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domingo, 28 de noviembre de 2010

¡Oh, que triste panorama!



¿Afloja el paso un río justo antes de llegar a la cascada? Entonces, ¿porqué será que creyentes más jóvenes pueden ser tan celosos de moverse hacia adelante en Dios, aún en su ignorancia, mientras que los creyentes más viejos difícilmente mantienen el paso?

~Josh Parsley

¡Oh, que triste panorama!

Por: (Ashton Oxenden, porción tomada del librito: "A Happy Old Age" 1870)

Uno pensaría que mientras más ha vivido una persona--más ardientemente ésta desearía dejar su habitación terrenal. Pero éste no es siempre el caso.

Algunas veces, ¡ah! vemos personas de avanzada edad aferrándose a este mundo aun más fuertemente que los jóvenes. Los vemos cercanos a la boca del sepulcro--y aún amando las riquezas, los placeres, las bagatelas de este mundo--¡con todos sus afectos! ¡Oh, que triste panorama! Es triste ver a una pobre y moribunda criatura entrando a la solemne eternidad--con un corazon apegado al mundo que ésta dejando, ¡y lleno de sus preocupaciones!

Cuando éste es el caso con un Cristiano--Dios a menudo en misericordia nos manda alguna aflicción. Él seca nuestra calabacera que ha crecido alrededor nuestro, para que El pueda guiarnos a un refugio más verdadero y seguro. Él ve que estamos demasiado aficionados a estas cabañas de barro nuestras; así que El hace que las paredes se desmoronen, para que estemos contentos al dejarlas cuando Él nos llame.

Mira tus crecientes enfermedades, querido lector--y a las muchas misericordias. Permite que ellas te sirvan para recordarte que no estarás aquí para siempre, y que éste mundo "¡no es el lugar de reposo, pues está contaminado!" Permite que tus crecientes enfermedades te hagan anhelas aquella más feliz ciudad, donde no habrá mas vejez--donde penas y suspiros serán desconocidos--y donde "No dirá el morador: estoy enfermo."

Oh, es bueno para nosotros que no todo es salud, y fuerza, y resplandor aquí--de lo contrario estaríamos incluso más aficionados de lo que estamos, a nuestro presente hogar terrenal.


~ ~ ~ ~ ~

"Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,
Que va en aumento hasta que el día es perfecto." Prov 4:18

"El camino de los impíos es como la oscuridad;
No saben en qué tropiezan. " Prov 4:19

lunes, 22 de noviembre de 2010

¡CIELO!


Asegúrate de también leer la entrada previa ¡INFIERNO!


Por:James Smith, 1858


"Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; ¡Delicias a tu diestra para siempre!" Salmo 16:11

¡CIELO! ¿Qué es?

Es. . .
La residencia de Dios,
el hogar del Salvador,
la casa de nuestro Padre,
un paraíso de placer,
un templo de alabanza, y
¡la residencia de la pureza perfecta y de la paz!
Allí . . .
Dios revela Su gloria,
el Salvador exhibe Sus encantos,
los ángeles despliegan su servicio, y
los santos están enteramente felices con su Dios.
En el Cielo . . .
el pecado se desvanece,
la santidad se hace perfecta,
la vida es una fiesta continua, y
¡la mortalidad es sorbida en vida!
Desde el Cielo. . .
todo dolor se desvanece,
todos los enemigos son excluidos, y
¡todo lo que causa pesar es echado fuera!
En el Cielo . . .
Todas nuestras oraciones son respondidas,
todos nuestros deseo gratificados, y
todas nuestras necesitas son suplidas.
Allí no hay llanto, gemir, o ansiedad.
En el Cielo . . .
nuestro conocimiento será perfecto,
nuestra felicidad permanecerá,
nuestros placeres serán siempre nuevos.
En el Cielo . . .
veremos a Jesús,
estaremos con Jesús, y
¡seremos cómo Jesús, para siempre!
¡CIELO! ¿Quienes están allí?

Todos los probados y tentados seguidores de Jesús están allí.
Todos los dudosos y temerosos discípulos de Jesús están allí.
Todos los pobres y despreciados creyentes están allí.
Multitudes, que se sintieron totalmente indignas de tal gloria,
y temieron que ellos nunca alcanzarían aquel lugar--están allí.

Todos los que fueron escogidos por el Padre,
Todos los que fueron redimidos por el Hijo, y
todos los que fueron santificados por el Espíritu Santo--están allí.
¡CIELO! ¿Qué disfrutan ellos allí? Quien puede responder ésta pregunta--sino uno que ha estado allí; y él necesitaría un nuevo idioma para declarar, nuevas figuras para representar los gozos del Cielo. Ellos gozan de descanso de sus dolores--y una completa provisión de todas sus necesidades. Ellos gozan de perfecta satisfacción, y plenitud de gozo, y placer por siempre. Ellos ven todo lo que creyeron, comprender todo lo que anhelaron, y poseen todo lo que amaron.
Ellos tienen . . .
salud--sin enfermedad;
placer--sin dolor;
y santidad--sin pecado.
Cada sentido es satisfecho, cada poder es placenteramente ejercido-- ¡y están perfectamente y perpetuamente felices!

Oh Cielo, en ti . . .
no hay diablo tentador,
ni un mundo cautivo,
no hay corrupción interior;
¡no hay dudas, temores, o confusiones!
¡y lo mejor de todo, no hay pecado!
Oh Cielo, ¡en ti veré a mi Dios, poseeré a mi Salvador, y gozaré de la plenitud del Espíritu Santo!Oh mi Dios, ¡en el Cielo seré satisfecho--pues seré como Tú, sirviéndote y disfrutando de Ti sin preocupaciones y sin cesar!

¡CIELO! ¿Quien irá aún al Cielo? ¿Quién? Ah, ¡quizás muchos de los que jamás tuvimos sospecha! Extrañaremos a muchos que esperábamos encontrar allí--¡y encontraremos a muchos que nunca esperamos alcanzarían aquel glorioso lugar!

¿Quien irá al Cielo? Aquel pobre hombre que está luchando contra el pecado, lamentándose sobre la corrupción, y aborreciéndose a sí mismo ante Dios. Aquella pobre mujer, que suspira porque peca, ansia santidad perfecta, y se aferra a la cruz de Jesús. ¿Vez aquella pobre alma sobre sus rodillas, confesando sus transgresiones, rogando perdón, y buscando gracia para santificar su naturaleza?--él irá al Cielo. ¿Vez aquel humilde Cristiano, que visita al enfermo, apuntando a los sufrientes a la cruz, y tratando de aliviar las aflicciones humanas, por amor a Jesús?--él irá al Cielo. ¿Vez aquel maestro de Escuela Dominical, quien, luego de una dura semana de trabajo, está como de costumbre en su clase, hablando palabras amorosas, en tiernos tonos, para ganar los pequeños para el Salvador?--él irá al Cielo. ¿Ves a ese predicador que exalta a Cristo en su ministerio, honra el evangelio en su vida, y se duele en parto por las almas?--él irá al Cielo.

El Cielo estará poblado por todos los que creen en Jesús, aman a los hermanos, y alaban a Dios en Espíritu y en Verdad. Habrá una innumerable multitud allí, todos profundamente endeudados con la gracia gratuita, lavados en la sangre del Salvador, y santificados por la gracia del Espíritu!

Lector, hay un camino--¡pero sólo un camino al Cielo! ¡Sólo aquellos que son hallados en ese camino llegarán allí! Tú mismo, podrás en una o dos horas estar en el Cielo o en el Infierno--¿sabes donde estarás? Si eres llamado repentinamente--¿a cuál irás? Tienes un Cielo por obtener, o un Infierno para soportar--¡por toda la eternidad! ¿Cuál será? ¡Oh que fueras sabio, que te dieras cuenta de esto apropiadamente, que considerarás tu fin último!

El Cielo con todas sus glorias--o el Infierno con todos sus horrores--¡será tu porción eterna! ¡Si menosprecias al Salvador, tomas ligeramente el Evangelio, y niegas la gran salvación de Dios--entonces el Infierno, el Infierno Eterno, con todos sus inexplicables horrores--es tu porción!

"Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman." 1 Corintios 2:9

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domingo, 21 de noviembre de 2010

¡INFIERNO!




Por: James Smith 1858

"El hombre rico también murió y fue enterrado. En el Infierno, donde fue atormentado, alzó sus ojos y vio Abraham a lo lejos, con Lázaro a su lado. Así que le llamó: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama!" Lucas 16:22-24

¡INFIERNO! ¿Qué es? Es la gran prisión de Dios, donde Sus criminales son confinados. Es el lugar de castigo--donde las deudas del pecado son pagadas. Es la casa de la desesperanza, la residencia de las desesperación, la morada del gusano que nunca muere. Es llamado el lago de fuego, ardiendo con azufre. Es un lugar de terrible tortura, espantosa agonía, y remordimiento atroz del alma. La Esperanza nunca entra allí. El reposo nunca participa allí. La luz nunca brilla allí. ¡Sino que todo es dolor, penumbra, incansable agonía, e indescriptible tormento! ¡Allí hay llanto, gemir, crujir de dientes--por siempre!


¡INFIERNO! ¿Quienes están allí? El hombre rico, en cuya puerta Lazaro yacía, está allí. Judas, que traicionó a Jesús, está allí. Cain, que mató a su hermano, está allí. Demas, quien prefirió el mundo en lugar de Cristo, está allí. ¡El codicioso y los ladrones están allí! ¡El inmoral y los mentirosos están allí! ¡El orgulloso y el vano están allí! ¡Todo el que tomó a la ligera el Evangelio está allí!¡Todo el que negó la gran salvación está allí! ¡Todo el que adoró la bestia Romana esta allí! Y todos están "atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos.--Y no tienen reposo de día ni de noche!"

¡Muchos, quizás, que tú haz conocido están allí! ¡Algunas de nuestras relaciones también pueden estar allí! ¡Viejos amigos nuestros pueden estar allí. Algunos que vivieron en la misma calle, que se encontraron en el mismo lugar de adoración, y quienes una vez esperamos encontrar en el Cielo--están allí!


¿Quienes son ellos? ¡Porque, por por poco estuvimos ahí nosotros mismos! ¡Yacemos a la entrada del Infierno! ¡Estábamos a pocos centímetros del Infierno! Un repentino accidente, un derrame, una enfermedad--nos habría enviado allí. Sí--pero si no fuera por la gratuita y soberana gracia--Estaríamos NOSOTROS en el Infierno!

"¡No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero"! Apocalípsis 21:27

"¡Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira!" Apocalípsis 22:15

¡INFIERNO! ¿Qué sufren ellos allí? No hay lengua que pueda decir. Ningún bolígrafo puede escribir; ningún corazon puede concebir--lo que las almas perdidas sufren en el Infierno! ¿Quien puede decir lo que la ira sin mezclar, la fiera indignación, la interminable maldición del Todopoderoso Dios es? ¿Quien puede enunciar lo que el pecado merece, y cual sea la obstinada deuda del pecador?


Ellos lloran, gimen, crujen sus dientes. Están atormentados en las llamas eternas. En cada miembro del cuerpo, en cada poder del alma--el perdido en el Infierno sufrirá. Memoria, consciencia, y la imaginación-- ¡incrementará especialmente sus agonías! ¡E irremediable desesperanza hará su perdición indescriptiblemente horrorosa!

¿Qué sufren ellos en el Infierno? ¡Dime! ¡Oh dime--lo que Dios puede justamente infligir, lo que un hombre inmortal puede soportar, lo que las amenazas de la ley violada requieren, y como los demonios pueden añadir a los tormentos de las almas perdidas--y yo te diré lo que ellos sufrirán en el Infierno!

Pero, ¡Oh! ¡que tú nunca lo sepas de tu propia experiencia lo que las almas perdidas deben soportar, y soportar por siempre! ¡Si pudiéramos nosotros levantar el velo que oculta ese espantoso lugar de nuestra vista, y ver por tan solo cinco minutos las agonías de aquellos en el Infierno--nunca olvidaríamos la visión! ¡Nuestra carne temblaría, nuestro cabello estaría de punta en nuestras cabezas, y nuestras almas se paralizarían con horror!


¡INFIERNO! ¿Quienes aún irán allí? ¿Quien? ¡Quizás el lector de estas lineas! ¿Quien? ¡ah, quizás muchos de los que no sospechamos! ¿Irá alguno de nuestros hijos alí? ¿Irá alguno de nuestros hermanos o hermanas allí? ¿Alguno de los miembros de la iglesia irá allí? ¿Alguno de ésta congregación irá allí?

¿Quien irá allí? Todos los mentirosos tienen su parte en el lago que arde con fuego y azufre. Todos los maldicientes, los borrachos--tendrán un lugar apartado en el Infierno para ellos. Toda persona inmoral; todo persona codiciosa y deshonesta--todos hallarán lugar en el Infierno preparado para ellos.

¿Quien irá al Infierno? Todo el que vivió y murió impenitente; "si no os arrepentís--todos pereceréis igualmente!" Todos los incrédulos; pues "el que no creyere--será condenado!" Todos los que están en su estado natural; pues "el que no naciere de agua y del Espíritu--no puede entrar en el reino de Dios."

Sin fe en Cristo, y arrepentimiento hacia Dios; sin amor a Dios y al hombre, la prueba y evidencia del nuevo nacimiento; sin unión con Cristo, y la posesión del Espíritu de Cristo--no hay escape de la ira venidera--¡la persona debe ir al Infierno! ¡Oh consideración solemne! Que el hombre, por tanto, se examine a sí mismo, si está en la fe; que cada hombre y mujer se pruebe a sí mismo, y vean si Cristo está en ellos.

¡INFIERNO! ¿Cuantos escaparán de él? Sólo huyendo hacia Jesús, creyendo en Jesús, y recibiendo el Espíritu de Jesús. Nadie puede salvarnos, sólo Jesús, pues no hay otro nombre bajo el Cielo dado a los hombres, por el cual podamos ser salvos. Jesús ha hecho todo lo que es necesario para salvar nuestras almas del Infierno, y él está listo para poner en nuestra cuenta--lo que El ha hecho a nosotros; siempre que vallamos a él, le imploremos a él, confiemos en él, y comprometamos nuestras almas a él. No necesitamos ir al Infierno, pues Jesús es capaz y está deseoso de salvarnos; y sin embargo debemos ir al Infierno, a menos que apliquemos a él, para ser salvos por él.


Y porque el Infierno es tan espantoso; y los castigos del Infierno son eternos; y una vez perdidos, estamos perdidos irremediablemente--pues nadie puede salvarnos sino Jesús--y como Jesús sólo salvará a aquellos que hagan una petición personal a él--a una, con todo nuestro corazon y toda nuestra alma, ¡apelemos a Cristo! "¡Mirad! he aquí ahora el tiempo aceptable; ¡mirad! he aquí ahora el día de salvación. Entonces "Buscad al SEÑOR mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al SEÑOR, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar." Isaías 55:6-7

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martes, 12 de octubre de 2010

¿ESTÁS LISTO? (I Parte)

Esta vez quiero compartir contigo un articulo escrito por el hermano Roy Daniel, muy edificante, muy importante. Cómo es extenso, estaré publicando partes de él por los siguientes días. Así que no te pierdas la bendición de poder leerlo completo, el mensaje que contiene, realmente podría cambiar el rumbo de tu vida. Te dejo entonces con la primera parte, oro al Señor que obre para Salvación en tu corazón. Dios te bendiga

-Karen




¿ESTÁS LISTO? (I Parte)
Por: Roy Daniel

La Tragedia de Van Staden:

Cuando yo era un niño, un amigo mío se suicidó. He llorado pensando cuán diferente podría haber sido, si él hubiera sabido el contenido de este folleto. Es demasiado tarde para decírselo a él, ¡pero te puedo decir a ti! Otro amigo mío vive cerca del puente que se llama Van Staden. Él es tan pobre que no puede arreglar su único coche. Hace unos meses, recibió un mensaje de texto, en su celular, de su hijo mayor. Decía: “La tercera vez tengo suerte, voy a saltar.” El padre no tenía coche para manejar, y a pesar de los problemas de su corazón, corrió con todas sus fuerzas hacia el puente. Estaba corriendo por la N2, cuando otro amigo mío paró su vehículo y le preguntó a Johan: “¿Qué pasó?” En su desesperación, subió al carro y dijo: “Mi hijo está saltando del Van Staden - ¡Ve! ¡Ve!” Aceleró por la carretera. El hijo no estaba allí, por ninguna parte. Una anciana, con el rostro pálido, estaba parada allí, y dijo, con una voz espantada: “Un joven acaba de saltar desde el puente.” Otro amigo mío me dijo después que nunca había visto a un hombre, gritar y llorar, como el padre hizo por su hijo perdido. El cuerpo estaba aplastado en una roca que había debajo. Algunos mueren así, otros mueren en accidentes de tráfico, de enfermedad o vejez. Nadie sabe cúando va a morir. ¿Estás listo?

¿Sabías que la mayor prueba de si tú eres un cristiano verdadero o no, es el amor? Lo temeroso es que, ir a la iglesia, hacer rituales religiosos, tener experiencias increíbles (como ser sanado), tener sentimientos de alegría o aun llorar mientras estás cantando acerca de Dios, no prueban que tú conoces o amas a Jesús. La Biblia dice: “Pero si alguno ama a Dios, es conocido por Él.” (1 Corintios 8:3). ¡Si no amas a Dios, entonces Dios no te conoce, y tú no lo conoces!

A continuación se presentan las historias de dos personas - una mujer gorda y un niño. Hazte la pregunta: ¿Cuál amó a Jesús?

La Mujer Gorda:

Un hombre fue a una fiesta elegante de disfraces, vestido como un diablo. En camino hacia la fiesta, fue atrapado en una tormenta. El único lugar de seguridad era una iglesia. Fue un domingo, y la gente estaba sentada en el culto. El hombre se olvidó que estaba vestido como un diablo. Por lo tanto, estaba sorprendido de ver a la gente gritando y corriendo con temor. Una mujer gorda no podía irse por causa de la huída desesperada de los otros. Se aferró a una columna y se dirigió al hombre: “Por favor, no me hagas daño. Tú sabes, y yo sé, que siempre estábamos en el mismo equipo.”

Muchas personas se ríen de esa historia, pero es evidente que sus propias vidas, o muchas áreas de su vida, están en el lado de Satanás. Ellos miran las películas de Satanás y escuchan a la música de Satanás. Ellos se hacen amigos de los hijos de Satanás y utilizan el lenguaje de Satanás. Se llaman a sí mismos “cristianos”, pero, ¡no aman a Jesús! Son hijos del Diablo que dicen ser hijos de Dios.

El Niño:

En un estado soviético, un niño pequeño y su padre fueron enfrentados por soldados armados. Los soldados forzaron al padre a tomar una decisión: “Si niegas a Jesucristo, entonces los dejaremos ir, pero si rehúsas, vamos a desollar a tu hijo enfrente de tus ojos.” El niño miró a su padre y le dijo: “Padre, si tú niegas a Cristo, yo me avergonzaré de ti.” El niño fue desollado, y murió.

¿Niegas a Cristo en cosas ‘pequeñas’ como los programas que ves en la tele? Si lo haces, ¡ciertamente le negarías enfrentado con rifles! La Palabra de Dios promete que si niegas a Cristo, Él te negará cuando venga a juzgar al mundo.

Esas dos historias realmente sucedieron. Hay algo más que realmente va a pasar, y eso es el DIA DE JUICIO. Después de la muerte, Dios va a juzgar a CADA persona, (inculeyéndote a ti), y el juicio no va a basarse en los estándares tuyos. A través de la vida, la gente piensa acerca de muchas cosas: El dinero, la familia, la diversión, los placeres del mundo, y más, pero muy pocos de ellos toman en serio qué va a pasar después de la muerte. ¡Eso cambiará en un solo segundo, después de que suene el silbato final! Cuando tu cuerpo esté acostado en un ataúd, tu alma estará afrontando el Juicio de Dios. La pregunta, entonces, no será: “¿Ganaba mucho dinero?”, ni tampoco: “¿Tenía la esposa más bonita?” No, la única pregunta será: “¿ESTOY BIEN CON DIOS?”

Pronto, Dios estará parado en el trono del juicio y abrirá el libro de la vida. Entonces las personas se darán cuenta que si su nombre no aparece en el libro, enfrentarán la ira santa de Dios contra el pecado, para siempre. Lo único que importará será la pregunta de arriba. Lo peor es que la Palabra de Dios nos dice que muchas personas que pensaban estar bien con Dios, se darán cuenta en el día del juicio final que no estaban bien. Ellos son como las personas que sueñan que comen y se despiertan con hambre. Ellos piensan ser cristianos, pero de repente se darán cuenta de que NUNCA CONOCIERON NI AMARON A DIOS. Muchas personas muy dedicadas descubrirán esto. ¡Muchos de los que despreciaban a la gente pecadora, por no seguir a Jesús en todo lo que hacían, se darán cuenta de que ellos mismos no siguieron a Jesús! Otras personas que tuvieron experiencias increíbles y pensaban que estas experiencias demostraron su conocimiento de Dios, se darán cuenta que habían creido una mentira. Algunos pueden preguntarse: “SI MUERO AHORA, ¿CÓMO PUEDO SABER QUE ESTOY BIEN CON DIOS?”

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jueves, 22 de julio de 2010

Soy Eternidad– ¡Y tú estas en el borde!

Por: James Smith, en “Una Amonestación Solemne” (A Solemn Admonition, 1859)
Traducción de: Karen Villarreal Z

El otro día pasaba por un cementerio, y la inscripción en una de las lápidas golpeó mis ojos. La piedra estaba situada al lado del camino, donde todo el mundo podía verla, y fue puesta allí en memoria de un joven que murió a la edad de diecisiete años. Decía así,

“Lector, un momento,
Deténgase, y piense:
¡Que Yo soy eternidad!
¡Y usted está en el borde!”

¡En la eternidad! Un joven muchacho, de sólo diecisiete años, ¡en la eternidad!

¡En un fijo, e inmutable, estado eterno!

¡En el Cielo – o en el Infierno!

¡Salvo con una salvación perpetua – o condenado por siempre!

¡Si fue la última, qué temerosa suposición! ¡Y no obstante muchos han ido al Infierno – antes de haber alcanzado los diecisiete años de vida!

“Soy la eternidad – ¡y tu estas en el borde!” Si, aunque tú seas joven, aparentemente saludable, lleno de vida y de vigor -- ¡estás en el borde de la eternidad! Un pequeño accidente, unos pocos días de enfermedad -- ¡y estás en eternidad! ¡Que pensamiento solemne!


¿Qué será la eternidad para ti?

¿Dónde estarás en la eternidad?

¿Tus pecados han sido perdonados?

¿Estas reconciliado con Dios mediante la muerte de Su Hijo?
¿Estas santificado por el Espíritu Santo – y por ende apto para el Cielo?

Si no, recuerda que en el Infierno, no hay…

evangelio,
medios de gracia,
¡ni forma de escapar de la ira de Dios!

Una vez ahí – ¡y tu perdición ha sido fijada para siempre!

Piensa, O piensa…
¡De las espantosas
consecuencias de morir en tus pecados!
¡De caminar hacia la tumba en un estado no regenera
do!
¡De morir bajo la maldición de Dios!

“¡He aquí ahora el tiempo aceptable;
he aquí ahora el día de salud (salvación)!” 2 Corintios 6:2



¡Lector! Lo anterior fue escrito hace 150 años.

Todos los que en aquel entonces leyeron esta pequeña pieza – ¡están ahora en la eternidad!
Todos los que ahora lean esta pequeña pieza – ¡están en el borde!

“Lector, un momento,
Detente, y piensa:

¡Que Yo soy eternidad!

¡Y tú estás en el borde!”


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