinaros vosotros mismos para ver si vuestra alma se hizo mejor o peor, si el pecado ha bajado y la gracia ha subido y si estáis mejor preparados para el sufrimiento, la muerte y la eternidad.

Que estas directrices puedan grabarse en tu mente y que se hagan la práctica diaria de tu vida.

Si te adhieres con sinceridad a ellas, te conducirán a la santidad, la fructificación y la quietud de tu vida y te añadirán una muerte confortable y pacífica.

lunes, 22 de noviembre de 2010

¡CIELO!


Asegúrate de también leer la entrada previa ¡INFIERNO!


Por:James Smith, 1858


"Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; ¡Delicias a tu diestra para siempre!" Salmo 16:11

¡CIELO! ¿Qué es?

Es. . .
La residencia de Dios,
el hogar del Salvador,
la casa de nuestro Padre,
un paraíso de placer,
un templo de alabanza, y
¡la residencia de la pureza perfecta y de la paz!
Allí . . .
Dios revela Su gloria,
el Salvador exhibe Sus encantos,
los ángeles despliegan su servicio, y
los santos están enteramente felices con su Dios.
En el Cielo . . .
el pecado se desvanece,
la santidad se hace perfecta,
la vida es una fiesta continua, y
¡la mortalidad es sorbida en vida!
Desde el Cielo. . .
todo dolor se desvanece,
todos los enemigos son excluidos, y
¡todo lo que causa pesar es echado fuera!
En el Cielo . . .
Todas nuestras oraciones son respondidas,
todos nuestros deseo gratificados, y
todas nuestras necesitas son suplidas.
Allí no hay llanto, gemir, o ansiedad.
En el Cielo . . .
nuestro conocimiento será perfecto,
nuestra felicidad permanecerá,
nuestros placeres serán siempre nuevos.
En el Cielo . . .
veremos a Jesús,
estaremos con Jesús, y
¡seremos cómo Jesús, para siempre!
¡CIELO! ¿Quienes están allí?

Todos los probados y tentados seguidores de Jesús están allí.
Todos los dudosos y temerosos discípulos de Jesús están allí.
Todos los pobres y despreciados creyentes están allí.
Multitudes, que se sintieron totalmente indignas de tal gloria,
y temieron que ellos nunca alcanzarían aquel lugar--están allí.

Todos los que fueron escogidos por el Padre,
Todos los que fueron redimidos por el Hijo, y
todos los que fueron santificados por el Espíritu Santo--están allí.
¡CIELO! ¿Qué disfrutan ellos allí? Quien puede responder ésta pregunta--sino uno que ha estado allí; y él necesitaría un nuevo idioma para declarar, nuevas figuras para representar los gozos del Cielo. Ellos gozan de descanso de sus dolores--y una completa provisión de todas sus necesidades. Ellos gozan de perfecta satisfacción, y plenitud de gozo, y placer por siempre. Ellos ven todo lo que creyeron, comprender todo lo que anhelaron, y poseen todo lo que amaron.
Ellos tienen . . .
salud--sin enfermedad;
placer--sin dolor;
y santidad--sin pecado.
Cada sentido es satisfecho, cada poder es placenteramente ejercido-- ¡y están perfectamente y perpetuamente felices!

Oh Cielo, en ti . . .
no hay diablo tentador,
ni un mundo cautivo,
no hay corrupción interior;
¡no hay dudas, temores, o confusiones!
¡y lo mejor de todo, no hay pecado!
Oh Cielo, ¡en ti veré a mi Dios, poseeré a mi Salvador, y gozaré de la plenitud del Espíritu Santo!Oh mi Dios, ¡en el Cielo seré satisfecho--pues seré como Tú, sirviéndote y disfrutando de Ti sin preocupaciones y sin cesar!

¡CIELO! ¿Quien irá aún al Cielo? ¿Quién? Ah, ¡quizás muchos de los que jamás tuvimos sospecha! Extrañaremos a muchos que esperábamos encontrar allí--¡y encontraremos a muchos que nunca esperamos alcanzarían aquel glorioso lugar!

¿Quien irá al Cielo? Aquel pobre hombre que está luchando contra el pecado, lamentándose sobre la corrupción, y aborreciéndose a sí mismo ante Dios. Aquella pobre mujer, que suspira porque peca, ansia santidad perfecta, y se aferra a la cruz de Jesús. ¿Vez aquella pobre alma sobre sus rodillas, confesando sus transgresiones, rogando perdón, y buscando gracia para santificar su naturaleza?--él irá al Cielo. ¿Vez aquel humilde Cristiano, que visita al enfermo, apuntando a los sufrientes a la cruz, y tratando de aliviar las aflicciones humanas, por amor a Jesús?--él irá al Cielo. ¿Vez aquel maestro de Escuela Dominical, quien, luego de una dura semana de trabajo, está como de costumbre en su clase, hablando palabras amorosas, en tiernos tonos, para ganar los pequeños para el Salvador?--él irá al Cielo. ¿Ves a ese predicador que exalta a Cristo en su ministerio, honra el evangelio en su vida, y se duele en parto por las almas?--él irá al Cielo.

El Cielo estará poblado por todos los que creen en Jesús, aman a los hermanos, y alaban a Dios en Espíritu y en Verdad. Habrá una innumerable multitud allí, todos profundamente endeudados con la gracia gratuita, lavados en la sangre del Salvador, y santificados por la gracia del Espíritu!

Lector, hay un camino--¡pero sólo un camino al Cielo! ¡Sólo aquellos que son hallados en ese camino llegarán allí! Tú mismo, podrás en una o dos horas estar en el Cielo o en el Infierno--¿sabes donde estarás? Si eres llamado repentinamente--¿a cuál irás? Tienes un Cielo por obtener, o un Infierno para soportar--¡por toda la eternidad! ¿Cuál será? ¡Oh que fueras sabio, que te dieras cuenta de esto apropiadamente, que considerarás tu fin último!

El Cielo con todas sus glorias--o el Infierno con todos sus horrores--¡será tu porción eterna! ¡Si menosprecias al Salvador, tomas ligeramente el Evangelio, y niegas la gran salvación de Dios--entonces el Infierno, el Infierno Eterno, con todos sus inexplicables horrores--es tu porción!

"Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman." 1 Corintios 2:9

www.gracegems.com



miércoles, 10 de noviembre de 2010

Benditos los Mansos


Una reflexión sobre cómo responder al enojo...


Cuando los métodos de la Providencia son oscuros e intrincados, y nos hallamos realmente perdidos respecto de lo que Dios está por hacer con nosotros, 'En el mar fue tu camino, Y tus sendas en las muchas aguas; Y tus pisadas no fueron conocidas,' nubes y oscuridad le rodean; un espíritu manso y apacible allana con certeza, de que todas las cosas obrarán para bien para nosotros, si amamos a Dios, aunque no nos podamos apercibir de cómo ni cual sea el camino. Nos enseña a seguir a Dios con una fe implícita, como Abraham hizo cuando salió, no sabiendo 'hacia donde iba,' pero sabiendo muy bien a quien seguía. Heb. XI.8. Nos calma con esto, que lo que hace él · no lo sabemos ahora, sin embargo · lo sabremos después,' Juan XIII.7. Cuando el pobre Job fue reducido a esa triste sumisión, que él no pudo rastrear las huellas de la divina providencia, sino que casi se pierde en aquel laberinto (Job XXIII. 8,9.) cuán calladamente se sentó él, vers.10, con éste pensamiento, 'Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro.'

2. Ahí hay mansedumbre hacia nuestros hermanos, hacia todos los hombres, (Tito. III.2.) y así lo definimos. La mansedumbre es especialmente versada acerca de los afectos del enojo, no para extirparlos completamente y erradicarlos fuera del alma; [Cuando de apagar un carbón hay algunas veces la ocasión, aún en el altar de Dios, y de despuntar el borde aun de nuestras armas espirituales, con las que tenemos que cargar en nuestra guerra espiritual;] sino que más bien su oficio es dirigir y gobernar este afecto, de manera que nos enojemos y no pequemos,' Efesios. IV.26.
—Matthew Henry “Mansedumbre y Un Espíritu Apacible”



lunes, 8 de noviembre de 2010

El Primer Mandamiento y la Cruz


Cristiano, ¿Alguna vez has meditado, y me refiero a, te has detenido a pensar, realmente pensar, contemplar, narrar para tus adentros, en el acto de amor más grande alguna vez hecho por ti...y por mi?
Cuando venimos a Cristo lo hacemos movidos por un profundo reconocimiento de nuestra terrible necesidad de él, abrumados por la perversidad de nuestros pecados, maravillados por la abundancia de Su perdón...sí, que hermosos y atesorables son esos momentos de profunda convicción, cuando vislumbramos un destello de esa misericordia sin comparación. Pero, hermano/a, ¿qué tan a menudo tenemos esa 'revelación' sobrecogedora, que nos roba el aliento, que nos deja sin palabras, que nos humilla y hacer callar de amor ante la inmensidad de Sus maravillas?

En los últimos meses de éste año, he pensado en mi 'experiencia de conversión', sí, ese momento señalado, con día y hasta hora para muchos hermanos, en el que experimentamos por primera vez en nuestra vida ese arrepentimiento profundo que nos trajo a los pies de nuestro Salvador, y que fue ese momento clave para volvernos de una vida de pecado y continua rebeldía. Bueno, yo no he tenido 'eso'.
...Pero antes de que pienses otra cosa :) déjame aclarar de una vez a que me refiero. Soy una de esas personas que creció escuchando acerca de Jesús, tuve padres creyentes, fui a un colegio cristiano donde aprendí himnos, memoricé versículos, y quizás fue allí donde tuve los mejores años de mi vida, le agradezco al Señor tanto por ello. Y sí, haber crecido escuchando la historia de Jesús, asistiendo a servicios dominicales, yendo a campamentos juveniles, teniendo grupos de oración, leyendo casi con regularidad la Biblia cada mañana -aunque entendiera poco- me hizo por mucho tiempo una 'cristiana por herencia'...algo así ;)

Pero Dios en Su infinita misericordia se reveló a mi como verdaderamente es él, mejor dicho, donde antes había un orgullo religioso, de esos que dicen 'Dios tuvo que haber visto algo muy bueno en mi para bendecirme y escogerme', ahora, la revelación de Su santidad, de Su justicia, de Su amor, me llevó sobre mis rodillas y me hizo clamar misericordia, y llorar mi pecado, y volverme de un camino de seguridad en las obras, de justicia propia y orgullo religioso, al camino de la gracia y perdón inmerecidos de mi sublime Salvador.
Pero, ésto no sucedió un día que recuerdo con fecha y hora, él sí ha cambiado mi corazón egoísta, egocéntrico, terrenal, de piedra y ha colocado un corazón de carne que responde, y anhela responder siempre a Su perfecta voluntad en confiada obediencia.

A veces escucho testimonios de conversión tan espectaculares y conmovedores, donde la obra redentora de Cristo es evidente en todo sentido para el ojo humano, y me gozo y alabo al Señor por tan impresionantes maravillas. Pero, ¿qué tanto hemos reducido el maravillarnos ante la revelación de la obra redentora de Cristo en la cruz a un único momento en que entregamos nuestras vidas a Jesús?

Hermano/a, ese asombro, esa experiencia sobrecogedora de la gloria de Dios continua siendo algo presente en tu vida?..aun después de años, o meses, o días, ¿todavía te encuentras de rodillas al pie de tu cama, maravillado, callado de amor o cantando de gozo, sólo contemplándole a Él, sólo pensando en él? O ¿te has acostumbrado a las rutinas de ésta vida, sí, no has vuelto al mundo, te has mantenido limpio, lees tu Biblia, tienes comunión con otros creyentes, oras, pero, de alguna forma la pasión que inundó tu corazón cuando le conociste, el asombro sobrecogedor de vislumbrar su gloria ya no hace parte de tu vida cristiana?
Mi intensión no es despertar en ti sentimientos de condenación, no, de ninguna manera, antes mi deseo es, si en alguna forma puedo, en la torpeza de mis palabras, hacerte pensar, moverte a anhelar de nuevo ese primer amor que experimentaste al conocerle a El. Hermano/a, no tiene porque acabar, no tiene porqué menguar tu amor por él, tu pasión por él. Y no, no me estoy refiriendo a una mera emoción, ni apelando solo a tus sentimientos, aunque estas cosas sin duda hacen parte, porque fuimos creados con ellas, para agradarle a El; entonces no es exagerado ni vano pensar que con todas ellas podemos -debemos- alabarle, que él es digno de que todo nuestro ser, no sólo en el espíritu dispuesto, no sólo en el cuerpo doblegado, sino también en el alma sobrecogida, sumergida en Él seamos hallados en la fe de Cristo.
Es cierto que la madurez nos hace sobrios, y con los años y la experiencia adquirimos una perspectiva mas práctica y modesta de las cosas que nos rodean, sin embargo eso no equivale a conformarnos con una fe 'vieja', el Cristianismo no se hace viejo, no es algo que va menguando o deshaciendo como lo hace el cuerpo físico, el apóstol Pablo se refiere a ésto cuando dice que nuestro carne se va desgastando, pero que nuestro hombre interior se renueva de día en día, o como de gloria en gloria!
"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. "2 Corintios 3:18
Hermano/a la fe cristiana nos otorga un carácter sobrio, una sabiduría que no necesariamente se relaciona con la edad física, ni con los años que pasaron luego de la conversión; pero también nos equipa con la fe de Cristo que nos conforma cada vez más a Su imagen, ¡vamos creciendo! ¿No es emocionante? ¡Yo creo que sí! Saber que día a día, a través de cada prueba, de cada circunstancia rutinaria de la vida, tengo la gran oportunidad de ser conformada a la imagen de Cristo, de cargar mi cruz, de decirle no a una carne perezosa y rebelde y decirle sí a un espíritu obediente y de servicio; todo esto me lleva a poner mi mirada en él, y pedirle una sola cosa, una única cosa, 'Señor, confórmame a tu imagen, glorficate a través de mi!, Señor, ¿cómo puede honrarte hoy?', y, el Señor escucha esa oración, a través de mis fracasos, y cuando las distracciones de esta vida temporal que vivimos absorben mi tiempo y mis pensamientos, él es fiel en revelarse una y otra ves a mi, en atraer mi mirada de nuevo a esa preciosa cruz, a ese momento 'crucial' del Golgota cuando él entregó su vida por mi, y por ti.

Piensa conmigo unos minutos, si en algo, con estas escasas palabras que poseo puedo pintarte ese sublime momento...medita en esta impresionante verdad:
Dios, siendo santo, todopoderoso, eterno, vino a este mundo, despojándose de toda su gloria y honor, se hizo hombre, como uno de nosotros...!!... vivió en medio nuestro, sufrió la cruz y el vituperio, la deshonra de hombres pecadores...¡sus criaturas! la burla de humanos arrogantes y malvados, la humillación pública, la muerte mas despreciable de la época, siendo crucificado junto a ladrones, hombres violadores de la ley. El Hijo de Dios, que anduvo sin pecado, que fue obediente hasta la muerte, que jamás se rebeló a la ley de Su Padre, sino que se deleitó en cumplirla, ése Jesús, que ha sido desde el principio, aquella Palabra que era con Dios y creó todas las cosas, la misma sustancia de la divinidad de Dios, murió como el peor de los hombres; y resucitó para darnos vida juntamente con él. Sí, para satisfacer la justicia de un Dios que es justo, y que aborrece el mal, sí, para la gloria de Su Nombre. Pero, no nos destruyó... ¿no es maravilloso? Él pudo haber decido acabar con la raza humana cómo lo hizo en los días de Noé, él pudo haber creado otra generación que reflejara continuamente Su carácter en la tierra, pero no lo hizo así, por su bondad, no fuimos consumidos. Hermano/a tuvo misericordia de nosotros, nos amó, nos proveyó de un Salvador que muriera en nuestro lugar, que pagara la cuenta que nosotros jamás podríamos pagar, para que nosotros le pudiéramos llamar Abba Pabre, para que pudiéramos ser llamados 'hijitos' por un Dios Santo que nos ve a través de Su Hijo....¿no te roba el aliento este profundo, increíble amor?

Ah, cristiano, vuélvete a enamorar de tu Señor, sacúdete de la fe vieja que te limita a una rutina y a cíclicas discusiones teológicas y que de alguna manera hacen parecer a veces esa fe que proclamas, como un método, como una cosa demasiado empaquetada, y muerta, que no deja lugar a que como un niño puedas sentarte a los pies del Maestro, a escuchar de él, a verle a El obrar, a admirarle a El y sólo contemplarle a El.

Como María, escoje la mejor parte; siéntate, escúchale, cántale, calla de amor, mírale, no pierdas tu primer amor. Cristo en nosotros es la esperanza de gloria, Su persona, Su carácter, Su fe es la que nos salva.... ¿estas enamorado de Cristo? ¿Todavía cuando ves a tu Amado, te quita el aliento, te pone de rodillas, te saca las lágrimas, te llena de alegría? ¿Sonríes sólo por que él te amó?
Quiero tener más momentos, no... quiero SIEMPRE tener una sonrisa en mi corazon, en mi rostro por aquel que me amó. Ha sido tan bonito gozarme en El y sonreír por El, cuando en las tareas cotidianas, mientras lavo los platos, o preparo el almuerzo, sí, durante esos pequeños momentos de mi día, que mi mente sólo se ocupa en una cosa, y ¡puedo sonreír por Su amor...!!

Hermano/a, piensa en esto, si nos emocionamos y sonreímos y nos gozamos, por un nuevo trabajo, por una carrera, por una persona especial en nuestras vidas, si todas esas cosas pueden sacarnos una sonrisa, y suspiros de alegría y expectación, ¿cuanto más no lo hará el Señor? Todas esas cosas, buenas y hermosas como son, son temporales, cesarán, pero El, Su Palabra que es Cristo NUNCA pasará, es Eterno, ¡y nosotros tenemos la inmerecida bendición de comenzar a conocerle desde ya! Ah! que él robe nuestros suspiros, que él llene de alegría nuestro corazon, que él ocupe nuestros pensamientos, EL, solo El, por se Quien es, no por lo que me da, sino por que Él es digno.

Recordemos las palabras que el Señor dice al ángel de la iglesia de Efeso en el Apocalipsis, permitamos que obre como 'diagnosticador' de nuestro corazón, y corramos a la fuente de agua de Vida Eterna.
"Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. " Apoc 2:2-4
Amados, fijemos nuestros ojos en El, y pidamosle que nos ayude a mantenerlos ahí; no importan cuales sean o no sean nuestras circunstancias. Que nuestro gozo dependa unicamente de El. Hermanos tenemos la maravillosa oportunidad de conocerle a El y de reflejar a los demás el gozo de Cristo, de vivir una vida Cristiana que habla más que las palabras, una vida que es una carta abierta a todos los hombres, una carta que testifique de las misericordias de Dios para con nosotros.

"Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón." 2 Corintios 3:3
"Por la misericordia del SEÑOR no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad."

"Amando al SEÑOR tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es tu vida, y prolongación de tus días." Deut 30:20

"Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios" 1 Juan 3:1

"Y amarás al SEÑOR tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas." Deut 6:5

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