Mostrando entradas con la etiqueta fe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fe. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de octubre de 2010

Dios está Trabajando (Pasando del Temor a la Fe)


De la Serie: Habacuc: Pasando del Temor a la Fe
Por: Nancy Leigh DeMoss
Revive Our Hearts Radio Programm



Imagina que le compras a tu hijo un regalo. Y mientras esperas por el momento justo para entregarcelo, él sigue pidiéndotelo, dudando de que tienes en cuenta sus mas grandes intereses, y preguntándose si le has abandonado. ¿Te has acercado alguna vez a Dios como ese niño?

¿Alguna vez te han dicho tus hijos, "Mamá, me estas escuchando? No me estas escuchando. No me estas escuchando."

Ahora, algunas veces tus hijos pueden decir eso porque realmente tu no estás escuchando. Las madres tienen este increíble poder de simplemente desconectarse de lo que está sucediendo al rededor de ellas. Sin embargo algunas veces tu estás escuchando realmente, pero lo que tus hijos están diciendo en verdad es, "Mamá, no me estás dando la respuesta que yo quiero. No estás haciendo lo que yo quiero que hagas." Así que dicen, "¿No me estás escuchando?"

Algunas veces nosotros pensamos eso porque Dios no ha hecho lo que hemos querido que El haga, lo que esperamos que El haga, pensamos entonces que El no nos estaba escuchando. Como esos pequeños niños, decimos, "Dios, ¿no me estas escuchando?" Mientras estudiamos la primera parte del libro de Habacuc, vemos que Habacuc ha acusado a Dios de no escucharlo, no escuchar su clamor.

Pero mientras nos adentramos más en este pasaje hoy, nos damos cuenta que Dios ha estado escuchando todo el tiempo. Y Dios responde al honesto e intenso clamor de Su profeta. Dios no está en silencio. El hecho de que Dios responde a todo --como lo veremos que lo hace en el versículo 5 del capitulo 1 --el hecho de que Dios responde es evidencia de que El ha estado escuchando las oraciones de Su profeta.

Habacuc ha comenzado esta historia, este intercambio, diciendo, "Señor, ¿Hasta cuando clamaré a Ti por las cosas que suceden a mi alrededor? ¿Hasta cuando oraré y Tu no harás nada? ¿Y porque estas permitiendo que todas estas cosas sucedan? ¿Porque toda esta lucha y violencia y contención y destrucción está ocurriendo en medio de Tu pueblo? Estás pasivo mirando todo esto. Tu ves lo que está pasando, pero no haces nada al respecto. No pareces estar escuchando."

Finalmente, en el capitulo 1, versículo 5, Dios habla. Permiteme decir, por cierto --como dijimos en días pasados en esta serie. Espero que no sólo estés escuchándome a mi enseñar el libro de Habacuc. Espero que estés abriendo tu propia Biblia en el libro de Habacuc y que estés leyendo tu mismo, tomando notas, buscando patrones, tratando de comprender lo que Dios está diciendo.

Obtendrás mucho más de las Escrituras si cavas en ellas por ti mismo. El Espíritu Santo te mostrará cosas y aplicaciones en el pasaje que quizás yo no he visto en absoluto.

Ahora, en el verso 5, Dios finalmente responde la oración de Habacuc. Él dice a Su siervo,

Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis. (RV-60)
Dios dice, "Mirad. Mirad entre las naciones y ved." Ese verbo mirad y el verbo ved --en el Hebreo, esos verbos están en plural. Dios no sólo está hablando a Habacuc aquí. El está hablando a todo Su pueblo, Su pueblo colectivo, y El está diciendo, "Todos ustedes." ( ) "No solo Habacuc, sino todos ustedes. Mirad y ved."

Dios está diciendo a Sus siervos --Habacuc y su otro pueblo --"Ampliad vuestra perspectiva. Mirad entre las naciones y ved." Dios está diciendo, "Tu visión no es lo suficientemente grande. Has estado tan centrado en tus propias y especificas circunstancias y situaciones. Tu necesitas mirar entre las naciones. Tu visión es muy estrecha."

Te das cuenta, cuan a menudo podemos sólo ver nuestra pequeña pieza dentro de la foto completa. Vemos nuestra propia salud, nuestros, asuntos, nuestra familia, nuestra iglesia, nuestro país, nuestras circunstancias; y estamos totalmente absortos en lo que nos está sucediendo a nosotros. ¿Sabes porqué? Porque vivimos como si todo se tratara de nosotros mismos. Esa es nuestra perspectiva. Tenemos esta vida centrada en nosotros, una perspectiva miope de la vida. Todo se trata de lo que me está pasando a mi. Todo se trata de lo que me está afectando a mi.

Pero Dios está diciendo, "Levanta tus ojos y mira la foto completa. No estés tan consumido con tu situación personal."

Hasta tendemos a leer la Biblia de esta manera, desafortunadamente. Siempre estamos pensando, "¿Que dice esto para mi?" Ahora, esa es una buena cosa que preguntar. Queremos ver como se aplican a nuestras propias vidas. Pero también queremos hallarnos diciendo, "Señor, ¿Cómo lo que estas haciendo, lo que está pasando, y lo que Tu estas diciendo, se aplican a Tu gran, cósmico plan para el universo: para traer a Ti Mismo gloria en el mundo y en las naciones?"

¿Cuanto te preocupa eso? ¿Cuanto énfasis y tiempo te toma eso en tu oración? O se trata más de, "Mi familia, mi iglesia, mi situación, mi salud, mis necesidades, mi trabajo, -mi, mi, mi"? Dios está diciendo, "Tu mundo es demasiado pequeño. Tengo un corazon por este mundo. Mira entre las naciones y ve."

Dios se preocupa por Su gloria, el destino de este planeta. Dios siempre está obrando en este mundo para realizar Sus propósitos mayores. Lo que sucede en nuestras vidas es solo una pequeña, pieza microscópica de un todo mucho mayor. Y vamos a continuar desanimados y frustrados mientras mantengamos nuestros ojos en sólo que nos está sucediendo a nosotros.

Queremos estar siempre preguntando, "Señor, ¿Cómo encaja esto en Tu plan mayor? ¿Cómo encaja en la totalidad? Dame perspectiva." Mirad entre las naciones y ved.

Luego El dice, "Maravillaos pasmosamente." (RVA) Si pudiéramos ver lo que Dios ve y saber lo que Dios sabe, estaríamos maravillados pasmosamente. Esa palabra pasmosamente significa "estupefacto, estremecido." Estaríamos maravillados si pudiéramos ver lo que Dios ve y saber lo que Dios sabe sobre lo que está pasando en este mundo, desde Su punto de vista. La perspectiva de Dios es mucho mayor que la nuestra, tan diferente de la nuestra. Si tan solo tuviéramos ojos para ver.

¿Recuerdas ese siervo de Elíseo que vio la casa donde se estaban quedando rodeada por el ejercito Sirio, y se escandalizó? Se asustó terriblemente. Elíseo oró, "Dios, abre sus ojos para que él pueda ver lo que realmente está sucediendo." Y el siervo vio los ángeles de Dios, los guerreros, las carrozas de fuego, rodeando al enemigo (2 Reyes 6:15-17, paráfrasis).

Una vez el siervo tuvo ojos para ver las realidades espirituales, ¡estaba maravillado! Ya no tenia temor --ya no estaba desanimado o deprimido. Si pudiéramos ver las realidades espirituales como Dios las ve, estaríamos asombrados. Estaríamos maravillados. Estaríamos estupefactos, estremecidos.

Ahora, veamos esas pequeñas palabras mirad y ved --de nuevo, cuando estás estudiando las Escrituras, busca las palabras que se repiten. No puedes evitar notar en el libro de Habacuc que las palabras mirad y ved se repiten muchas veces. Mirad, ved, mirad, ved. "Abre tus ojos," Dios está diciendo.

Debemos preguntarnos a nosotros mismos, "¿Qué estamos viendo? ¿Donde tenemos puesta nuestra mirada?" ¿Estás obsesionado con tu pequeño mundo, o estas mirando entre las naciones para la ver la fotos mayor de lo que Dios está haciendo?

Levanta tus ojos. Mira la mano de Dios en los asuntos del mundo. Cuando lees las noticias en el Internet o las miras en la televisión o la escuchas en la radio, no asumas simplemente que los puertos noticiosos saben que está sucediendo. Ellos pueden decirte los hechos aparentes. Pero lo que ellos no pueden y no te dirán es, "¿Qué está haciendo Dios en todo esto?"

Te das cuenta, todos los asuntos del mundo y toda la historia de la humanidad es realmente la historia del plan redentor de Dios para este mundo. Es la foto, la historia, del reino de Dios y de la gloria de Dios avanzando en nuestro mundo.

Así que cuando oigas sobre guerras --o hambrunas o peligros o tsunamis o huracanes o terremotos o plagas o problemas de trafico o lo que sea --debes saber que Dios está haciendo algo en éste mundo para avanzar Su reino, para promover Su gloria. Mira entre las naciones y ve y di, "Dios ¿qué estás haciendo?"

Pídele a Dios que te de ojos para ver desde Su punto de ventaja --ver tu familia, ver tu iglesia, ver tu vecindario, ver nuestro mundo, ver nuestro gobierno, ver otros países --verlos desde el punto de vista de Dios.

Tengo un amigo, Dick Eastman, a quien recuerdo en este momento. Él es la cabeza de un gran ministerio internacional --uno de los ministerios mas grandes del mundo. Por muchos años, décadas, Dick Eastman ha orado cada día por los 200 y pico de países y protectorados del mundo, con un mapa del mundo, orando uno por uno por países cuyos nombres ni siquiera yo puedo pronunciar, países que han surgido desde que él comenzó a orar.

Él intercede por ellos ante el Señor. Él es un hombre que mira entre las naciones y ve. El dice, "Dios ¿Qués estás haciendo? Dios, venga Tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo."

Él no sólo está preocupado sobre sus propios asuntos, aunque él ora por ellos. El ora por mi, ora por Revive Our Hearts (Aviva Nuestros Corazones, -programa radial de Nancy). El ora por su familia. El tiene asuntos personales, y ora por ellos, pero él no limita su oración a sus propias preocupaciones.

Mientras, piensa en tu vida de oración, ¿está balanceada? ¿Estás mirando entre las naciones? ¿Estás viendo lo que Dios está haciendo?

Luego existe éste concepto de las naciones y de la tierra. Ese es otro par de palabras que van a repetirse a lo largo del libro de Habacuc. Trece veces, hay referencia a las naciones o a la tierra. Dios quiere que sepamos que su corazon es por el mundo. Dios se interesa en las naciones. Dios se interesa en la tierra. Dios está lidiando con las naciones del mundo éste día.


Vamos a ver en este libro la soberanía de Dios sobre las naciones.

  • Vamos a ver que Dios juzga naciones malvadas.
  • Pero Dios tiene un corazon de compasión y misericordia y desea que las naciones se arrepientan y vengan a la fe en Cristo.

Quiero el corazon de Dios por el mundo. Recuerdo haber tenido mas de ese corazon, cuando era una niña, probablemente más que ahora. Mi familia solía tener un mapa del mundo en la parad de nuestro desayunador en casa. Diferentes misioneros que nuestra familia apoyaba tenían sus fotos alrededor pegadas en los bordes, y luego unas pequeños hilos que salían desde las fotos hasta el país donde estaban sirviendo. Orábamos por esos misioneros. Leíamos sus cartas. Mis padres querían que nosotros creciéramos con un corazon para el mundo.

Pero confieso; algunas veces me preocupo tanto con mi pequeño mundo propio y por nuestro ministerio. Una de las cosas que me reta de éste libro de Habacuc es que necesito tener el corazon de Dios por el mundo. "Mirad entre las naciones y ved. Maravillaos pasmosamente."

Ahora, ¿Qué es aquello que Dios quiere que Habacuc vea? Bueno, miremos la segunda parte del versículo 5: "porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis" Dios dice, "Haré una obra en vuestros días."

Si has estado escuchando las previas sesiones de esta serie, sabes que Habacuc se estaba quejando de que Dios no estaba haciendo nada. "¿Hasta cuándo, oh SEÑOR, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?" (1:2). Señor, ¿porqué no estas haciendo nada?

Dios parecía indiferente. Dios parecía pasivo. Dios parecía inactivo. Y Dios dice a Habacuc, "Estoy haciendo una obra en vuestros días. No estoy pasivo. No soy indiferente. No estoy inactivo."

¿Puedo sugerirte que Dios siempre está trabajando? Dios nunca duerme. Nosotros dormimos; Él nunca cabecea o se duerme. Dios siempre está trabajando en cada era, en cada circunstancia, en cada temporada, en cada situación de la vida. Dios está haciendo una obra en nuestro día.

He tenido carga por un avivamiento en la iglesia desde que era pequeña. Y tengo que decir, desde mi perspectiva, no estoy segura de si estamos algo cerca de verlo suceder hoy, de lo que estábamos cuando esta carga vino por primera vez a mi corazon hace unos 30 y tantos años atrás.

Pero eso es sólo desde mi perspectiva. Algunas veces, miro al rededor en las iglesias, y pienso, "Señor, no hay nada pasando que sea bueno, nada que evidencie Tu mano. ¿Porqué no estás lidiando con estas situaciones en las iglesias, con estos dizque Cristianos, que están viviendo igual que el mundo?"

Y Dios dice, "Mira. Abre tus ojos. Mira las realidades espirituales. Tómalo por fe, si no puedes verlo con tus propios ojos, que yo estoy haciendo una obra en vuestro día." Dios está obrando. Dios siempre está trabajando. Aun cuando parece que El está silencioso, que está pasivo, que está ausente. Aun cuando no podemos ver lo que Él está haciendo. Aun cuando no sabemos lo que El está haciendo, Dios está trabajando.

Esta se ha convertido en una de mis frases favoritas en el libro de Habacuc: "haré una obra en vuestros días." Créelo. Tómalo por fe. Y veremos, en el libro de Habacuc, que esa es la única manera que vas a tener paz en la vida. La única forma en la que vas a tener gozo es si tu crees lo que Dios ha dicho que es verdad.

Sea lo que veas o no, Dios está trabajando.

  • Él está haciendo una obra.
  • Él no está pasivo.
  • Él está presente.
  • Él está activo.
  • Él está comprometido.
  • Él está involucrado.
  • Él es soberano sobre las vidas y los asuntos de Su pueblo y de éste mundo.

Y el hecho de que no podemos ver lo que El está haciendo no significa que El no está trabajando.

Jesús dijo en Juan capítulo 5, "Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo." (Versciculo 17).
Dios está trabajando. Jesús está trabajando. Él está edificando Su iglesia. Él está llevando a cabo Su reino. Él está planeado y trabajando para desplegar Su gloria en la tierra. Y veremos cuando lleguemos a Habacuc 2, que el día vendrá cuando el conocimiento de la gloria del Señor llenará y cubrirá la tierra como las aguas cubren el mar.

Dios se está moviendo hacia ese día. Su verdad está en la marcha. Dios está trabajando, y Su trabajo es asombroso. Es sobrenatural. Está más allá de la compresión humana. Así que el mensaje aquí es confia. Ten fe. Alientate. Dios está trabajando.

William Cowper era un poeta y escritor de himnos Ingles del siglo 18. Era un hombre interesante. Era amigo de John Newton, y ambos sirvieron y trabajaron juntos en la iglesia en Olney, Inglaterra, por muchos años. Pero Cowper sufrió severos combates de depresión durante la mayor parte de su vida. Trató de quitarse la vida --y de hecho creyó estar perdiendo la cordura en ocasiones. Realmente tuvo una accidentada historia.

Pero él escribió en medio de su oscuridad -lo que podríamos llamar quizás hoy--enfermedad mental. No se con exactitud que era, pero de en medio de esos oscuros periodos de su vida vino algunos de los mas increíbles puntos de vista al corazon y los caminos de Dios.

Escribió un poema que es familiar a muchos de ustedes. Pienso en él como pienso en éste pasaje que describe como Dios está trabajando en nuestro día. Cowper dijo:

Dios se mueve en misteriosa forma
Sus maravillas obra;
Él planta Sus huellas en el mar
Y sobre la tormenta cabalga.

Profundo en insondables minas
De nunca fallida habilidad;
Él atesora Sus brillantes diseños
Y obra Su soberana voluntad.

Vosotros temerosos santos, fresco coraje tomad;
Las nubes que tanto teméis
Grandes con misericordia son y han de romper
En bendiciones doquier.

No juzguéis al Señor con endeble sentido,
Mas confiad en El por Su gracia;
Tras ceñuda providencia
Él esconde sonriente cara.

Sus propósitos rápidos maduraran,
Desplegando cada hora;
El capullo podrá amargo saber,
pero dulce la flor a de ser.

Siega incredulidad seguro errará
y en vano Su obra escudriñará;
Dios es Su propio interprete,
Y Él lo determinará.

(William Cowper, Dios se Mueve en Misteriosa Forma -"God Moves in a Mysterious Way") Ves


Ves allí el corazon de la fe que Dios siempre está trabajando. Él siempre se esta moviendo para lograr Sus buenos, santos, maravillosos, eternos propósitos en nuestras vidas y en la tierra.

Alguien me regaló recientemente un versículo que es uno de mis favoritos, Isaías 50:10. Dice así:

¿Quién hay entre vosotros que teme al SEÑOR, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre del SEÑOR, y apóyese en su Dios. (RV-60)

El está hablando acerca de alguien que está tratando de agradar al Señor, tratando de servir al Señor, pero que está en un lugar en la vida donde no puedes ver lo que está sucediendo. No puedes adivinarlo. Tiene mas confusión que respuestas.

¿Y cual es la respuesta de Dios? ¿Qué debemos hacer? "Confíe en el nombre del SEÑOR, y apóyese en su Dios" (Isaías 50:10, RV-60). Camine por fe, no por vista.

Aquel piloto en el avión no vuela por vista. Él confía en sus instrumentos. Aun cuando él no puede ver hacia donde se dirige, no puede ver qué está sucediendo, él confía en sus instrumentos.

Confía en el que controla los instrumentos. Conoce que Dios está trabajando en nuestro día. Dios está trabajando en tu iglesia, tan desesperanzadas como puedan parecer las circunstancias. Dios está trabajando en la vida de tu esposo/a cuando parece que tu esposo/a no está teniendo en cuenta a Dios, que no está cambiando en absoluto, que no es sensible. Dios está obrando en tu día.

Dios está obrando en tus hijos que están lejos en la universidad, donde no puedes verlos y donde no sabes lo que están haciendo y te preguntas con quien están andando. Recuerdo haber llevado al hijo de una amiga mía a la universidad hace algunos años, lo dejé en su dormitorio y vi algunos afiches en la pared, y pensé, "Oh Señor, ¿cómo podemos dejar este chico aquí?"

Y recuerdo haber estado orando sin cesar cuando me fui. "Señor, que el temor del Señor esté en ese joven mientras sus padres y sus amigos lo dejan en este campus.” Dios está trabajando, Y Dios obró en aquellos días en la vida de ese joven. Dios está trabajando. Cuando no puedes ver, cuando no puedes controlar, cuando no puedes hacer que suceda, Dios está trabajando. "Estoy haciendo una obra en tus días."

Dios está trabajando en tu comunidad. Dios está trabajando en los países de los que nunca has escuchado antes y de los que no sabias nada. Dios está trabajando en el mundo Musulmán. Dios está trabajando en China. Dios está trabajando en pequeños y diminutos países que están totalmente cerrados al evangelio, oficialmente. Dios está trabajando.

"Estoy haciendo una obra en vuestro día." Así que mirad. Mirad entre las naciones y ved. Maravillaos pasmosamente. "haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis."


Padre, te damos las gracias que estás trabajando en nuestro día, que Tu nunca cesaste la actividad de traer gloria a Ti Mismo y de redimir este planeta y mundo caído. Estás haciendo todas las cosas nuevas. Estas trabajando donde podemos ver, y estás trabajando donde no podemos ver.

Asi que ayudamos, Señor, donde no podemos ver, a confiar --no a juzgarte, como Cowper dijo, por nuestro endeble sentido, por lo que podemos ver, por lo que podemos sentir--pero que confiemos en que lo que Tu has dicho es verdad y que Tu estás siempre trabajando para alcanzar tus propósitos en nuestro mundo. Haz que ésto nos traiga gozo. Que esto nos provoque maravilla y admiración. En el nombre de Jesús oro, amén.

---

Traducción de la transcripción directa del ministerio radial Revive Our Hearts transmitido en los Estados Unidos. Para escuchar la serie completa de mensajes en inglés sobre el libro de Habacuc que Nancy Leigh DeMoss está compartiendo, puedes visitar este link, www.ReviveOurHearts.com

Enhanced by Zemanta

domingo, 19 de septiembre de 2010

Vida y Ministerio de George Müller (Parte FINAL)


Fortaleciendo su fe

Jorge Müller insistía que él no tenía un don particular de fe, aunque sí reconocía que la fe es un don. Él animaba a todos los creyentes a que probaran a Dios. Sus opiniones en cuanto a cómo fortalecer la fe eran las siguientes:

"Puesto que la fe es un don, uno lo tiene que pedir. 'Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces...' (Santiago 1 17). La fe es fortalecida al leer cuidadosamente la Palabra de Dios y meditar en ella. Esto te enseñará que, aparte de ser un santo y justo Dios, Él es un Dios cariñoso, amante, benigno, soberano, misericordioso, potente, sabio y fiel, no solamente hábil para suplir nuestra necesidad, pero deseoso de cumplirlo.”

"Es necesario mantener un corazón recto y una buena conciencia. No debemos evitar las pruebas por las cuales nuestra fe recibe fortaleza. En tiempo de prueba, no debemos buscar por nuestras propias fuerzas la liberación, más bien debemos esperar a Dios y la liberación que viene de Él.”

¡Edificando!

Desde el tiempo que se abrió la primera casa, de 1835 a 1845, los orfanatos operaron en casas alquiladas en la calle Wilson. Entonces, en 1845, uno de los residentes de la calle Wilson cuidadosamente le mencionó a Jorge que era incómodo, para algunos de los vecinos, tener tan gran número de niños viviendo en su calle.

Jorge hizo de esto un asunto de oración y anotó las razones por las cuales el orfanato debía quedarse allí y las razones por las cuales se debían cambiar. Una gran consideración era la "regla de oro": "Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos... (Mateo 7:12). Jorge sabía que él mismo encontraría difícil vivir cerca de tantos niños, a causa del ruido que hacen durante su tiempo de juego. Además, a veces los problemas en el drenaje, que ocasionaba la gran cantidad de niños que vivían en la casa de los huérfanos, afectaban a los vecinos.

Otros puntos a favor de cambiarse eran que: (1) no había espacio adecuado para que los niños jugaran; (2) no había lugar donde los varones aprendieran a cultivar un huerto; (3)ya no había lugar adecuado para lavar la ropa, y sería bueno si las niñas pudieran tener la oportunidad de aprender a lavar; (4) cuando había enfermos, no había algún cuarto desocupado para enfermería; y (5) había una lista de huérfanos quienes querían venir, pero no podían por falta de espacio adecuado.

Considerando todas las cosas, Jorge llegó a la conclusión que debía edificar su propia casa. Él sintió que Dios quería probarle una vez más que Él era suficiente para proporcionarle la cantidad de dinero necesario que esta obra iba a requerir. Jorge sintió que debía construir algunas casas para hospedar a 300 huérfanos, más del doble de la cantidad que ahora tenía bajo su cuidado, los cuales eran 130.

Fue así como Jorge y su esposa comenzaron a orar cada mañana para que Dios supliese de los fondos: unas 10.000 libras esterlinas para comprar el terreno y hacer la construcción. Durante 35 días oraron, pero ni una libra fue dada para el edificio. Luego, Jorge se sintió movido a pedirle al Señor la fe y la paciencia para el proyecto de edificar el orfanato.

Después de treinta y seis días de oración, recibieron un regalo de 1.000 libras para el edificio. Un arquitecto cristiano ofreció sus servicios para hacer el plano y supervisar la construcción, sin cobrar por sus servicios. Jorge sintió que no debía notificar al público de su necesidad ni de buscar fondos; pero sí esperar en el Señor con fe y paciencia, para que el Señor supliera. Él quería que Dios mismo lo hiciera, usando su humilde siervo como medio.

Ashley Down

Después de orar durante tres meses seguidos, Jorge comenzó a buscar un terreno. Encontró unos lugares buenos, pero demasiado caros. Luego, oyó de un terreno en Ashley Down, y le pareció que era lo que buscaba. Fue a ver al dueño, pero no lo pudo encontrar, ni en la casa y ni en la oficina. Le dejó un recado acerca de su propósito, pero sintió que era del Señor el no haberlo podido encontrar ese día. Cuando vio al dueño el siguiente día, supo que el dueño, cuando recibió el recado, se quedó despierto esa noche durante dos horas, pensando a qué precio debía vender el terreno para el orfanato, y determinó venderlo a 120 libras por acre, en lugar del precio de 200 libras por acre que había pedido.

Al mismo tiempo que había esperado en el Señor por fondos para edificar el nuevo orfanato, con la provisión del Señor fue capaz de continuar supliendo a cuatro escuelas privadas con 278 niños inscritos; a una escuela dominical; y a una escuela para adultos. Biblias, Nuevos Testamentos y tratados se consiguieron y repartieron, y más de 595 libras esterlinas fueron dadas para las misiones en el exterior y las locales. Hasta 150 niños cuidaban a la vez. Algunos de los huérfanos se convirtieron y fueron añadidos a la iglesia, al igual que algunos adultos. Un gran gozo para el Señor y la Señora Müller en este tiempo fue que su hija recibió a Jesucristo como su Salvador. Durante 18 meses habían orado por esto.

Era gran gozo para Jorge que Dios le confiara los crecientes fondos para los misioneros de dentro y fuera del país. Él quería ayudar a aquellos que no tenían un salario regular, dándose cuenta que vez tras vez su ayuda financiera había llegado a los misioneros en un tiempo de gran necesidad, y a menudo llegó cuando ellos no tenían nada de dinero. Algunos de los que él ayudaba habían sido previamente hombres de bastante comodidad, pero habían dado todo por seguir a Cristo o todo les había sido quitado por la causa de Cristo.

Jorge también ayudaba a estos hermanos, orando por ellos. Él no dudaba que la fe de estos escogidos siervos de Dios fuera reforzada cuando vieran como Dios les suplía en tiempos de apuro y necesidad. Esto hizo que, más y más, él pidiera a Dios por fondos para ayudarles. Jorge puso diligencia en usar los fondos designados para los misioneros, usándolos solamente para ese propósito, no importaba qué tan escasos estaban los fondos de sus otros ministerios.

Los precios suben

Una vez, pidiendo al Señor por las urgentes necesidades de los huérfanos, cuando la caja estaba vacía, él escribió: "¡Qué bendición es poder acudir al Dios Viviente! ¡Especialmente precioso es conocerlo en este tiempo de tremenda escasez! En este tiempo, para hacer la comida de los huérfanos, las papas están muy caras. El arroz que usamos, en lugar de las papas, cuesta el doble de lo acostumbrado, y la avena, aún más del doble, y el pan subió la mitad sobre su costo.”

"Pero las riquezas de Dios son igualmente grandes como siempre. Él sabe que nuestros gastos son enormes. Él sabe que un poco de dinero no basta en estos días, cuando las provisiones son tan caras, pues son casi ciento cincuenta personas para las cuales tenemos que proveer, incluyendo maestros y aprendices. Mi alma está en paz..."

De este tiempo del alza de precios, él escribió: "Es el tiempo oportuno cuando la vista cesa, para que la fe empiece a funcionar. Entre más grandes son las dificultades, más fácil es la fe. Mientras haya esperanza en prospectos naturales, la fe no obra tan fácilmente como cuando todas esas perspectivas naturales fallan.”

"Es cierto que durante el tiempo de carestía, nuestros gastos eran considerablemente más grandes de lo acostumbrado; también es verdad que muchas personas, que de otra manera hubieran dado, no les fue posible o dirigían sus fondos sobrantes a otras direcciones... el oro y la plata son del Señor. A Él hicimos nuestras oraciones. En Él confiábamos. Y, Él no nos desamparó. Porque pasamos tan fácilmente éste invierno como cualquier otro invierno, desde que esta obra comenzó. No podía ser de otra manera; porque Dios tuvo en este mismo tiempo una oportunidad especial para demostrar que tan bueno es confiar en Él.

"Busca, amado lector, más y más en el depositar tu confianza en Él para todo lo que se refiera a tu vida, y llegarás a reconocer que es muy precioso hacerlo."

Sin duda alguna, que el pensamiento se le turbó con la idéa de que si él era tan pobre cuidando 150 huérfanos, ¿debía él seguir adelante con los planes de edificar y acomodar a 300 huérfanos? Pero vio que las luchas presentes eran solamente una prueba de la fe. Aunque los gastos nunca habían sidos tan grandes, tampoco los regalos que estaban llegando habían sidos tan grandes. "Le será fácil al Señor suplirme con todo lo necesario que requiera la obra, cuando se abra la Casa de Huérfanos, de igual modo que ahora le es fácil darme lo que necesito en estos momentos; aunque los gastos sin duda vendrán a sobrepasar por dos mil quinientas libras al año a las necesidades presentes". Así pensaba Jorge.

Él se deleitaba en las señales de la minuciosa atención de Dios en cuanto a sus necesidades. Por ejemplo, alguien les escribió que por un tiempo tuvo una cantidad de dinero guardado en una gaveta, con las intenciones de mandarlo, pero después sintió mandarlo sin tardar más; y, al recibirlo, se probó ser exactamente la precisa cantidad que se necesitaba para ese tiempo.

Aparte de los afanes financieros de la obra, Jorge también tenía que considerar a los niños que a veces se enfermaban, y en algunos casos parecía que no se sanarían por completo; pues, permanecían enfermizos y necesitaban cuidado extra, y sabiduría tocante a su salud.

Además, los niños mayores necesitaban lugares para servir como aprendices. Y, a veces alguno de los trabajadores de los orfanatos tenía que irse, y le tocó a Jorge buscar a otro para reemplazarlo. No era cosa fácil encontrar trabajadores que fueran adecuados, que sirvieran por amor a Dios y no por recompensa, y que estuvieran listos para aguantar las pruebas y difíciles circunstancias que a veces se enfrentaban.

Él mismo tuvo que mantener el balance entre el servir a sus trabajadores - colegas y mantener el lugar de responsabilidad que Dios le había dado como jefe de la obra. Muchas eran las necesidades de Jorge, las que llevaba al Señor y esperaba en Él por ellas. "Estoy en continua necesidad", tuvo que decir.

Pero, a pesar de todas estas necesidades, pudo escribir: "No encuentro que la vida en conexión con este trabajo sea solamente una vida de pruebas, sino una vida de mucha felicidad. Es imposible describir la abundancia de paz y la suprema alegría que frecuentemente ha fluido a mi alma por medio de las respuestas frescas que he obtenido de Dios, luego de esperar en Él por ayuda y bendición; y, entre más tiempo necesitaba esperar en El o entre más grande fuera mi necesidad, más grande fue el gozo cuando llegó la respuesta, que frecuentemente fue de una manera asombrosa, para hacer así más manifiesta la mano de Dios... No estoy ni siquiera en lo más mínimo, cansado de esta manera de vivir."

Mientras que Jorge supo que Dios oía sus oraciones en cuanto a la necesidad de los fondos para la construcción, dijo: "También sé que Él se deleita en ser seriamente solicitado (Ezequiel 36:37), y que se encanta en la importunidad, o sea, en la oración continua que tan claramente se hace patente en la parábola de la viuda y el juez injusto (Lucas 18:18)'.

Así que, vez tras vez, Jorge oraba a Dios para que Él le supliera de los fondos para las nuevas casas de huérfanos. Su fe no se disminuyó. Tenía confianza que a su tiempo, Dios supliría. Días se convirtieron en semanas y meses, mientras Jorge seguía esperando en Dios por las finanzas necesarias para los edificios. Sus oraciones se convirtieron y fueron caracterizándose por ser fervientes, porque sentía la necesidad, por el amor a los vecinos y a los niños, de comenzar pronto a construir. Además, la lista de huérfanos que querían entrar en el orfanato estaba creciendo.

Jorge se había propuesto a no comenzar a comprar la propiedad y edificar la casa hasta que el dinero llegara. Por fin, después de 607 días de buscar a Dios a diario, llegó la cantidad necesaria y pudo comenzar el trabajo. Más de once mil libras le habían llegado, en respuesta a sus oraciones.

Cuando la casa estaba casi terminada, fondos adicionales comenzaron a llegar. Esos se necesitaban para comprar ropa y artículos personales para los huérfanos adicionales que iban a venir: Sumarían 300 en lugar de los 150 actuales. Cuando se trasladaron a las casas nuevas, había suficiente para los gastos adicionales, aparte de una buena cantidad para cubrir los gastos que tenía que ver con el cuidado de la casa.

Al tiempo que Jorge se estaba trasladando a las más amplias casas, una epidemia de cólera afectó el país, y Jorge se vio obligado recoger a 26 niños que habían perdido a sus padres por la epidemia. Más tarde, se recibieron más niños a razón de la misma causa.

Al mismo tiempo que los gastos del orfanato se aumentaban, Jorge tuvo el privilegio de ministrar a más misioneros sin salario. Y, ¡que gozo fue para él enterarse que esos misioneros tenían ministerios muy fructíferos en ese mismo tiempo!

La segunda casa de huérfanos

Apenas acababan de abrir el nuevo orfanato con capacidad para 300 niños, cuando Jorge comenzó a pensar en otra casa para poder acomodar a 700 niños más, sumando todos 1000 huérfanos. Para comenzar esto, él necesitaba saber la voluntad de Dios, y creía que estaba en buena posición para conseguir esa voluntad de Dios. Escribió:

"La quietud de mente, la condición de no tener nada que ver con mi propia voluntad en el asunto, el tener que ver solamente con el deseo de complacer a mi Padre celestial en esto, el buscar únicamente Su honor y no el propio; en tal condición de corazón consiste para mí en la plena seguridad, que mi corazón no está bajo el estímulo carnal, y que sí recibiré ayuda en esto para poder seguir adelante, conoceré la voluntad de Dios en su plenitud... Para mí, el punto principal en todo este asunto es que el Señor sea honrado. A través de la ayuda de Dios, seguiré esperando en Él, en oración en cuanto a este asunto, día a día, hasta que Él me diga que actúe."

Cuidadosamente, Jorge hizo una lista de las razones que respaldaban la idea de abrir otra casa, y las razones en contra. Una importante consideración fue la de que había 6000 huérfanos encarcelados, únicamente por el hechho de no haber otro lugar para ellos. Estaba en su corazón, no únicamente los propósitos de salvar a los huérfanos de la cárcel y ayudarles a llevar una vida honorable e industriosa en este mundo, sino también el de ganar sus almas para el Señor.

Después de ocho semanas de oración y deliberación, consiguió la paz en su corazón y el gozo espiritual, en cuanto a la idea de agrandar el orfanato. Creyó que sería mejor mantener en secreto el asunto delante del Señor, sin siquiera decirle a su esposa, y continuar orando, para que fuese guardado de errar o de ser engañado. Mientras que buscaba al Señor, orando a solas, en cuanto al asunto, toda incertidumbre desapareció. Sin embargo, resolvió a no comenzar la construcción hasta que el Señor mandara las 35 mil libras que iba a necesitar para la construcción del nuevo edificio.

Jorge creyó que fue un punto de gran importancia, el de "no estar ansioso del mañana, ni andar gastando escasamente [por las necesidades, no para las vanidades], a razón de la posibilidad de no tener lo suficiente para las necesidades futuras, las cuales quizás nunca vendrían; pero solamente considerar que el momento presente es nuestro para servir al Señor, y que el mañana, tal vez, no vendría...".

Cuando él anunció al público acerca de edificar el segundo orfanato, ofrendas pequeñas comenzaron a llegar —regalos de un chelín, dos chelines, tres chelines— de veras, un comienzo pequeño. Pero no se desanimó.

Después de 19 meses de esperar en Dios para los fondos necesarios, Jorge se puso serio en pedir a Dios por donaciones más cuantiosas, pues hasta entonces, había recibido sólo cantidades pequeñas. ¡Qué grande fue su alegría cuando recibió un regalo, dado por varios cristianos, sumando más de 8.000 libras! Respecto a esto, escribió:

“¡Mira qué precioso es el esperar en Dios! ¡Mira cómo los que le confían no son confundidos! Su fe y paciencia pueden ser probadas fuertemente y durante mucho tiempo, pero al fin, es cierto que se verá que los que honran a Dios, Él los honrará, y no permitirá que ellos sean avergonzados. La cantidad fue inmensa, y mientras ella fue usada para refrescar mi espíritu, no fue, ni en lo más mínimo, una sorpresa para mí, porque espero grandes cosas de parte de Dios...".

Reglas para la oración

"Somos recompensados ricamente, esperando en Dios," aconsejó Jorge. "Tú puedes ver cómo Él, en Su corazón, está listo para oír las súplicas de sus hijos, los que confían en Él… Pero, para poder recibir las respuestas a tus oraciones, necesitas exponerle tus peticiones a Dios, basadas no en tus propios méritos, sino solamente en los méritos del Señor Jesús, como base de aceptación delante de Dios por tu persona, oraciones, labores y por todo lo demás.”

"De igual modo, para que tus oraciones sean contestadas es necesario que las cosas que le pides a Dios, sean de la clase de cosas que Dios puede dar, porque conllevan su honra y tu propio bien... Por último, necesitamos continuar en oración hasta que se nos conceda la bendición.”

"No es suficiente el solo comenzar a orar, ni el mero orar correctamente; ni tampoco es suficiente orar de continuo sólo por un tiempo no más; más bien, debemos continuar pacientemente, creyendo y orando, hasta que se obtenga la respuesta. Y aun más, no solamente debemos orar hasta se realice lo que pedimos, sino que también tenemos que creer que Dios nos oye, y que contestará nuestras oraciones. A menudo fallamos en el no continuar en oración hasta que se obtenga la bendición, y en no esperar la bendición. Cada vez que todos estos aspectos se cumplan en una persona, seguramente que se cumplirán las respuestas a sus peticiones".

Jorge vendió los trapos y aun los huesos de los animales que se acumulaban en la casa. Dijo: "Como administrador de dinero del público, creo que es razonable que aun estos artículos sean cambiados por dinero. Tampoco podemos esperar respuestas a nuestras oraciones, sabiendo que se ha permitido pérdida alguna en relación con este trabajo. Puesto que recibimos de Dios el dinero en respuesta a nuestra oración, nos conviene usarlo sabiamente".

En el año 1852, Jorge experimentó la más dura prueba de fe que había enfrentado. Su única y amada niña se enfermó de tifus. Durante un tiempo, pareció que ella no viviría más. Después de su esposa, su hija era el tesoro terrenal más amado; pero él se guardó en paz, porque creía que si el Señor se la llevaba, sería para el bien de ella y de sí mismo, y para la gloria de Dios. Después de muchos días, Dios le restauró la salud.

Considerando el edificar más casas, le pareció mejor que en lugar de edificar una única segunda casa grande para el orfanato, edificaría, en el mismo terreno donde estaba la primera, otras dos casas más, capaces de acomodar a 1000 niños entre las tres. ¡Qué gozo hubo cuando en 1857 se inuguró la segunda casa!

En cierta ocasión, la caldera que se usaba para calentar la primera casa, estaba goteando. Fue a comienzos del invierno, y un recio viento frío comenzó a soplar del norte. Luego de suficiente consideración y oración, Jorge oró y le pidió al Señor que cambiase el viento del norte por un calmado viento que vieniera del sur, y, que les diese a los trabajadores el denuedo para trabajar y hacer las reparaciones lo más pronto posible. El día que tenían que apagar el fuego de la caldera, el Señor mandó un viento calmado. Los trabajadores decidieron trabajar toda la noche, y las reparaciones de la casa fueron hechas sin ocasionarles ningún daño a los niños, a causa del frío en los cuartos.

Movimiento del Espíritu Santo

En 1859, entre las huérfanas hubo un notable movimiento del Espíritu Santo. Sesenta y tres de las ciento veinte se convirtieron en un mes. En otra ocasión, como 200 niñas fueron movidas en sus almas, y la mayoría se convirtió. En 1866, aconteció un bendecido avivamiento, y más de 100 niños se convirtieron. En 1872, una epidemia de viruela les quitó la vida a algunos niños y también a algunos trabajadores. Esto hizo que comenzara otra obra de gracia, en la cual unos 700 huérfanos, según pareció, se entregaron al Señor

Un joven en Irlanda: Santiago McQuilkin, leyó el libro de Jorge y se impresionó mucho tocante a lo que se puede obtener a través de la fe y la oración. Fue así como reunió a unos de sus amigos para orar, y el resultado fue que decenas de miles de almas se convirtieron.

Al pasar los años, Dios prosperó a Jorge de tal manera que nunca más vio escasez de fondos. Una tercera casa fue edificada en 1862. Antes de terminar la tercera casa, se sintió guiado a edificar otra, para que una suma de 2000 niños pudiera ser acomodada. Dos casas más, la cuarta y la quinta, fueron edificadas, dando espacio para 2050 niños. Cuando fue difícil conseguir trabajadores para cuidar tal cantidad de niños, Jorge y su esposa empezaron a orar tres veces al día, en lugar de una sola vez como anteriormente lo hacían. Dios contestó sus oraciones y los trabajadores faltantes llegaron.

Los visitantes estuvieron grandemente impresionados por la limpieza y el orden en las casas, y, por la salud y la felicidad de los niños. Esto fue aún más asombroso, porque muchos de los huérfanos tuvieron padres que no gozaron de buena salud, muriendo estos en su juventud. Y muchos de los hijos heredaron sus debilidades.

Durante toda su vida, Jorge nunca tuvo terreno propio, tampoco tuvo ingresos personales en dinero o ganancias en especie, de lo cual él pudiera depender. Sus necesidades fueron provistas por creyentes que enviaban regalos, recibiendo estos solamente después de orar para que sus necesidades fuesen suplidas. Aunque era un hombre de fe y un hombre que tuvo comunión con Dios, también era un gran trabajador, y llevó a cabo obras increíbles. Se dijo de él: "Él ora como si Dios hiciera todo el trabajo, pero trabaja como si todo dependiera de él mismo".

A lo largo de los años, Jorge fue bendecido por Dios de tal manera que pudo dar cerca de tres millones de dólares a la obra misionera. Por medio de las Biblias y los folletos que distribuyó, miles de almas se convirtieron.

Jorge atribuyó el buen éxito del orfanato, incluso las casas y su ministerio en general, a su humilde esfuerzo de "hacer la obra de Dios a Su modo", buscándole solamente a Él para que fuera su guía y apoyo. Probó que hay poder en Dios, el que se aprovecha a través de la fe y la oración. Jorge pudo decir al fin de su vida, que ni siquiera una vez había pedido a otra persona dinero, ni públicamente ni privadamente: ¡solamente oraba!


-----
Fuente: http://www.elcristianismoprimitivo.com/jorgemuller.htm

viernes, 10 de septiembre de 2010

Vida y Ministerio de George Müller ( I Parte)


Una Vida Cristiana, Una Vida de Oración

El amor de nuestro SEÑOR es sin comparación, sin embargo ¡cuan a menudo parecemos olvidar Quien es nuestro Padre! Que maravilloso don es saber que tenemos libre entrada al trono de Su gracia a través de Cristo Jesús y que si encontramos nuestro deleite en El, él de hecho concederá los deseos de nuestros corazones y suplirá todas nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filip 4:19)

Aquí, la vida de un hombre que le creyó a El y atestiguó a través de su vida la maravillosa gracia y la infinita paz que solo un corazón que confía en el SEÑOR puede hallar.

__________________

La vida de confianza y dependencia en Dios de Jorge Müller es un gran testimonio de la bondad, fidelidad, poder y realidad de Dios. Y Dios, hoy, igualmente se mostrará a sí mismo a todo aquel que confíe en él.

La ejemplar vida de Jorge Müller, en cuanto a la fe y a la oración, no se puede acreditar a una crianza cristiana. Nació en 1805 en Prusia, y su niñez y juventud carecieron de enseñanza e influencia cristiana. No tuvo Biblia para leer. Su padre le daba a él y a su hermano demasiado dinero, considerando que eran solamente unos jóvenes: eso les permitió seguir en sus hábitos pecaminosos. Sin embargo, después de un tiempo, Jorge se propuso estudiar con empeño, y al fin llegó a aprender seis idiomas, incluyendo el hebreo, el latín y el griego.

Su padre le animó a ser ministro, puesto que eso le serviría a Jorge para darse una vida comodona, y así, cuando él se jubilase, podría vivir cómodamente con Jorge. Por lo tanto, Jorge comenzó a estudiar en un seminario teológico. Aunque era un estudiante religioso, no tenía conocimiento alguno del significado de la salvación, más bien continuaba su vida pecaminosa. Aunque sí, tenía deseos en su corazón de reformarse; pero sus esfuerzos para ese fin repetidamente fallaban.


El cambio

Cuando tenía casi veinte años, fue invitado al hogar de unos creyentes, un sábado por la noche, para asistir a un culto de oración. La reunión consistía de lecturas bíblicas, oración y lectura de un sermón escrito. La misma dejó una gran impresión en Jorge, y se fue a su casa con gran gozo en su corazón. Dios había comenzado una obra de gracia en su corazón, y éste fue el comienzo de un cambio en su vida. Aunque no conquistó todos sus hábitos pecaminosos en este tiempo, su vida sí fue diferente desde ese entonces en adelante. Rompió las amistades pecaminosas, y comenzó a leer la Biblia y a orar.

Él amaba el compañerismo de los creyentes y lo buscaba dondequiera que fuera posible. A veces caminaba hasta veinte kilómetros para poder oír a predicadores santos. Sus condiscípulos se burlaban de él. Cuando le escribió a su padre y a su hermano acerca de la nueva felicidad que había encontrado, su padre se disgustó mucho.

Una nueva luz y la ayuda vinieron a Jorge cuando un profesor, quien era un verdadero creyente: el Dr. Tholuck, vino al seminario. También se reunía con otros estudiantes creyentes que tenían cultos todos los domingos por la noche. Dios usó todo esto para guiar al joven creyente en su camino. El deseo de vivir completamente para Dios creció en su corazón, y él comenzó ansiosamente a prepararse para el servicio del Señor y a orar en cuanto a saber la voluntad de Dios para su vida.

Con los consejos del Dr. Tholuck, quien era temeroso de Dios, Jorge aplicó para ir a las comunidades de los judíos como misionero. Pero le pidieron que fuera a estudiar a Londres por un período de seis meses, como un tiempo de prueba. Su padre estuvo de acuerdo que fuese, pero parecía que había un obstáculo, que no podía vencer: Los jóvenes de Prusia tenían que servir un tiempo en el ejército. Al ser examinado por un médico y declarado físicamente incapaz, Jorge fue exento de comenzar su entrenamiento en el ejército carnal, pero esto le dio la oportunidad de empezar su entrenamiento misionero.

Después de llegar a Londres y estudiar mucho, se puso tan mal de salud que le parecía a él que iba a morir. Pero oró, pidiendo saber la voluntad del Señor, y pronto comenzó a recobrarse. Luego, se fue al campo para recuperarse aun más; y allí, bajo las enseñanzas de un hermano consagrado a Dios, comenzó a comprender que él necesitaba depender más de la dirección del Espíritu Santo, especialmente en cuanto a prepararse para predicar. Con esto, comenzó a dejar a un lado los comentarios y otros libros, e invirtió más tiempo a la lectura y estudio único de la Palabra de Dios.

"El resultado de esto", él dijo, "fue que la primera tarde que me encerré en mi cuarto para entregarme a la oración y meditación sobre las Escrituras, a las pocas horas aprendí más de lo que había aprendido durante los varios meses anteriores. Pero la diferencia particular era que yo recibí genuinas fuerzas para mi alma, cumpliéndolo..."

Cuando regresó a Londres para estudiar, Jorge les sugirió a sus compañeros que se reuniesen por las mañanas, de las seis a las ocho, para orar y leer las Escrituras, y para compartir lo que el Señor les estaba mostrando. Él relató que varias veces, en las tardes, después de un tiempo de devocional, encontró "una comunión tan dulce con Dios" que siguió orando hasta la medianoche, y, luego fue al cuarto de otro hermano, donde pasaron como dos horas en oración. Estando así, demasiado lleno de gozo para dormir, se quedaba despierto hasta las seis de la mañana, para orar con sus condiscípulos.

Su salud comenzó a empeorar otra vez, y sintió que no debía gastar más tiempo estudiando, sino que debía comenzar a servirle al Señor. Fue así, como comenzó a ministrar a los judíos que vivían en Londres y le fue relevada su obligación de servir en la sociedad de los misioneros, para que así pudiese servir a Dios según Él lo guiara.

Aprendiendo a esperar en Dios

No mucho después de dejar la escuela, le pidieron que pastorease una iglesia en Teignmouth. Siendo un pastor joven, llegó a darse cuenta que él no sabía cuál era el mejor texto para la congregación. Comenzó con el hábito de ir al Señor en oración, para decidir cual texto debía usar. A veces estaba de rodillas durante largo tiempo antes de que Dios le diera un texto apropiado. Si nada venía a su mente, calmadamente seguía leyendo las Escrituras en las partes donde él leía a diario, hasta que un texto le era traído a su memoria. También, hubo veces cuando tuvo que ir a los cultos sin texto alguno, pero lo recibió de Dios unos pocos minutos antes de predicar. El Señor siempre le fue fiel en proveerle, si él le había sido fiel en buscar su guianza, en la oración.

Era práctica de Jorge el meditar en el texto o el pasaje que seleccionara, con pluma en mano, escribiendo el bosquejo que venía a su mente. Rara vez usaba otro medio para entender las Escrituras, excepto otras buenas traducciones de la Biblia en otros idiomas. En la mayoría de los casos dependía únicamente de la oración.

Así, Jorge subía al púlpito, confiando que el Señor le traería a la memoria el mensaje en en el que había meditado; y a veces añadió nuevos pensamientos que le venían mientras predicaba. La mayoría de sus predicaciones consistieron en explicar las Escrituras, y se dice que aquellos que escuchaban sus sermones se pusieron fuertes y eruditos en la Palabra de Dios, más que la mayoría de otros creyentes.


Dependiendo de Dios por las finanzas

Unas pocas semanas después de casarse con la Señorita Mery Groves, los dos decidieron que él debería dejar de recibir los usufructos por vender las entradas a la iglesia. No creyeron que tal práctica fuera bíblica, más bien pensaron que la gente debería entrar gratis a la iglesia. Además, dudaban que algunos lo dieran con alegría. Se puso en la iglesia una caja, en la cual la gente podía depositar sus ofrendas para él. A veces las ofrendas fueron muy escasas. Y otras veces, los que administraban el dinero de la caja, tardaron en dárselo a tiempo. Como resultado, hubo veces cuando Jorge y su joven esposa no tuvieron lo suficiente para los gastos.

Pero Dios contestó sus fervientes oraciones, impresionando a algunos de la congregación al darles comida o dinero, satisfaciendose de esa manera sus necesidades, y animándoles en la fe. Ellos dos fueron diligentes para no contraer deudas, escogiendo más bien a vivir sin ellas. Además, deseaban dar testimonio de su plena confianza únicamente en el Dios Viviente.

Jorge escribió: "Esta manera de vivir, con frecuencia ha sido el medio por el cual la gracia ha vuelto a reanimar mi enfriado corazón, y me ha restablecido en el Señor después de un tiempo de reincidencia. Porque no es tolerable ni puede uno vivir en el pecado y a la vez mantener la comunión con Díos, para conseguir de los cielos todas las necesidades de esta vida presente. A menudo, una nueva respuesta a mi oración, cuando la obtuve de esta manera, me reanimó el alma, y llenó de mucho gozo".

A veces, ellos tuvieron que orar para que Dios les supliese la cena, mientras le daban gracias por el almuerzo. Y algunas veces Dios usaba los donativos de los pobres; pequeñas donaciones, pero preciosas, quizás una hogaza de pan.

Al cumplir el primer año de vivir sin sueldo, ellos descubrieron que habían recibido más de lo que solían ganar recibiendo el sueldo. Jorge dijo: "No he servido a un maestro cruel, y eso es lo que me da gozo de demostrar".

Después de un poco más de dos años en Tiegnmonth, fue guiado a mudarse a Bristol. Dios bendijo su ministerio allí y unas personas se convirtieron a razón de su ministerio. Mucha gente pobre vino a sus puertas, y tuvieron oportunidades de ayudarlos de la manera como Dios les suplía, con pan. También establecieron una escuela para niños: a los estudiantes les leían las Escrituras y les hablaban del Señor.


Fuente: http://www.elcristianismoprimitivo.com/jorgemuller.htm

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails