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domingo, 3 de abril de 2011

BARRABAS

¿Que hizo Jesús por ti?
Video evangelístico.La historia de Barrabas presenta la doctrina de la Substitución; Cristo hecho pecado por nosotros, para que la justicia de Dios fuera nuestra.

Comparte este video con aquellos que no conocen la gracia de Dios.

viernes, 11 de marzo de 2011

Un Pequeño Pecado


Un Pequeño Pecado

"el pecado... sobremanera pecaminoso." --Romanos 7:13


Guárdate de ligeros pensamientos sobre el pecado. En el momento de la conversión, la consciencia es tan tierna, que tenemos temor del menor pecado. Los nuevos conversos tienen una santa timidez, un piadoso temor de ofender en algo a Dios. Pero ¡ay! muy pronto el primer brote sobre estos primeros frutos maduros es removido por la tosca mano del mundo circundante: la sensible planta de joven piedad se vuelve mimbre después de la vida, tan endeble, tan fácilmente flexible. Es tristemente cierto, que aun un Cristiano puede gradualmente endurecerse, tanto que el pecado que una vez lo espantaba ya no le alarma en lo mas mínimo. Gradualmente los hombres se familiarizan con el pecado. El oído donde el cañón ha estallado no notará el menor de los sonidos. Al principio un pequeño pecado nos espantaba; pero pronto decimos, "¿que no es uno muy pequeño?" Luego viene otro, mayor, y luego otro, hasta que gradualmente consideramos al pecado como un pequeño infortunio; y luego le sigue la impía presunción: "No hemos caído en un pecado abierto. Es cierto, nos desenfrenamos un poco, pero nos mantuvimos en lo esencial. Pudimos haber musitado una impía palabra, pero en cuanto al resto de nuestra conversación, hemos sido consistentes." Así mitigamos el pecado; lo encubrimos; lo llamamos con delicados nombres.

Cristiano, guárdate de como piensas ligeramente del pecado. Presta atención para que no caigas poco a poco. Pecado, ¿pequeña cosa? ¿No es el pequeño insecto coralino que construye una roca que resquebraja la nave? ¿No son pequeños los golpes que derriban altos robles? ¿No son continuas gotas las que desgastan piedras? El pecado, ¿cosa pequeña? ¡Rodeó la cabeza del Redentor con espinos, y traspasó su corazon! Le hizo sufrir angustia, amargura, y aflicción. Si pudieras pesar el menor pecado en la balanza de la eternidad, huirías de él como se huye de una serpiente, y aborrecerías la más mínima apariencia de mal. Mira a todo pecado como aquello que crucificó al Salvador, y le verás que es "sobremanera pecaminoso."

~C.H Spurgeon



martes, 23 de noviembre de 2010

Ven a Cristo

¿Donde estás esta mañana, tu que estás convencido de pecado y quieres un Salvador, a donde te has arrastrado? ¿Te has escondido a donde mis ojos no pueden verte? De cualquier manera, deja que éste dulce pensamiento te alcance. No necesitas estar temeroso para venir a Jesús, pues "todo él es deseable." No dice que todo él es terrible--ese es tu definición errónea de él; no dice que él es de alguna manera deseable, y que algunas veces desea recibir cierta clase de pecador; sino que "todo él es deseable," y por tanto siempre está pronto para traer hacia Sí mismo al más vil de los viles.

Piensa en Su nombre. Es Jesús, el Salvador. ¿No es ésto deseable? Piensa en Su obra. Él vino a buscar y a salvar a aquellos que se habían perdido. Ésta es Su preocupación. ¿No es esto deseable? Piensa en lo que él ha hecho. Él ha redimido nuestras almas con su sangre. ¿No es esto deseable? Piensa en lo que está haciendo. El está abogando ante el trono de Dios por los pecadores. Piensa en lo que él está dando en este momento--él ha sido exaltado en lo alto para dar arrepentimiento y remisión de pecados. ¿No es esto deseable? Bajo todo aspecto, Cristo Jesús es atractivo al pecador que le necesita. Ven, entonces, ven, bienvenido, no hay nada que te aleje, todo él te ofrece entrar.

~ C. H. Spurgeon


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domingo, 21 de noviembre de 2010

¡INFIERNO!




Por: James Smith 1858

"El hombre rico también murió y fue enterrado. En el Infierno, donde fue atormentado, alzó sus ojos y vio Abraham a lo lejos, con Lázaro a su lado. Así que le llamó: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama!" Lucas 16:22-24

¡INFIERNO! ¿Qué es? Es la gran prisión de Dios, donde Sus criminales son confinados. Es el lugar de castigo--donde las deudas del pecado son pagadas. Es la casa de la desesperanza, la residencia de las desesperación, la morada del gusano que nunca muere. Es llamado el lago de fuego, ardiendo con azufre. Es un lugar de terrible tortura, espantosa agonía, y remordimiento atroz del alma. La Esperanza nunca entra allí. El reposo nunca participa allí. La luz nunca brilla allí. ¡Sino que todo es dolor, penumbra, incansable agonía, e indescriptible tormento! ¡Allí hay llanto, gemir, crujir de dientes--por siempre!


¡INFIERNO! ¿Quienes están allí? El hombre rico, en cuya puerta Lazaro yacía, está allí. Judas, que traicionó a Jesús, está allí. Cain, que mató a su hermano, está allí. Demas, quien prefirió el mundo en lugar de Cristo, está allí. ¡El codicioso y los ladrones están allí! ¡El inmoral y los mentirosos están allí! ¡El orgulloso y el vano están allí! ¡Todo el que tomó a la ligera el Evangelio está allí!¡Todo el que negó la gran salvación está allí! ¡Todo el que adoró la bestia Romana esta allí! Y todos están "atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos.--Y no tienen reposo de día ni de noche!"

¡Muchos, quizás, que tú haz conocido están allí! ¡Algunas de nuestras relaciones también pueden estar allí! ¡Viejos amigos nuestros pueden estar allí. Algunos que vivieron en la misma calle, que se encontraron en el mismo lugar de adoración, y quienes una vez esperamos encontrar en el Cielo--están allí!


¿Quienes son ellos? ¡Porque, por por poco estuvimos ahí nosotros mismos! ¡Yacemos a la entrada del Infierno! ¡Estábamos a pocos centímetros del Infierno! Un repentino accidente, un derrame, una enfermedad--nos habría enviado allí. Sí--pero si no fuera por la gratuita y soberana gracia--Estaríamos NOSOTROS en el Infierno!

"¡No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero"! Apocalípsis 21:27

"¡Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira!" Apocalípsis 22:15

¡INFIERNO! ¿Qué sufren ellos allí? No hay lengua que pueda decir. Ningún bolígrafo puede escribir; ningún corazon puede concebir--lo que las almas perdidas sufren en el Infierno! ¿Quien puede decir lo que la ira sin mezclar, la fiera indignación, la interminable maldición del Todopoderoso Dios es? ¿Quien puede enunciar lo que el pecado merece, y cual sea la obstinada deuda del pecador?


Ellos lloran, gimen, crujen sus dientes. Están atormentados en las llamas eternas. En cada miembro del cuerpo, en cada poder del alma--el perdido en el Infierno sufrirá. Memoria, consciencia, y la imaginación-- ¡incrementará especialmente sus agonías! ¡E irremediable desesperanza hará su perdición indescriptiblemente horrorosa!

¿Qué sufren ellos en el Infierno? ¡Dime! ¡Oh dime--lo que Dios puede justamente infligir, lo que un hombre inmortal puede soportar, lo que las amenazas de la ley violada requieren, y como los demonios pueden añadir a los tormentos de las almas perdidas--y yo te diré lo que ellos sufrirán en el Infierno!

Pero, ¡Oh! ¡que tú nunca lo sepas de tu propia experiencia lo que las almas perdidas deben soportar, y soportar por siempre! ¡Si pudiéramos nosotros levantar el velo que oculta ese espantoso lugar de nuestra vista, y ver por tan solo cinco minutos las agonías de aquellos en el Infierno--nunca olvidaríamos la visión! ¡Nuestra carne temblaría, nuestro cabello estaría de punta en nuestras cabezas, y nuestras almas se paralizarían con horror!


¡INFIERNO! ¿Quienes aún irán allí? ¿Quien? ¡Quizás el lector de estas lineas! ¿Quien? ¡ah, quizás muchos de los que no sospechamos! ¿Irá alguno de nuestros hijos alí? ¿Irá alguno de nuestros hermanos o hermanas allí? ¿Alguno de los miembros de la iglesia irá allí? ¿Alguno de ésta congregación irá allí?

¿Quien irá allí? Todos los mentirosos tienen su parte en el lago que arde con fuego y azufre. Todos los maldicientes, los borrachos--tendrán un lugar apartado en el Infierno para ellos. Toda persona inmoral; todo persona codiciosa y deshonesta--todos hallarán lugar en el Infierno preparado para ellos.

¿Quien irá al Infierno? Todo el que vivió y murió impenitente; "si no os arrepentís--todos pereceréis igualmente!" Todos los incrédulos; pues "el que no creyere--será condenado!" Todos los que están en su estado natural; pues "el que no naciere de agua y del Espíritu--no puede entrar en el reino de Dios."

Sin fe en Cristo, y arrepentimiento hacia Dios; sin amor a Dios y al hombre, la prueba y evidencia del nuevo nacimiento; sin unión con Cristo, y la posesión del Espíritu de Cristo--no hay escape de la ira venidera--¡la persona debe ir al Infierno! ¡Oh consideración solemne! Que el hombre, por tanto, se examine a sí mismo, si está en la fe; que cada hombre y mujer se pruebe a sí mismo, y vean si Cristo está en ellos.

¡INFIERNO! ¿Cuantos escaparán de él? Sólo huyendo hacia Jesús, creyendo en Jesús, y recibiendo el Espíritu de Jesús. Nadie puede salvarnos, sólo Jesús, pues no hay otro nombre bajo el Cielo dado a los hombres, por el cual podamos ser salvos. Jesús ha hecho todo lo que es necesario para salvar nuestras almas del Infierno, y él está listo para poner en nuestra cuenta--lo que El ha hecho a nosotros; siempre que vallamos a él, le imploremos a él, confiemos en él, y comprometamos nuestras almas a él. No necesitamos ir al Infierno, pues Jesús es capaz y está deseoso de salvarnos; y sin embargo debemos ir al Infierno, a menos que apliquemos a él, para ser salvos por él.


Y porque el Infierno es tan espantoso; y los castigos del Infierno son eternos; y una vez perdidos, estamos perdidos irremediablemente--pues nadie puede salvarnos sino Jesús--y como Jesús sólo salvará a aquellos que hagan una petición personal a él--a una, con todo nuestro corazon y toda nuestra alma, ¡apelemos a Cristo! "¡Mirad! he aquí ahora el tiempo aceptable; ¡mirad! he aquí ahora el día de salvación. Entonces "Buscad al SEÑOR mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al SEÑOR, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar." Isaías 55:6-7

www.gracegems.org

lunes, 8 de noviembre de 2010

El Primer Mandamiento y la Cruz


Cristiano, ¿Alguna vez has meditado, y me refiero a, te has detenido a pensar, realmente pensar, contemplar, narrar para tus adentros, en el acto de amor más grande alguna vez hecho por ti...y por mi?
Cuando venimos a Cristo lo hacemos movidos por un profundo reconocimiento de nuestra terrible necesidad de él, abrumados por la perversidad de nuestros pecados, maravillados por la abundancia de Su perdón...sí, que hermosos y atesorables son esos momentos de profunda convicción, cuando vislumbramos un destello de esa misericordia sin comparación. Pero, hermano/a, ¿qué tan a menudo tenemos esa 'revelación' sobrecogedora, que nos roba el aliento, que nos deja sin palabras, que nos humilla y hacer callar de amor ante la inmensidad de Sus maravillas?

En los últimos meses de éste año, he pensado en mi 'experiencia de conversión', sí, ese momento señalado, con día y hasta hora para muchos hermanos, en el que experimentamos por primera vez en nuestra vida ese arrepentimiento profundo que nos trajo a los pies de nuestro Salvador, y que fue ese momento clave para volvernos de una vida de pecado y continua rebeldía. Bueno, yo no he tenido 'eso'.
...Pero antes de que pienses otra cosa :) déjame aclarar de una vez a que me refiero. Soy una de esas personas que creció escuchando acerca de Jesús, tuve padres creyentes, fui a un colegio cristiano donde aprendí himnos, memoricé versículos, y quizás fue allí donde tuve los mejores años de mi vida, le agradezco al Señor tanto por ello. Y sí, haber crecido escuchando la historia de Jesús, asistiendo a servicios dominicales, yendo a campamentos juveniles, teniendo grupos de oración, leyendo casi con regularidad la Biblia cada mañana -aunque entendiera poco- me hizo por mucho tiempo una 'cristiana por herencia'...algo así ;)

Pero Dios en Su infinita misericordia se reveló a mi como verdaderamente es él, mejor dicho, donde antes había un orgullo religioso, de esos que dicen 'Dios tuvo que haber visto algo muy bueno en mi para bendecirme y escogerme', ahora, la revelación de Su santidad, de Su justicia, de Su amor, me llevó sobre mis rodillas y me hizo clamar misericordia, y llorar mi pecado, y volverme de un camino de seguridad en las obras, de justicia propia y orgullo religioso, al camino de la gracia y perdón inmerecidos de mi sublime Salvador.
Pero, ésto no sucedió un día que recuerdo con fecha y hora, él sí ha cambiado mi corazón egoísta, egocéntrico, terrenal, de piedra y ha colocado un corazón de carne que responde, y anhela responder siempre a Su perfecta voluntad en confiada obediencia.

A veces escucho testimonios de conversión tan espectaculares y conmovedores, donde la obra redentora de Cristo es evidente en todo sentido para el ojo humano, y me gozo y alabo al Señor por tan impresionantes maravillas. Pero, ¿qué tanto hemos reducido el maravillarnos ante la revelación de la obra redentora de Cristo en la cruz a un único momento en que entregamos nuestras vidas a Jesús?

Hermano/a, ese asombro, esa experiencia sobrecogedora de la gloria de Dios continua siendo algo presente en tu vida?..aun después de años, o meses, o días, ¿todavía te encuentras de rodillas al pie de tu cama, maravillado, callado de amor o cantando de gozo, sólo contemplándole a Él, sólo pensando en él? O ¿te has acostumbrado a las rutinas de ésta vida, sí, no has vuelto al mundo, te has mantenido limpio, lees tu Biblia, tienes comunión con otros creyentes, oras, pero, de alguna forma la pasión que inundó tu corazón cuando le conociste, el asombro sobrecogedor de vislumbrar su gloria ya no hace parte de tu vida cristiana?
Mi intensión no es despertar en ti sentimientos de condenación, no, de ninguna manera, antes mi deseo es, si en alguna forma puedo, en la torpeza de mis palabras, hacerte pensar, moverte a anhelar de nuevo ese primer amor que experimentaste al conocerle a El. Hermano/a, no tiene porque acabar, no tiene porqué menguar tu amor por él, tu pasión por él. Y no, no me estoy refiriendo a una mera emoción, ni apelando solo a tus sentimientos, aunque estas cosas sin duda hacen parte, porque fuimos creados con ellas, para agradarle a El; entonces no es exagerado ni vano pensar que con todas ellas podemos -debemos- alabarle, que él es digno de que todo nuestro ser, no sólo en el espíritu dispuesto, no sólo en el cuerpo doblegado, sino también en el alma sobrecogida, sumergida en Él seamos hallados en la fe de Cristo.
Es cierto que la madurez nos hace sobrios, y con los años y la experiencia adquirimos una perspectiva mas práctica y modesta de las cosas que nos rodean, sin embargo eso no equivale a conformarnos con una fe 'vieja', el Cristianismo no se hace viejo, no es algo que va menguando o deshaciendo como lo hace el cuerpo físico, el apóstol Pablo se refiere a ésto cuando dice que nuestro carne se va desgastando, pero que nuestro hombre interior se renueva de día en día, o como de gloria en gloria!
"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. "2 Corintios 3:18
Hermano/a la fe cristiana nos otorga un carácter sobrio, una sabiduría que no necesariamente se relaciona con la edad física, ni con los años que pasaron luego de la conversión; pero también nos equipa con la fe de Cristo que nos conforma cada vez más a Su imagen, ¡vamos creciendo! ¿No es emocionante? ¡Yo creo que sí! Saber que día a día, a través de cada prueba, de cada circunstancia rutinaria de la vida, tengo la gran oportunidad de ser conformada a la imagen de Cristo, de cargar mi cruz, de decirle no a una carne perezosa y rebelde y decirle sí a un espíritu obediente y de servicio; todo esto me lleva a poner mi mirada en él, y pedirle una sola cosa, una única cosa, 'Señor, confórmame a tu imagen, glorficate a través de mi!, Señor, ¿cómo puede honrarte hoy?', y, el Señor escucha esa oración, a través de mis fracasos, y cuando las distracciones de esta vida temporal que vivimos absorben mi tiempo y mis pensamientos, él es fiel en revelarse una y otra ves a mi, en atraer mi mirada de nuevo a esa preciosa cruz, a ese momento 'crucial' del Golgota cuando él entregó su vida por mi, y por ti.

Piensa conmigo unos minutos, si en algo, con estas escasas palabras que poseo puedo pintarte ese sublime momento...medita en esta impresionante verdad:
Dios, siendo santo, todopoderoso, eterno, vino a este mundo, despojándose de toda su gloria y honor, se hizo hombre, como uno de nosotros...!!... vivió en medio nuestro, sufrió la cruz y el vituperio, la deshonra de hombres pecadores...¡sus criaturas! la burla de humanos arrogantes y malvados, la humillación pública, la muerte mas despreciable de la época, siendo crucificado junto a ladrones, hombres violadores de la ley. El Hijo de Dios, que anduvo sin pecado, que fue obediente hasta la muerte, que jamás se rebeló a la ley de Su Padre, sino que se deleitó en cumplirla, ése Jesús, que ha sido desde el principio, aquella Palabra que era con Dios y creó todas las cosas, la misma sustancia de la divinidad de Dios, murió como el peor de los hombres; y resucitó para darnos vida juntamente con él. Sí, para satisfacer la justicia de un Dios que es justo, y que aborrece el mal, sí, para la gloria de Su Nombre. Pero, no nos destruyó... ¿no es maravilloso? Él pudo haber decido acabar con la raza humana cómo lo hizo en los días de Noé, él pudo haber creado otra generación que reflejara continuamente Su carácter en la tierra, pero no lo hizo así, por su bondad, no fuimos consumidos. Hermano/a tuvo misericordia de nosotros, nos amó, nos proveyó de un Salvador que muriera en nuestro lugar, que pagara la cuenta que nosotros jamás podríamos pagar, para que nosotros le pudiéramos llamar Abba Pabre, para que pudiéramos ser llamados 'hijitos' por un Dios Santo que nos ve a través de Su Hijo....¿no te roba el aliento este profundo, increíble amor?

Ah, cristiano, vuélvete a enamorar de tu Señor, sacúdete de la fe vieja que te limita a una rutina y a cíclicas discusiones teológicas y que de alguna manera hacen parecer a veces esa fe que proclamas, como un método, como una cosa demasiado empaquetada, y muerta, que no deja lugar a que como un niño puedas sentarte a los pies del Maestro, a escuchar de él, a verle a El obrar, a admirarle a El y sólo contemplarle a El.

Como María, escoje la mejor parte; siéntate, escúchale, cántale, calla de amor, mírale, no pierdas tu primer amor. Cristo en nosotros es la esperanza de gloria, Su persona, Su carácter, Su fe es la que nos salva.... ¿estas enamorado de Cristo? ¿Todavía cuando ves a tu Amado, te quita el aliento, te pone de rodillas, te saca las lágrimas, te llena de alegría? ¿Sonríes sólo por que él te amó?
Quiero tener más momentos, no... quiero SIEMPRE tener una sonrisa en mi corazon, en mi rostro por aquel que me amó. Ha sido tan bonito gozarme en El y sonreír por El, cuando en las tareas cotidianas, mientras lavo los platos, o preparo el almuerzo, sí, durante esos pequeños momentos de mi día, que mi mente sólo se ocupa en una cosa, y ¡puedo sonreír por Su amor...!!

Hermano/a, piensa en esto, si nos emocionamos y sonreímos y nos gozamos, por un nuevo trabajo, por una carrera, por una persona especial en nuestras vidas, si todas esas cosas pueden sacarnos una sonrisa, y suspiros de alegría y expectación, ¿cuanto más no lo hará el Señor? Todas esas cosas, buenas y hermosas como son, son temporales, cesarán, pero El, Su Palabra que es Cristo NUNCA pasará, es Eterno, ¡y nosotros tenemos la inmerecida bendición de comenzar a conocerle desde ya! Ah! que él robe nuestros suspiros, que él llene de alegría nuestro corazon, que él ocupe nuestros pensamientos, EL, solo El, por se Quien es, no por lo que me da, sino por que Él es digno.

Recordemos las palabras que el Señor dice al ángel de la iglesia de Efeso en el Apocalipsis, permitamos que obre como 'diagnosticador' de nuestro corazón, y corramos a la fuente de agua de Vida Eterna.
"Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. " Apoc 2:2-4
Amados, fijemos nuestros ojos en El, y pidamosle que nos ayude a mantenerlos ahí; no importan cuales sean o no sean nuestras circunstancias. Que nuestro gozo dependa unicamente de El. Hermanos tenemos la maravillosa oportunidad de conocerle a El y de reflejar a los demás el gozo de Cristo, de vivir una vida Cristiana que habla más que las palabras, una vida que es una carta abierta a todos los hombres, una carta que testifique de las misericordias de Dios para con nosotros.

"Siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón." 2 Corintios 3:3
"Por la misericordia del SEÑOR no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad."

"Amando al SEÑOR tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es tu vida, y prolongación de tus días." Deut 30:20

"Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios" 1 Juan 3:1

"Y amarás al SEÑOR tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas." Deut 6:5

sábado, 31 de julio de 2010

Consuelo para el Cristiano

Por: James Smith
Traducción de: Karen Villarreal


"¡Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas!"
Mateo 6:32

El Señor Jesús, como el gran maestro, está instruyendo a sus discípulos en la doctrina de la divina providencia, y enseñándoles a ejercitar la fe en Dios. Él les dice que Dios alimenta a los cuervos, y viste a los lirios—y por lo tanto, Él no descuidará, o rechazará alimentar y vestir sus hijos redimidos.

Él hará que ellos actúen como Sus hijos. Hijos que ven al Altísimo Dios como su Padre. Hijos que dependen absolutamente de Él. Hijos que le buscan a Él para todo; y que esperan que Él les supla todo. Esta es nuestra posición. Este es nuestro privilegio. Si, este es nuestro deber. La ‘Preocupación’ nunca se ajusta al hijo de Dios. La ansiedad es nociva para nosotros. La ansiedad deshonra a nuestro Padre celestial. Él conoce nuestras circunstancias. Él no olvidará su relación con nosotros. No es posible que nos dé una razón para quejarnos de Él, ni reflejará una mala imagen sobre Si Mismo. Por unos momentos miremos a la:

La RELACIÓN:

Dios es nuestro PADRE. Él nos ha adoptado por su gracia. Éramos huérfanos por naturaleza, en lo que a una relación espiritual se refiere. O, para ser más precisos –si teníamos un padre – ¡era el diablo! Jesús dijo, “¡Vosotros sois de vuestro padre—el Diablo!” Juan 8:44. Estábamos en una condición abatida y terrible.

Pero en Su infinita misericordia, para la gloria de Su propia gracia gratuita –Dios nos adoptó, nos colocó en medio de sus hijos, ¡y así cambió ambos, nuestro estado y condición! Él nos regeneró por su Espíritu Santo, y así nos dio una nueva naturaleza; para que tengamos no solo un nuevo nombre y lugar entre sus hijos –sino para que poseyéramos su naturaleza también. Vida fue impartida a nuestras almas. Luz fue derramada en nuestros entendimientos. Deseos por Dios brotaron dentro nuestro. Convicción de pecado nos traspasó.

Demandas de la ley una vez nos aterraron. Temores del infierno una vez nos acosaron. Satanás una vez nos acosó y angustió. Pero al fin Jesús fue revelado a nosotros. El trono de la gracia fue develado ante nosotros. Nos acercamos al propiciatorio. Rogamos por perdón. Cosechamos reconciliación. Fuimos acercados a la Divina Majestad. Dios fue revelado en Jesús. El Espíritu de adopción tomó posesión de nuestras almas. Clamamos, “¡Abba Padre!” Fuimos reconocidos como hijos de Dios. El amor de Dios fue derramado ampliamente en nuestros corazones. La paz de Dios tomó posesión de nuestras conciencias. Sentimos que habíamos pasado de muerte a vida. Creímos el amor que Dios tenia por nosotros. Fuimos persuadidos internamente de que Él era, de hecho, nuestro Padre. Fuimos felices. Sentimos que todo estaba bien con nosotros.

Si esta experiencia siempre siguió con nosotros –luego duda, temor, o ansiedad jamás podrían preocuparnos o angustiarnos. ¡Sino que un cambio vino a nosotros!

El mundo nos influenció.
Satanás nos engañó.
Nuestros propios corazones eran falsos y débiles.

Sin embargo la relación permaneció. ¡Todavía tenemos un Padre a quien le importamos! Y como el cielo está muy por encima de la tierra, así mismo la relación de Dios excede toda relación humana. Tener a Dios por nuestro Padre – ¡es la cúspide de la bienaventuranza, es el privilegio coronador!

Nada puede exceder esto, pues su amor es infinito, y abraza a todos Sus hijos. Su amor no puede cambiar, pues eso implicaría un cambio en su naturaleza. Pero El dice, “¡Yo soy el SEÑOR –Yo no cambio!” Todo fuera de la Divina naturaleza cambiará. Pero el SEÑOR mismo ama su pueblo –y como Su naturaleza no puede cambiar –tampoco lo hace su amor.

Sus recursos son ilimitados –y El suple a todos sus hijos. Ellos nunca son enviados a otro cuartel por suplementos –sino que siempre son ordenados para venir a su Padre por todo lo que necesitan. “Del SEÑOR es la Tierra y su plenitud.” “Los cielos son los cielos del –SEÑOR.”

Su compasión es exquisita, y él simpatiza con todos sus hijos. “Como el padre se compadece de los hijos –Se compadece el SEÑOR de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.”

Su conocimiento es perfecto, por lo tanto él está familiarizado con todos ellos. “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.” Él sabe exactamente donde esta cada quien –y sabe cada uno de sus anhelos, males y deseos. “Porque los ojos del SEÑOR contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.”

Su poder es omnipotente –y los protege a todos. Él dice, ¡Nadie los arrebatará de mi mano! ¡Yo soy tu Dios que te esfuerzo! siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

Su naturaleza es incomparable –y su pacto es seguro; por lo tanto Él estará con nosotros, y obrará por nosotros – ¡todo eso Él nos ha prometido!

La historia de las Escrituras despliega el amor de Dios también, y el método con el que él lidia con Sus hijos. Él es “¡el mismo ayer, hoy –y por siempre!”

¡Qué misericordia –tener un Padre –y tal Padre!

¡Qué asombrosa bendición –tener a Dios por nuestro Padre en un mundo como este, en tiempos como estos!

¡Qué Consuelo –alzar los ojos al Alto y Sublime que habita la eternidad –y regocijarnos en que Él tiene el corazón de un Padre –y que Su corazón late con amor indecible para mí!

¡Qué aliento –ser capaces en medio de las pruebas, problemas, tentaciones, perdidas, cruces, decepciones, y vejaciones –mirar hacia mi Padre celestial y decir, “Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece!”

Déjame entonces considerar,

La CONSOLACIÓN con la que el Salvador trata a sus hijos:

"¡Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas!” Él nos creó para que dependiéramos de Él. Él nunca quiso que nosotros fuéramos auto-suficientes o independientes. Él nos puso donde fuéramos dependientes de Él.

El hombre tiene necesidades – ¡y necesita mucho!
¡Pero el hombre como pecador tiene que tener muchas necesidades!

Dios nos creó como hombres – ¡y él permitió que nos hiciéramos pecadores! Y luego (¡Oh, maravillosa gracia!) ¡Él nos tomó, adoptó, y nos hizo sus hijos! Ser dependientes de él, es por consiguiente, natural. Necesitar las muchas cosas que necesitamos –prueba que somos pecaminosos. Ser puestos en circunstancias donde todas nuestras necesidades son suplidas –es sobrenatural. El pecado cría ansiedad, y nuestro clemente Padre celestial nos ofrece que echemos todas nuestras cargas sobre Él, asegurándonos que Él se preocupa por nosotros.

¡Su OJO está siempre sobre nosotros! Su ojo es Paternal, que siempre está presto, y siempre afecta su corazón. Él ha fijado sus ojos sobre nosotros para bien. Su ojo está siempre sobre nosotros –fijado inmediatamente en nosotros.

Su OÍDO capta cada suspiro, cada gemido, ¡nuestro deseo! Siempre está abierto a nuestro llanto. Él nos escucha –como uno que esta tierna y profundamente interesado en nosotros. Él conoce cada una de nuestras necesidades – ¡y él tiene la intensión de suplirnos!

Nuestro Padre celestial ha determinado por siempre –que ninguno de sus hijos carecerá de ningún bien –y que él no les retendrá ningún bien.

“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. “Mateo 6:31-32

Nuestro Padre celestial tratará nuestra fe. A menudo él dice en sus tratos con nosotros, “¿Puedes confiar en mí? ¿Puedes dejar este asunto en mis manos? ¿Me puedes dar tiempo? ¿Confías en que yo trataré con bondad, veracidad, y constancia contigo?”

Nuestro padre Celestial hará que oremos. ¡El ama escucharnos! Y cuando a nosotros nuestras oraciones suenan como un confuso parloteo –ellas son claras y agradables a Él.

Él, al dejarnos esperando –enaltecerá el valor de la bendición. Aquello que se obtiene fácilmente –es a menudo poco valorado. Pero aquello que nos cuesta gemidos, suspiros, oraciones, lágrimas, y esfuerzo –es mucho más valioso. Por lo tanto es –que nos mantiene esperando, vigilando, y clamando por la bendición. Dios no está reacio a otorgar –pero él nos enseñará a valorar y apreciar sus dones.

Dios desplegará su sabiduría –promoviendo el eterno bienestar de Sus hijos. Los caminos de Dios no son nuestros caminos. Siempre son profundamente sabios; y su sabiduría en el final se mantiene insigne y gloriosa en sus tratos paternales con todos sus hijos.

Amado, si Dios es nuestro Padre –él nos castigará.

¡Lo necesitamos!

¡Lo merecemos!

¡Debemos vivirlo! “¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” Hebreos 12:7

Él nunca ha tenido un solo hijo al que no haya castigado, porque nunca ha tenido un hijo, que no merecía el castigo.

Pero él mezclará misericordia con cada aflicción. Como el azúcar que en nuestro te –permanece a veces en el fondo, ¡y necesita ser agitada!

Pero siempre hay misericordia ahí. Una copa de ira sin mezclar fue puesta en las manos de Jesús --¡para que tal copa no sea puesta jamás en nuestras manos!

¡Hay dulzura en la copa más amarga que nuestro Padre nos da! ¡Busquemos pues el azúcar –mientras sorbemos la porción amarga!

Él tomará el significado de nuestras oraciones –si, de nuestros gemidos, suspiros y lagrimas! “Mis huidas tú has contado; Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro?” Salmo 56:8. ¿Quién entiende a un hijo –como su padre? Especialmente el padre que está siempre con él. Nuestro Padre celestial nos entiende –no tiene necesidad de un intérprete. El nunca nos pide que nos acerquemos a Él –mediante un sacerdote humano, o un santo, o la Virgen María. El dice, “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia.” “Ven sólo. ¡Ven cuando lo desees! Ven por todo lo que necesitas. Siempre te entenderé. Seguramente te escucharé. ¡Ciertamente te bendeciré!”

Jesús está siempre ante su Padre por nosotros –vive siempre hacienda intercesión por su pueblo. Jesús es el medio a través del cual nuestro Padre nos mira, nos ama, y conversa con nosotros. No tenemos necesidad de ningún otro. Mancilla el amor del Padre, y la suficiencia de nuestro Salvador emplear otro mediador. Renunciemos a todo sacerdote menos a Cristo Jesús. Rehusémonos a ir a Dios a través de otro mediador que no sea Jesús. Regocijemos en que nuestro Padre lee nuestros corazones, entiende nuestro lenguaje, y concederá nuestras peticiones –siempre que sean consistentes, con su gloria y nuestro bien. Él prevendrá a Satanás de que prevalezca en nuestra contra. ¡Nuestro Padre celestial nunca permitirá que ese león rugiente devore a alguno de sus hijos! ¡Esa serpiente antigua nunca destruirá uno que tiene su nombre en el registro de la familia de Dios!

Si Dios es nuestro Padre, debemos depender en su providencia. Es particular y minuciosa. Nombra los cabellos de nuestra cabeza. Sobreentiende todas nuestras preocupaciones.

Si Dios es nuestro Padre, debemos someternos pacientemente a toda su voluntad. Su voluntad es amor. Lo que Él haga, o permita que sea hecho –Él lo usará para nuestro bien. En la prueba más grande, bajo aflicciones sobrecogedoras, Él dice, “Estad quietos –y conoced que yo soy Dios.” Descansemos pues a Sus pies –cuando no se nos permita poner nuestra cabeza en su seno. Estemos callados delante de Él –cuando no podamos ver el resultado de sus dispensaciones, o su bondad en permitirlas.

Si Dios es nuestro Padre, debemos gozosamente obedecer sus mandamientos. Su apóstol nos aseguró que, “sus mandamientos no son gravosos.” Ellos podrán interferir nuestras inclinaciones. Podrán ser contrarios a nuestros caprichos, deseos, u opiniones preconcebidas; pero si nuestros corazones están bien, no serán gravosos. El solo hecho de ellos fluyan del amor de un Padre, y sean respaldados por la autoridad de un Padre – ¡debe ser suficiente para hacer que gozosamente los obedezcamos!

Si Dios es nuestro Padre, debemos pacientemente permanecer en nuestras pruebas, cargar nuestra cruz, y demostrar con nuestra conducta –que estimamos indecible misericordia tener un Padre –y tal Padre. Un Padre, que conoce nuestras necesidades, y provee para ellas, y en su propio tiempo las suplirá. Un Padre, que conoce nuestros deseos, y, tanto cómo Su gloria los permita, los satisfará. Un Padre que nos ama, nunca nos dejará –sino que cuida constantemente de nosotros. Un Padre, que desea que seamos libres de toda preocupación, que echemos todas nuestras cargas sobre él, que dejemos nuestros problemas a Él, y le confiemos con todo lo que estimamos de valor por el tiempo y la eternidad.

Oh, pecador perdido --¡no tienes tal Padre! ¡Eres ahora un pobre huérfano sin amigos! Pero la puerta de la misericordia está abierta. El trono de la gracia es accesible. Dios aun admite a los pecadores a su presencia, y coloca penitentes sinceros entre sus hijos.

Oh, ¡apóstata! Has dejado la casa de tu Padre, has blasfemado el nombre de tu Padre, has contristado el corazón de tu Padre. Fuiste feliz una vez –pero eres infeliz ahora. Tu Padre está llamándote para regreses. Él espera ser afable contigo. Él te recibirá clementemente, te amará gratuitamente. Vuelve al trono de tu Padre, confiesa tu pecado, suplica por perdón, apela a la misericordia –y pronto, muy pronto, ¡te estarás regocijando en el amor inconmovible del Padre!



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